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El baculo de serapis por Potteraangeragon .pdf



Nombre del archivo original: El baculo de serapis por Potteraangeragon.pdf
Autor: isaac cameo halabe

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1

Nota para su lectura
Una historia corta de Annabeth Chase y Sadie Kane. Donde los mundos de los dioses
egipcios y griegos se cruzan; algo que podría cambiar el curso de la historia, para bien o para
mal de la humanidad.
Esta historia ocurre al final de "La Sombra de la Serpiente" para Sadie Kane y para Annabeth
Chase ocurre después de "La Sangre del Olimpo"
El libro está dividido en capítulos para que su lectura sea más fácil, aunque en el texto
original es uno solo que engloba a todo el libro.
"Todos los personajes, tramas, lugares pertenecen a Rick Riordan"
Edición traducida al español por potteraangeragon.tumblr.com

2

capitulo i
Hasta que vio al monstruo de dos cabezas, Annabeth no había pensado que su día podía
ponerse peor.
Había pasado toda la mañana poniéndose al corriente con la tarea de la escuela. (Estar
faltando a clases un día sí y el otro también para salvar al mundo de monstruos y dioses griegos
fuera de control estaba afectando seriamente sus calificaciones). Después tuvo que cancelar
una ida al cine con su novio Percy y sus amigos para poder tener tiempo de inscribirse en un
curso de verano en una firma de arquitectos locales.
Desafortunadamente su cerebro estaba como atontado; no tenía dudas de que había echado
a perder la entrevista.
Finalmente, alrededor de las cuatro de la tarde, se abrió camino a través del Washington
Square Park para poder llegar a la estación del metro; sin darse cuenta acababa de pisar
excremento fresco de vaca.
Miro al cielo: ¡HERA!
Los otros peatones le lanzaron miradas burlonas, pero a Annabeth no le importo en lo más
mínimo. Estaba cansada de las bromas pesadas de la diosa. Después de tantas misiones que
había hecho para Hera, parecía que la reina del Cielo seguía dejando “regalos” de su animal
sagrado en el camino de Annabeth para que los pisara. Seguramente la diosa tenía un rebaño
de vacas espía patrullando Manhattan.
Para el momento en que Annabeth llego a la estación de la West Fourth Street, estaba cansada
y exhausta; solo quería tomar el tren F para poder llegar a casa de Percy. Era demasiado tarde
para una película, pero podían ir a cenar o algo parecido.
Fue en ese momento que vio al monstruo.
Annabeth había visto cosas extrañas raras antes, pero esta bestia fácilmente entraba en la
categoría de “¿En qué diablos estaban los Dioses pensando?”.
Se veía como un león y un lobo cosidos juntos e insertados por la parte trasera con un
caparazón gigante de un cangrejo ermitaño.

3

El caparazón en si era una espiral café, como el cono de un waffle – tenía un par de metros
de largo y estaba cuarteado por la mitad; parecía que se hubiera partido y luego alguien lo
hubiera pegado apresuradamente con pegamento.
Colgando del caparazón estaban las patas y cabeza de un lobo gris del lado izquierdo y en el
lado derecho se encontraba la cabeza de un león con melena dorada.
Los dos animales no parecían nada felices de compartir el caparazón. Se arrastraban a través
de la plataforma, zigzagueando a la izquierda y a la derecha cuando intentaban ir en distintas
direcciones. Se gruñían con enojo uno al otro; pero en la misma fracción de segundo se
congelaron y olisquearon el aire.
Peatones pasaban sin notarlo. La mayoría cambiaba de rumbo e ignoraba al monstruo, otros
solo se confundían o lo miraban curiosos.
Annabeth había visto a la Niebla en acción muchas veces antes, pero siempre se sorprendía
como el velo mágico distorsionaba la mente de los mortales, haciendo que hasta el monstruo
más feroz se viera como algo normal — un perro callejero o tal vez una persona sin hogar con
su bolsa de dormir.
Las narices del monstruo se ensancharon. Antes de que Annabeth pudiera decidir qué hacer,
las dos cabezas giraron y la miraron directo a los ojos.
La mano de Annabeth se movió automáticamente hacia su cuchillo. Pero recordó que ella no
tenia uno de esos; en ese momento sus únicas armas eran su mochila llena de libros muy
pesados de arquitectura, propiedad de la biblioteca pública.
Trato de tranquilizar su respiración, el monstruo aún estaba a unos diez metros de ella.
Acabar con el león-lobo-cangrejo en medio de la bulliciosa plataforma del metro no era su
mejor plan, pero si es que era necesario, claro que lo haría. Era una hija de Atenea.
Se le quedo viendo a la criatura con fiereza, para que supiera que no le tenía miedo.
"Vamos a luchar, Cangrejuelo" ella dijo. "Espero que tengas una tolerancia alta al dolor". Las
cabezas del león y del lobo mostraron los dientes.

4

En ese momento el suelo empezó a temblar; una corriente de viento caliente se movió en el
túnel a medida que el vagón se acercaba.
El monstruo gruño a Annabeth. Pudo jurar que tenía una mirada de arrepentimiento en los
ojos, como si estuviera pensando: Me encantaría rasgarte a pedazos, pero tengo asuntos más
importantes en otro lugar.
Después Cangrejuelo se giró y salió corriendo, arrastrando su concha detrás. Desapareció al
subir las escaleras, camino al vagón de la línea A.
Por un momento, Annabeth no supo que hacer. Muy rara vez había visto a un monstruo
abandonar a un semidiós así sin más. Si contaban con la oportunidad, los
monstruos siempre atacaban.
Si existía algo más importante para el cangrejo ermitaño de dos cabezas que matar
a un semidiós, Annabeth tenía curiosidad por saber de qué se trataba, Ella no podía permitir
que escapara, provocando problemas y usando el trasporte público sin pagar su boleto.
Miró con nostalgia al vagón de la línea F que la hubiera llevado a la casa de
Percy. Después corrió las escaleras persiguiendo al monstruo.

5

capitulo ii
Annabeth brinco al tren justo cuando las puertas se estaban cerrando. El tren se alejó de la
plataforma y se dirigió hacia el túnel oscuro. Las luces del vagón comenzaron a prenderse y
apagarse. Los pasajeros se mecían adelante y atrás. Todos los asientos se encontraban
llenos. Una docena de pasajeros estaban de pie, balanceándose con el movimiento del tren
sujetados de barandales y tubos.
Annabeth no veía a Cangrejuelo hasta que alguien en el frente gritó: "¡Cuidado, tonto!"
Él lobo-león-cangrejo se habría paso hacia el frente, gruñendo a los mortales, pero los
pasajeros actuaban como cualquier Neoyorquino molesto. Tal vez lo que veían era a un tipo
borracho.
Annabeth lo siguió.
Mientras Cangrejuelo abría las puertas del siguiente vagón y se escabullía, Annabeth pudo
notar que su caparazón tenía un brillo tenue. ¿Lo había estado antes? Alrededor del monstruo
orbitaban símbolos de neón rojo -- letras griegas, símbolos astronómicos y
pictografías. Jeroglíficos egipcios.
Un escalofrió recorrió los hombros de Annabeth. Recordó algo que Percy le había contado
hace unas pocas semanas -- algo sobre un encuentro que parecía tan imposible que se
imaginó que Percy estaba bromeando.
Pero ahora....
Empujo a la gente, para poderle seguir el paso a Cangrejuelo al siguiente vagón.
El caparazón de la criatura definitivamente estaba brillando de manera más intensa. Cuando
estuvo cerca, comenzó a sentir náuseas; era algo así como una cálida sensación en el
estómago, como si tuviera un anzuelo de pesca enganchado en el ombligo, llevándola mas
cerca del monstruo.
Annabeth trato de calmarse. Había pasado su vida estudiando a los espíritus, bestias y
daimons de la Antigua Grecia. El conocimiento era su arma más importante. Pero este cangrejo
de dos cabezas -- no tenía con que compararlo. Su brújula interna estaba perdida.

6

Deseaba tener un poco de apoyo. Cargaba con su celular, pero incluso si llegara a tener
recepción en el túnel, ¿a quién llamaría? La gran mayoría de los semidioses no contaba con
un celular, la señal atraía a los monstruos. Percy estaba muy al norte de la ciudad y sus amigos
se encontraban en el Campamento Mestizo en Long Island.
Cangrejuelo no dejaba de arrastrarse hacia el frente del tren.
Para cuando Annabeth lo alcanzo en el siguiente vagón, el aura del monstruo era tan poderosa
que incluso los mortales empezaron a sentir sus efectos. Muchos tuvieron arcadas y se
doblaron en sus asientos, como si alguien hubiera abierto un locker lleno de comida putrefacta.
Otros cayeron desmayados al suelo.
Annabeth se sentía tan débil que quería retirarse, pero la sensación de anzuelo seguía allí,
llevándola directo hacia el monstruo.
El tren llego a la estación Fulton Street. En cuanto las puertas se abrieron, todo pasajero que
estaba todavía consciente abandono el tren. La cabeza de lobo de Cangrejuelo, se giró hacia
una señora, arrancándole el bolso mientras salía.
"¡Hey!" le gritó Annabeth
El monstruo dejo que la señora se fuera.
Los dos pares de ojos se concentraron en Annabeth cómo si pensara: ¿Acaso tienes deseos
de que te mate?
Fue entonces que levanto ambas cabezas y rugió al unísono. El sonido golpeo a Annabeth
como un pico de hielo entre los ojos. Las ventanas del vagón se quebraron. Mortales que
seguían desmayados volvieron en sí y salieron arrastrándose por las puertas; otros escaparon
por las ventanas rotas.
A través de una visión borrosa, Annabeth vio que el monstruo se apoyaba en sus disparejas
patas delanteras, listo para saltar.
El tiempo comenzó a ir más lento. Apenas notaba que las puertas dañadas se cerraban,
llevando al tren fuera de la estación. ¿No se había dado cuenta el piloto de lo ocurrido? ¿Acaso
el tren estaba en piloto automático?

7

capitulo iii
A solo tres metros de él, Annabeth se dio cuenta de nuevos detalles en el monstruo. Su aura
roja parecía tener un mayor brillo a lo largo de la grieta en el caparazón. Letras griegas y
jeroglíficos egipcios luminosos salían disparados como el gas de un volcán submarino.
La pata delantera izquierda del león estaba rasurada a la altura de la muñeca, tatuada con una
serie de líneas negras verticales. Dentro de la oreja izquierda del lobo se encontraba una
etiqueta naranja que le daba un precio de $99.99
Annabeth agarro con fuerza las correas de su mochila. Estaba preparada para usarla contra
el monstruo, aunque no sería la mejor de las armas. En vez de eso, cambio a la táctica que
siempre usaba cuando luchaba contra un enemigo poderoso; comenzó a hablar.
"Estas compuesto por dos partes distintas, eres como... piezas de una estatua a las cuales les
dieron vida. ¿Fuiste fusionado, no?"
Era una deducción alocada, pero el gruñido del león hizo pensar a Annabeth que había dado
en el punto. El lobo mordió la mejilla del león como para decirle que cerrara la boca.
"No están acostumbrados a trabajar juntos" --Annabeth intento adivinar -- "Señor León, se ve
que tiene un código de identificación en su pierna. Era algún artefacto de un museo. ¿Acaso
del Met?” 1
El león rugió con tal poder, que las piernas de Annabeth temblaron. "Espero que eso sea un
sí, y usted, Señor Lobo... esa estampa en la oreja... ¿Estaba en venta en alguna tienda de
antigüedades?”
El lobo mostro los dientes, molesto y se acercó un poco hacia ella.
Mientras tanto, el tren continuaba su camino en el túnel debajo del East River. Viento helado
se metía al vagón por las ventanillas rotas haciendo castañear los dientes de Annabeth. Todos
sus instintos le decían que saliera corriendo, pero sus articulaciones parecían que se estaban
disolviendo, a medida que el aura del monstruo se volvía más brillante; llenando el aire de
símbolos humeantes y luz rojiza.

1

Nota del traductor: Annabeth se refiere al Metropolitan Museum of Art, famoso
en la ciudad de Nueva York

8

"Estas...estas volviéndote más fuerte" Annabeth dijo en voz alta "Te estas dirigiendo hacia un
destino en especial, y a medida que te acercas te fortaleces. ¿Estoy en lo cierto?"
Ambas cabezas rugieron al unísono de nuevo. Una onda de energía se movió por todo el
vagón, Annabeth luchaba por mantenerse consciente.
Cangrejuelo dio un paso adelante. Su caparazón crecía, con la fisura en el centro ardiendo
como hierro fundido. "Espera un momento" -Annabeth dijo con dificultad -- "Ya lo entiendo. Aún
no estas completado. Buscas a la otra pieza. ¿Una tercera cabeza?"
El monstruo de detuvo. Sus ojos se cerraron ligeramente, como si quisieran decir: ¿Haz estado
leyendo mi diario personal últimamente?
El coraje de Annabeth tomo fuerza. Finalmente estaba llegando al nivel de su enemigo. Había
conocido a muchos monstruos con tres cabezas en el pasado. Cuando era algo
mitológico, tres era el número mágico. Así que era bastante lógico que este monstruo también
contara con otra cabeza.
Cangrejuelo había sido una estatua, dividida en piezas. Ahora algo lo había despertado, por lo
que estaba buscando la manera de volver a estar completo.
Annabeth decidió que no iba a dejar que eso pasara. Todos esos jeroglíficos brillando con una
poderosa luz roja y las letras griegas flotando como si fueran el final de un cordón encendido;
radiaban magia que se sentía incorrecta, como si su trabajo fuera disolver la estructura celular
de Annabeth.
"No eres exactamente un monstruo griego, ¿verdad?" -- se arriesgó -- "¿Acaso provienes de
Egipto?"
Cangrejuelo no acepto el comentario. Mostro los colmillos y flexiono las patas, listo para
atacar.
"Tranquilo, chico. Todavía no cuentas con toda tu fuerza; así que si me atacas ahora,
seguramente perderás. Después de todo ustedes dos no confían en el otro como para trabajar
juntos."
El león giro la cabeza y gruño.
Annabeth actuó una cara de sorpresa. "¡Señor León! ¿Cómo dice eso del Señor Lobo?"

9

El león la miro confundido, mientras que el lobo giro la vista hacia el león y le gruño con
desconfianza.
"¡Y Señor Lobo!" --Annabeth dijo asustada -- "No debe usar esa clase de lenguaje con su
amigo" Las dos cabezas se atacaron, mordiendo y aullando. El monstruo se tambaleaba a
medida que sus patas trataban de ir en diferentes direcciones.
Annabeth sabía que solo había ganado unos segundos extras. Puso a trabajar su cerebro,
tratando de ubicar que clase de criatura era esta y la manera de acabar con ella; el problema
estaba en que no se parecía a nada conocido, nada que le hubieran enseñado en sus clases
del Campamento Mestizo.
Considero el rodearlo, para poder intentar romper el caparazón; pero antes de que pudiera
actuar el tren comenzó a frenar. Habían llegado a la estación High Street, la primera parada
en Brooklyn,
La plataforma estaba extrañamente vacía, pero un destello de luz en la escalera de salida
captó la atención de Annabeth. Una joven rubia con ropa blanca estaba balanceando un bastón
de madera, tratando de darle un extraño animal que se movía por sus piernas mientras ladraba
furioso. De los hombros hacia arriba, la creatura parecía un Labrador Retriever negro, pero la
parte de atrás tenía la apariencia de un muñón, como si fuera la cola de un renacuajo gigante.
Annabeth se dio cuenta: La tercera pieza.

10

capitulo iv
Entonces la niña rubia le dio un poderoso golpe al perro en el hocico. Su bastón se encendió
con una luz dorada, y el perro se tambaleo hacia atrás -- cayendo directamente a través de
una de las ventanas rotas del vagón donde se encontraba Annabeth.
La niña rubia lo siguió. Brinco hacia el vagón segundos antes de que las puertas se cerraran y
el tren siguiera su camino. Por un momento nadie se atrevió a moverse -- dos chicas y dos
monstruos.
Annabeth estudio a la otra chica en el extremo contrario del vagón, tratando de calcular que
tan peligrosa era. La nueva usaba pantalones y una blusa blanca de lino, como si fuera
uniforme de karate. Sus botas de combate con punta de acero daban la impresión de poder
hacer bastante daño en una batalla. Colgando de su hombro se encontraba una mochila de
nylon azul con un palo curvo de marfil -- ¿un boomerang? -- sostenida de una de las correas.
Pero el arma más intimidante de la chica era su bastón de madera blanco -- con poco menos
de dos metros, tenía tallado una cabeza de águila en una de sus puntas, con un brillo parecido
al del Bronce Celestial.
Annabeth hizo contacto visual con la chica, y una sensación de déjá vu la golpeo. La Chica
Karate no podía tener más de trece años, sus ojos de un azul brillante, como si fuera hija de
Zeus. Su largo cabello rubio estaba decorado con mechones purpuras. Tenía un cierto aire de
ser hija de Atenea -- lista para el combate, rápida, siempre alerta y valiente. Annabeth sintió
que se estaba viéndose a si misma cuatro años atrás, en la época en la que conoció a Percy
Jackson.
Entonces la Chica Karate hizo que regresara a la realidad. "Bien" dijo soplando un mechón de
cabello purpura lejos de su cara. "Como si mi día no hubiera estado lo suficientemente agitado"
Inglesa, Annabeth pensó. Pero no tenía tiempo para investigarlo más a fondo.
El perro-renacuajo y Cangrejuelo estaban parados en el centro del vagón, con unos cinco
metros de distancia, viéndose sorprendidos. Ahora estaban saliendo de su sorpresa. El perro
aulló -- un grito triunfante. ¡Te encontré al fin! Él león-lobo-cangrejo ya no cabía en sus ganas
de abrazar a su compañero.

11

"¡Detenlos!" --Annabeth grito.
Salto hacia la espalda de Cangrejuelo, haciendo que colapsara de frente debido al peso extra.
La otra niña grito algo como: ¡Mar!
Una serie de jeroglíficos dorados centellaron en el aire:

El monstruo-perro se movió hacia atrás, haciendo esfuerzos para vomitar como si se hubiera
tragado una bola de billar. Annabeth mientras tanto luchaba para mantener en el piso a
Cangrejuelo, pero la bestia tenía el doble de su peso. Ambas cabezas giraron para morderle
el rostro.
Afortunadamente había tenido práctica poniéndole la brida a muchos pegasos salvajes en el
Campamento Mestizo. Pudo mantener el balance mientras se quitaba la mochila de la espalda.
Le lanzo diez kilos de libros sobre arquitectura en la cabeza del león, para luego cerrarle la
mandíbula con la correa de la mochila a la cabeza del lobo, apretándola con un poco de fuerza.
Mientras tanto, el tren se llenó de luz solar. Estaban pasando por las viejas vías elevadas de
la zona de Queens, con el aire fresco entrando por las ventanas rotas, haciendo brillar los
trocitos de cristal en los asientos.
En el rabillo del ojo Annabeth se dio cuenta que el perro negro estaba deshaciéndose de sus
ganas de vomitar. Se movió hacia la Chica Karate, que saco su boomerang de marfil y golpeo
al monstruo con una flash dorado.
Annabeth deseo poder invocar flashes dorados de poder. Su única arma consistía en una
estúpida mochila. Seguía haciendo el mejor intento de someter a Cangrejuelo, pero el
monstruo parecía volverse más y más fuerte cada segundo mientras que el aura roja hacia
más débil a Annabeth. Su cabeza se sentía como si estuviera llena de algodón, mientras que
su estómago se revolvió.

12

Perdió la noción del tiempo durante su lucha contra la criatura. Lo único que tenía como meta
era que no podía dejar que se combinara con el monstruo-perro.
Si se llegaban a convertir en un monstruo con tres cabezas, posiblemente se volvería algo
imposible de detener.
El perro volvió a moverse hacia la Chica Karate. Esta vez la tiro al piso; Annabeth se distrajo
por la sorpresa y soltó al monstruo-cangrejo. Este aprovecho la oportunidad y la lanzo con
fuerza -- azotando su cabeza contra uno de los asientos.
Sus oídos zumbaron cuando la criatura rugido con un tono de triunfo. Una ola de ardiente
energía roja se movió por todo el vagón. El tren se tambaleo de lado, y Annabeth sintió como
dejara de tener peso.

13

capitulo v
"Vamos levántate" dijo una voz femenina. "Tenemos que movernos"
Annabeth abrió los ojos. Su mundo daba vueltas, sirenas de los vehículos de emergencia
chillaban en la distancia. Estaba recostada sobre su espalda en un arbusto espinoso. La chica
rubia del tren se acercó, tomándola de la mano.
Annabeth pudo sentarse, a pesar de que sentía como si alguien estuviera martillando clavos
ardientes en su caja torácica. Cuando su visión aclaro, se dio cuenta lo afortunada que era al
estar viva. A unos catorce metros se encontraba el tren subterráneo después de haberse caído
de las vías; los vagones destruidos estaban de lado, humeantes y acomodados en una forma
de zig zag que le recordó a Annabeth el esqueleto de un drakon (desafortunadamente había
tenido la oportunidad de ver varios de estos).
No vio a ningún mortal herido. Esperaba que todos hubieran escapado el tren cuando estaban
en la estación Fulton Street. De todas maneras -- que gran desastre habían provocado.
Annabeth reconoció donde se encontraba: Rockaway Beach. A unos cientos de metros a su
izquierda, los lugares vacíos y un enrejado daban paso a una playa de arena dorada con
basura y alquitrán. El mar se movía debajo de un cielo nublado. Del lado derecho, después de
las vías del tren, estaban una torre de departamentos tan gastados, que daban la impresión
que habían sido diseñados para parecer refrigeradores antiguos.
"¿Hay alguien allí dentro?" La Chica Karate le toco el hombro. "Sé que tal vez estés en shock,
pero necesitamos alejarnos de aquí. No quiero que la policía nos interrogue sobre esa cosa"
La chica se movió hacia la izquierda. Detrás de ella, sobre el asfalto roto estaba el monstruo
Labrador Negro agitándose como un pez fuera del agua, su hocico y patas inmovilizadas por
una cuerda dorada.
Annabeth se le quedo viendo a la joven chica. Alrededor de su cuello estaba una cadena que
tenía un amuleto de plata -- un símbolo como de un Ankh egipcio y un hombre de jengibre al
mismo tiempo.

14

En el piso junto a ella se podían ver su bastón y el boomerang de marfil -- ambos tallados con
jeroglíficos e imágenes de monstruos extraños y muy no griegos.
"¿Quién eres tú?" Annabeth le demando
Una sonrisa se escapó de los labios de la chica. "Usualmente no doy mi nombre a extraños.
Ya sabes, por las defensas mágicas. Pero tengo que respetar a alguien que lucha contra un
monstruo de dos cabezas con solo un morral". Le ofreció una mano "Sadie Kane"
"Annabeth Chase" -- Se dieron la mano.
"Qué lindo conocerte, Annabeth" Sadie le contesto "Ahora, porque no llevamos al perro a
pasear"
----------*---------------Se fueron justo a tiempo.
En un par de minutos, los vehículos de emergencia rodearon al destrozado tren, así como un
gran grupo de curiosos que provenían de los edificios de los alrededores.
Annabeth se sentía con más náuseas que nunca. Puntos rojos aparecían flotando en sus ojos,
pero ayudo a Sadie a arrastrar a la criatura perruna por la cola a través de las dunas de arena.
Sadie parecía disfrutar de golpear al monstruo con la mayor cantidad de rocas y vidrios rotos
que pudiera encontrar.
La bestia gruñía y resoplaba. Su aura rojiza se volvió más brillante, mientras que la cuerda
dorada empezaba a perder su brillo.

15

capitulo vi
Normalmente a Annabeth le gustaba caminar por la playa. El océano le recordaba a Percy.
Pero en este momento estaba hambrienta y exhausta. Su mochila pesaba más a cada
momento, además que la magia de la criatura le hacía pensar en la huida.
Y para empeorar las cosas, Rockaway era un lugar inhóspito. Un huracán masivo había
destruido la zona hace poco más de un año, y el daño todavía se podía ver fácilmente. Algunos
de los edificios de departamentos habían quedado reducidos a escombros, sus ventanas rotas
y paredes derruidas estaban llenos de grafiti. Madera podrida, trozos de asfalto, y metal
retorcido llenaban la playa. Los pilotes de un muelle destruido seguían en pie sobre el agua.
El mar continuaba yendo y viniendo a la orilla sin parar, como para decir: No me ignoren.
Siempre puedo regresar y terminar este trabajo.
Finalmente llegaron junto a una camioneta de helados medio hundida en las dunas. Pintada
de un lado, algunas tenues imágenes de los postres que ofrecía ya hace tiempo, hicieron que
el estómago de Annabeth gruñera en protesta.
"Necesitamos detenernos" murmuro.
Dejo en el suelo al perro monstruo y camino hacia el camión; luego se desplomo junto a la
puerta del pasajero. Sadie se sentó con las piernas cruzadas frente a ella. Busco dentro de su
propia mochila hasta que encontró una botella de cerámica con un tapón de corcho.
"Tómalo" Se lo entrego a Annabeth "Es delicioso, bebe"
Annabeth estudio la botella con cuidado. Se sentía pesado y cálido, como si estuviera lleno de
café caliente. "Uh... ¿esto no provocara más explosiones mágicas o flashes dorados en mi
cara?"
Sadie se rio. "Es solo una poción curativa, tonta. Un amigo mío, Jaz, hace las mejores del
mundo"
Annabeth lo dudó. Ya había probado otras pociones antes, hechas por los hijos de Hécate.
Usualmente sabían como agua de pantano, pero al menos estaban diseñadas para trabajar
con semidioses. Fuera lo que fuera lo que contenía la botella, no era algo parecido.

16

"No estoy seguro de que debería de usarla" dijo con duda "No.....no soy como tú"
"Nadie es como yo"-- dijo Sadie -- "Mi maravillosidad es única. Pero si te refieres a que si eres
una maga, bueno, se nota que no. Normalmente luchamos con varita y bastón." Señalando
su bastón tallado blanco y el boomerang de marfil junto a ella. "De todos modos, pienso que
mi poción funcionara contigo. Luchaste contra un monstruo; sobreviviste a un accidente de
tren. No hay manera de que seas normal"
Annabeth rio débilmente. Encontraba el rudo humor de la chica refrescante. "No,
definitivamente no soy alguien normal. Soy una semidiosa"
"Oh" Sadie tamborileo sus dedos sobre la varita curva. "Perdón eso es algo nuevo para mí.
¿Un dios demonio?" 2
"Semidiosa" Annabeth la corrigió "Mitad dios, mitad mortal"
"Oh, claro" Sadie suspiro, visiblemente aliviada. "He dejado que Isis habite en mi cabeza un
par de veces. ¿Quién es tu amigo especial?"
"Mi -- No, yo no soy anfitriona de nadie. Mi madre es una Diosa Griega, Atenea"
"Tu mamá"
"Sip"
"Una diosa. Una diosa Griega"
"Si" Annabeth se dio cuenta de que su nueva amiga estaba poniéndose pálida. "Puedo
adivinar que no tienen algo así por dónde vives, ¿verdad?"
"Brooklyn" Sadie murmuro "No. Creo que no. Tampoco en Londres o en Los Ángeles. No
recuerdo haber conocido a ningún semidiós griego en esos lugares. Pero de todas manera,
cuando haz tratado con babuinos mágicos, diosas gato, y enanos en Speedo; es bastante
complicado sorprender a uno"

2

Nota del traductor: como siempre Rick Riordan hace un juego de palabras.
En ingles la palabra para semidiós [demigod] y la palabra para dios demonio [demon god]
suenan similares, de allí la confusión de Sadie

17

Annabeth no estaba segura de haber oído bien. "¿Dijiste enanos en Speedos?"
"Mmm, si" Sadie miro al monstruo perro, todavía peleando contra sus ataduras doradas. "Pero
tenemos aquí un problema. Hace unos meses mi mamá me dio una advertencia. Me dijo que
tuviera cuidado con otros dioses y otros tipos de magia"
La botella en la mano de Annabeth parecía volverse más caliente. "Otros dioses. Mencionaste
a Isis. Ella es la diosa egipcia de la magia. Pero....no es tu mamá, ¿verdad?"
"No" Sadie le respondió "Mejor dicho sí. Isis es la diosa egipcia de la magia. Pero no es mi
mamá. Mi mamá es un fantasma. Bueno... ella era una maga de la Casa de la Vida, como yo,
pero luego murió así que --"
"Espera un segundo" La cabeza de Annabeth estaba dándole vueltas, y toda esta explicación
no le estaba haciéndolo más fácil. Le quito el corcho a la poción y la tomo hasta el fondo.
Había esperado un sabor como de consomé de pantano, pero en su lugar tenía un gusto como
a sidra caliente de manzana. En un instante, su visión se aclaró, y su estómago se tranquilizó.
"Sorprendente" le dijo
"Te lo dije" Sadie sonrió "Jaz es todo un experto"
"Entonces, estabas diciendo.... La Casa de la Vida. Magia Egipcia. Te pareces al chico que mi
novio conoció"

18

capitulo vII
La sonrisa de Sadie se desvaneció. "Tu novio... ¿conoció a alguien como yo? ¿Otro mago?
A unos metros, el perro monstruo luchaba y se sacudía. Sadie no parecía importarle, pero a
Annabeth le empezaba a preocupar lo tenue que la cuerda mágica estaba brillando.
"Eso fue hace unas semanas" le dijo Annabeth "Percy me contó está loca historia de haber
conocido a un muchacho cerca de Moriches Bay. Aparentemente este chico usaba jeroglíficos
para invocar hechizos. Junto con Percy lucharon contra un gran cocodrilo monstruoso"
"¡El hijo de Sobek!" Sadie dijo sorprendida "Pero mi hermano lucho solo contra el monstruo.
No me dijo nada sobre --"
"¿Acaso tu hermano se llama Carter?" pregunto Annabeth
Una enojada aura dorada centelló alrededor de la cabeza de Sadie -- un halo de jeroglíficos
que parecían miradas enojadas, puños, y muñecos de palitos muertos.
"En este momento" Sadie gruño "mi hermano se llama Saco de Arena.3 Parece que olvido
contarme algunos pequeños detalles.
"Ah" Annabeth tenía que luchar contra el deseo de huir de su nueva amiga. Estaba aterrada
de que los jeroglíficos brillantes llegaran a explotar en su cara. "Que incómodo. Lo siento"
"No te preocupes" Sadie la tranquilizo "Voy a disfrutar restregárselo en la cara. Pero primero,
cuéntamelo todo -- sobre ti, los semidioses, griegos, y otras cosas que tengan que ver con
nuestro amigo canino de aqui al lado"
Annabeth le conto todo lo que pudo.
Usualmente no confiaba en la gente tan rápido, pero ya tenía mucha experiencia en leer a las
personas. Había conectado con Sadie inmediatamente: sus botas de combate, los mechones
purpuras, la actitud.... en la experiencia de Annabeth la gente que no era de confianza se

3

Nota del traductor: en ingles dice Punching Bag, el tipo de saco que los
boxeadores usan para entrenar sus golpes.

19

notaba rápidamente. Estaba segura de que nunca ofrecían ayudar a una desconocida
inconsciente ni le daban una poción curativa.
Annabeth le describió el Campamento Mestizo. Le relato sobre algunas de sus aventuras
luchando contra dioses, gigantes y titanes. Le explico cómo había encontrado al león-lobocangrejo-monstruo de dos cabezas en la estación West Fourth Street y decidió seguirlo.
"Y así es como acabe aquí" Annabeth dijo tratando de resumir toda la historia.
La boca de Sadie se abrió completamente. Daba la impresión de que empezaría a gritar o
llorar. En vez de eso le dio un ataque de risa.
Annabeth se confundió. "¿Acaso dije algo gracioso?"
"No, no..." Sadie resoplo. "Bueno… es que todo esto es un tanto gracioso. Estamos sentadas
en una playa platicando sobre dioses griegos, como si nada. Además me dices que hay un
campamento para semidioses, y --"
"Pero todo es verdad"
"Oh, claro que te creo. Es demasiado ridículo para ser una mentira. Es que cada vez mi mundo
se vuelve un poco más extraño, eso es lo que me digo: Claro. Ya llegamos al máximo nivel de
rareza posible. Por lo menos ya conozco todo lo que hay en este mundo. Primero descubro
que mi hermano y yo somos descendientes de faraones además de que tenemos poderes
mágicos. Todo bien, no hay problema.
Después descubro que mi padre muerto fusiono su alma con la de Osiris y se volvió el Señor
de los Muertos. ¡Brillante! ¿Porque no? Entonces mi tío toma el control de la Casa de la Vida
y se encarga de cientos de magos alrededor del mundo y luego mi novio revela que es un
hibrido de chico mago/ dios inmortal de los funerales.
Mientras tanto yo estoy pensando: Claro. ¡Tranquilízate y continúa! 4 Te acostumbraras. Para
que al final llegues tú un jueves cualquiera y me vengas a decir: Oye por cierto, los dioses

4

Nota del traductor: En ingles usa la frase "Keep Calm and Carry On" implementada durante
la Segunda Guerra Mundial por el gobierno inglés para mantener alta la moral de los
ciudadanos. Así que es lógico que Sadie la conozca

20

egipcios son solo una pequeña parte de este cosmos absurdo. Ahora también tienes que
preocuparte por los griegos. ¡Qué maravilla!
Annabeth no pudo entender toda la historia que le conto Sadie -- ¿un novio que era dios de
los funerales? -- pero admitió que era mejor reírse de la situación que tirarse en el suelo y
llorar.
"Okay" admitió "Todos suena un poco loco, pero puede que tenga algo de lógica. Mi profesor
Quirón… por años me ha contado que los dioses antiguos son inmortales ya que forman parte
del tejido de la civilización. Si los dioses Griegos, pueden estar rondando por aquí después de
milenios, ¿porque no los Egipcios también?"
"Entre más mejor" Sadie acepto "Pero, emm, ¿qué hacemos con este pequeño perrito?" Tomó
una pequeña concha de mar y se la lanzo a la cabeza del Labrador, que gruño molesto. "Un
minuto está sentado en la mesa de nuestra biblioteca -- parecía un artefacto cualquiera, un
fragmento de piedra sacado de una estatua, algo del estilo. Al siguiente minuto adquiere vida
y escapa de nuestra Casa de Brooklyn. Destruye nuestras barreras mágicas, pasa a través de
los pingüinos de Félix y se deshace de mis hechizos como si fueran nada"
"¿Pingüinos?" Annabeth movió la cabeza, claramente confundida "No, olvida que lo pregunte"
Se puso a estudiar al perro mientras lo veía luchar contra las ataduras. Letras griegas y
jeroglíficos rojos orbitaban alrededor como si trataran de formar nuevos símbolos -- un mensaje
que Annabeth estaba a punto de entender.
"¿Soportaran las cuerdas?" preguntó "Parece como si se estuvieran debilitando"
"No te preocupes" Sadie le aseguró "Estas han contenido a dioses antes. Y no dioses
pequeños, te lo aseguro. De los extra grandes"
"Um, okay. Entonces dices que el perro era parte de una estatua. ¿Tienes idea de qué clase
de estatua?"
"Ninguna" Sadie alzo los hombros "Cleo, nuestra bibliotecaria, estaba haciendo la
investigación cuando Fido despertó" 5

Nota del traductor: Tal vez fue sin quererlo pero Tío Rick puso aquí un chiste lingüístico.
Fido es una palabra en latín que significa leal, una cualidad que siempre ha sido asociada a
los perros. ¿No parece curioso que una chica egipcia y una chica griega estén con un perro
con nombre romano
5

21

"Pero tiene que estar conectado con los otros monstruos -- con las cabezas de lobo y león.
Tengo la impresión de que ellos también acaban de despertar también. Fueron fusionados,
pero no están hechos para trabajar en equipo. Entraron en el vagón del tren buscando algo - probablemente a este perro"
Sadie jugó con su pendiente de plata. "Un monstruo con tres cabezas: un león, un lobo, y un
perro. Todo pegado a que.... ¿una forma cónica? ¿Un caparazón? ¿Una antorcha?
La cabeza de Annabeth comenzó a dar vueltas de nuevo: una antorcha.

22

capitulo viii
Fue cuando encontró un viejo recuerdo -- tal vez una imagen que había encontrado en un libro.
No pensado que el caparazón cónico del monstruo pudiera ser agarrado por alguien, como si
una mano gigante pudiera usarlo. Pero la idea de una antorcha no llegaba a cuadrar...
"Es un cetro" dijo Annabeth "No puedo recordar que dios lo tenía, pero el báculo de tres
cabezas era su símbolo. Él era... griego, eso creo, pero estaba en algún lugar de Egipto --”
"Alejandría" Sadie adivino
Annabeth se le quedo viendo "¿Cómo es que lo sabes?"
"Bueno, lo acepto. No soy un sabiondo de la historia como mi hermano, pero yo he visitado
Alejandría. Me acuerdo de que era la ciudad capital cuando los griegos controlaban Egipto.
¿Alejandro Magno, verdad?"
Annabeth asintió "Correcto. Alejandro conquisto Egipto. Después de su muerte, su general
Ptolomeo tomo el control. Quería que los egipcios lo aceptaran como su faraón; así que mezclo
a los dioses egipcios y a los dioses griegos para crear nuevas deidades."
"Suena como todo un problema" Sadie dijo "Prefiero a los dioses por separado"
"Pero había un dios en particular... no puedo recordar su nombre. La criatura de tres cabezas
en la punta de su cetro..."
"Un cetro bastante grande" Sadie noto "No tengo ganas de encontrarme con el tipo que pueda
cargar con el"
"Oh, dioses" Annabeth se sentó cansada "¡Eso es! El báculo no solo está buscando
reconstruirse -- también está tratando de encontrar a su dueño. "
Sadie frunció el ceño "No estoy a favor de que todo esto esté pasando de verdad. Necesitamos
asegurarnos..."
El perro monstruo dio un aullido. Las cuerdas mágicas se reventaron como una granada,
regando la playa con metralla dorada.

23

La explosión lanzo a Sadie a través de las dunas como si fuera una hierba seca. Annabeth se
estrelló contra el camión de helado. Sus brazos se volvieron como de plomo, todo el aire
escapo de sus pulmones.
Si el perro bestia hubiera querido matarla, fácilmente lo habría hecho. En vez de eso, se dirigió
tierra adentro entre la maleza.
Annabeth busco de manera instintiva un arma. Sus dedos se cerraron alrededor de la varita
curva de Sadie. El dolor le hizo gritar. El marfil quemaba como hielo seco; trato de soltarlo pero
su mano parecía no obedecerla. Mientras lo veía, la varita comenzó a humear, cambiando de
forma hasta que Annabeth se dio cuenta que tenía en la mano una daga de bronce celestial idéntica a la que ella había usado durante años.
No se atrevió a quitar la mirada de la daga. Fue cuando escucho un quejido en una de las
dunas cercanas.
"¡Sadie!" Annabeth salió disparada en su ayuda.
Para cuando llego con la maga, Sadie estaba sentada, escupiendo la arena que tenía en la
boca. Tenía unos trozos de algas en el cabello, y su mochila se encontraba enredada en una
de sus botas de combate; pero parecía más molesta que herida.
"¡Estúpido Fido!" chilló "¡No habrá croquetas para él!" Miro confundida hacia la daga de
Annabeth "¿Dónde conseguiste eso?"
"Uh ... es tu varita" Annabeth le explico "La tome sin pensarlo y ... no lo sé. Comenzó a cambiar
hasta que se volvió la clase de daga que siempre uso"
"Huh. Bueno, parece que los objetos mágicos tienen alguna clase de mente. Quédatela, tengo
muchas más en casa. Ahora ¿hacia dónde fue Fido?'"
"Hacia allá" Annabeth apunto como su nueva daga
Sadie miro tierra adentro. Sus ojos se ensancharon "Oh... si. Se dirigió hacia la tormenta, eso
es nuevo."
Annabeth trato de buscar la tormenta. Después de los vagones del tren, no llegaba a ver nada
más que una torre de departamentos abandonada, cercada y desgastada que resaltaba contra
el cielo de la tarde "¿De qué tormenta hablas?"

24

"¿No llegas a verla?" Sadie le pregunto "Espera un minuto". Se sacó la mochila de su bota y
comenzó a buscar entre sus cosas. Sacó otra botella de cerámica, estaba más ancha y grande
que la anterior, como si fuera una de crema para la cara. Le quito la tapa y extrajo un poco de
crema rosada. "Déjame poner un poco de esto en tus parpados"
"Wow, creo que eso sonó como un no automático"
"No seas quisquillosa. Es completamente inofensiva... bueno, para los magos. Probablemente
también para los semidioses"
Annabeth no estaba del todo segura, pero cerró los ojos. Sadie le puso la crema, que
hormigueo y se calentó como si fuera crema de mentol.
"Bien" Sadie dijo "Ya puedes mirar"
El mundo estaba lleno de colores. El suelo se había vuelto traslucido -- capas gelatinosas que
descendían hacia una oscuridad subterránea. El aire vibraba con velos relucientes, cada uno
vibrante pero un poco desfasados uno del otro, como si múltiples videos de alta definición se
trataran de sobreponer uno al otro. Jeroglíficos y letras griegas giraban alrededor de ella,
fusionándose y explotando cuando colisionaban. Annabeth sintió que estaba viendo el mundo
a una escala atómica. Todo lo invisible había sido revelado, pintado con luz mágica.
"¿Tú... tú siempre ves de esta manera?"
Sadie se río "Dioses de Egipto, ¡no! Si así fuera me volvería loca. Necesito concentrarme para
poder ver en la Duat. Es lo que estás haciendo ahora -- teniendo una mirada del lado mágico
del mundo."
"Yo....." Annabeth se quedó sin palabras.
Normalmente era una persona confiada. Cuando tenía que tratar con mortales comunes,
siempre tenía la sensación de que ella tenía un conocimiento secreto. Ella entendía sobre el
mundo de los dioses y los monstruos. Los mortales no tenían ni la menor idea. Incluso entre
los semidioses, Annabeth era la veterana con más experiencia. Había hecho cosas que
muchos héroes solo podrían imaginar y había sobrevivido todo.

25

Ahora, mirando las cambiantes cortinas de colores, Annabeth se sentía como una niña de seis
años, apenas aprendiendo lo terrible y peligroso que era él mundo en realidad.
Se sentó de golpe en la arena. "Ya no se ni que pensar"
"No pienses" Sadie la tranquilizo "Respira. Tus ojos se ajustaran. Piénsalo como si estuvieras
nadando. Si dejas que tu cuerpo tome el control, sabrás que hacer por instinto. Entra en pánico,
y te ahogaras"
Annabeth trato de relajarse.
Se dio cuenta de que existían patrones en el aire: corrientes fluyendo entre las diferentes capas
de la realidad, tenues rastros de magia saliendo de los autos y edificios. El lugar donde había
ocurrido el accidente de tren brillaba con un tono verde. Sadie tenía un aura dorada con plumas
de niebla extendidas detrás de ella como si se tratara de alas.
Donde había estado el monstruo, el suelo ardía como si estuviera lleno de carbones calientes.
Tentáculos carmesí reptaban hacía afuera del lugar, siguiendo la dirección por donde escapo
el perro.
Annabeth se concentró en el edificio abandonado en la distancia, y su corazón latió al doble
de velocidad. La torre resplandecía desde adentro con una luz roja -- luz escapando entre las
ventanas rotas, saliendo por las grietas en las paredes a punto de caer. Nubes oscuras flotaban
sobre el edificio, y más tentáculos de energía roja provenientes de todos lados se dirigían hacia
él, como si fueran atraídas hacia el vórtice.
La escena le recordó a Annabeth de Caribdis, el monstruoso remolino marino que había
encontrado en el Mar de Monstruos. No es que fuera una memoria feliz.
"Ese edificio de departamentos" ella dijo "Está absorbiendo luz roja de los alrededores"
"Muy bien, exacto" Sadie le respondió "En magia egipcia, el rojo es malo. Simboliza el mal y el
caos"
"Entonces es allí a donde el monstruo perro se dirige" Annabeth trato de adivinar "Para unirse
con las otras partes del cetro--"
"Y encontrar a su amo, si no me equivoco"

26

Annabeth sabía que debía ponerse de pie. Necesitaban apresurarse. Pero al ver todas esas
capas de magia flotando y girando, tenía miedo de moverse.
Había pasado toda su vida aprendiendo sobre la Niebla -- la muralla mágica que separaba el
mundo mortal del mundo de los dioses y monstruos griegos. Pero nunca había llegado a
imaginarse la Niebla como una cortina sólida.
¿Cómo le había dicho Sadie -- la Duat?
Annabeth se puso a pensar si la Niebla y la Duat estaban relacionadas o si eran una y la misma
cosa. El número de velos que llegaba a ver la estaba sobrecargando -- como si fuera una tela
doblada un centenar de veces.
No confiaba en sí misma como para comprenderlo. Entra en pánico y te ahogaras
Sadie le ofreció una mano. Sus ojos estaban llenos de simpatía. "Mira, sé que es demasiado,
pero nada ha cambiado. Sigues siendo la semidiosa ruda, con asombrosas habilidades para
luchar con mochila que siempre fuiste. Y ahora tienes una hermosa daga también"
Annabeth sintió que le regresaba la sangre a la cabeza. Normalmente ella daba los discursos
de ánimo.
"Claro. Claro, por supuesto" dijo aceptando la mano de Sadie "Vayamos en búsqueda de un
dios"

27

capitulo ix
Un cercado de cadenas encerraba el edificio, pero se escabulleron por un agujero y se abrieron
camino entre un campo de pasto seco y trozos de concreto.
La crema encantada de los ojos de Annabeth parecía estarse esfumando. El mundo estaba
dejando de verse con tantas capas y de una manera caleidoscópica, pero eso estaba bien para
ella. No era necesario tener poderes de visión especiales para saber que la torre estaba llena
de magia malvada.
De cerca, el brillo rojo en las ventanas era aún más radiante. La madera crujía. Los muros de
ladrillo se quejaban. Pájaros y figuras humanas hechas de jeroglíficos se formaban y flotaban
dentro del edificio. Incluso el grafiti parecía estar vibrando en las paredes, como si los símbolos
tratar de obtener vida.
Fuera lo fuera que estaba dentro, su poder atraía a Annabeth, de la misma manera que
Cangrejuelo lo había hecho en el tren.
Tomo con fuerza su nueva daga de bronce, notando que era muy pequeña y corta como para
ofrecer una ventaja en la ofensiva. Pero era exactamente por eso que Annabeth amaba las
dagas: la hacían concentrarse. Una hija de Atenea no debía depender de una daga si es que
podía hacer uso de su cerebro. La inteligencia gana guerras, no la fuerza bruta.
Desafortunadamente, el cerebro de Annabeth no estaba trabajando de la mejor manera.
"Desearía que supiéramos contra que nos enfrentamos" murmuro mientras se dirigían hacia el
edificio "Acostumbro hacer una investigación antes -- armarme con conocimiento"
Sadie gruño "Empiezas a sonar como mi hermano. Dime, cada cuanto los monstruos te dan el
lujo que los busques en Google antes de atacarte"
"Nunca" Annabeth admitió
"Bueno, allí esta. Carter --el ama estar horas y horas en la biblioteca, leyendo sobre todo tipo
de demonios hostiles a los que nos podríamos enfrentar, subrayando cada detalle importante
y escribiendo resúmenes para que yo los estudie. Tristemente, cuando los demonios atacan,
no te lo advierten antes y raramente se identifican a sí mismos"

28

"¿Entonces cuál es tu método de trabajo?"
"Entrar sin pensarlo" Sadie le dijo "Trabajar sobre la marcha. Cuando sea necesario hacer
explotar a los enemigos en pequeños pedacitos"
"Grandioso. Pelearías muy bien con mis amigos"
"Lo tomare como un cumplido. Esa puerta, ¿qué opinas?"
Una serie de escaleras llevaba a una entrada subterránea. Una tabla de madera estaba
clavada en la puerta, en un débil intento de impedir el paso a los intrusos, pero incluso así la
puerta estaba un poco entreabierta.
Annabeth estaba a punto de sugerir que revisaran el perímetro. No confiaba en que fuera tan
fácil entrar, pero Sadie no la espero. La joven maga troto los escalones y se metió al edificio.
La única opción de Annabeth era seguirla.

29

capitulo x
Al final, si hubieran entrado por otra puerta, estarían muertas.
Todo el interior del edificio era como una concha hueca, de treinta pisos de alto, girando con
una tormenta de ladrillos, tuberías, tablas y otros escombros, junto con brillantes símbolos
griegos, jeroglíficos y corrientes rojas neón de energía. La escena era terrorífica y hermosa -como si un tornado hubiera sido capturado, iluminado por dentro y puesto en exhibición.
Debido a que entraron al nivel del sótano, Sadie y Annabeth estaban protegidas debajo de una
escalera -- un tipo de trinchera de concreto. Si entraban a nivel del suelo, la tormenta las
hubiera despedazado en un segundo.
Mientras Annabeth lo veía, una viga de acero retorcido voló sobre ellas a la velocidad de un
auto de carreras. Docenas de ladrillos se movían como un banco de peces. Un jeroglífico de
un rojo feroz se fue a estrellar contra una tabla de madera voladora, encendiéndola como si
fuera un pedazo de papel.
"Allá arriba" Sadie susurró
Estaba apuntando a la parte superior del edificio, donde parte del piso treinta estaba todavía
intacto -- con una esquina desmoronándose hacia el torbellino. Era difícil ver entre los
escombros flotantes y la luz roja, pero Annabeth podía distinguir una figura humanoide parada
en el precipicio, con las manos abiertas como si estuviera feliz por la tormenta.
"¿Qué es lo que hace ese tipo?" Sadie murmuro
Annabeth se estremeció cuando una hélice de tuberías de cobre paso girando a unos
centímetros de su cabeza. Se concentró en los escombros y comenzó a notar patrones como
los que había en la Duat: una serie de tablas y clavos estaban uniéndose para formar una
especie de plataforma, una nube de ladrillos se ensamblaron como Legos en la forma de un
arco.
"Está construyendo algo" dijo ella.
"¿Construyendo que, un desastre? Sadie pregunto "Este lugar me recuerda el Reino del Caos.
Y creeme no es uno de mis lugares favoritos para vacacionar"

30

Annabeth volvió a mirar. Se preguntó si Caos era lo mismo para los egipcios como para los
griegos. Annabeth había tenido un encuentro cercano con Caos, y si Sadie había estado allí
también... bueno, la maga era más ruda de lo que parecía.
"La tormenta no se mueve completamente al azar" Annabeth dijo "¿Ves eso? Trozos de
material están uniéndose, para formar alguna clase de estructura dentro de este edificio"
Sadie se veía confundida "Para mí son ladrillos en una licuadora"
Annabeth no estaba muy segura de cómo explicarlo, pero había estado estudiando
arquitectura e ingeniería lo suficiente como para notar los detalles. Las tuberías de cobre
estaban conectándose como si fueran las arterias y venas de un sistema circulatorio.
Secciones de viejos muros se empotraban para crear un nuevo rompecabezas gigante. Cada
pocos minutos, más ladrillos o vigas se salían de las paredes para entrar en el tornado.
"Esta consumiéndose el edificio" dijo ella "No se cuanto más soportaran los muros exteriores"
Sadie maldijo por lo bajo "Por favor dime que no está construyendo una pirámide. Cualquier
cosa menos eso"
Annabeth se preguntó porque una maga egipcia odiaría las pirámides, pero movió la cabeza.
"Parece ser una clase de torre cónica, pero sólo hay un modo de estar seguras"
"Preguntarle al constructor" Sadie miro hacia lo que quedaba del piso treinta
El hombre en la cornisa no parecía haberse movido, pero Annabeth estaba segura de que
crecía. Luces rojas giraban alrededor de él. De perfil parecía que llevaba un sombrero alto del
estilo de Abraham Lincoln.
Sadie se acomodó la mochila en los hombros. "Entonces, si este es nuestro dios misterioso,
donde esta --"
Como si hubiera escuchado el llamado, un triple aullido corto el ruido de la tormenta. Del lado
opuesto del edificio, una puerta de metal se abrió y el monstruo cangrejo se adentró corriendo.
Desafortunadamente, la bestia contaba con sus tres cabezas -- lobo, león y perro. Su largo
caparazón resplandecía con inscripciones griegas y jeroglíficos egipcios.

31

Ignorando por completo el tornado de escombros, el monstruo se apoyó en sus seis patas
delanteras, para luego saltar en el aire. La tormenta lo llevo hacia arriba, girando entre el caos.
"Se dirige hacia su amo" Annabeth dijo "Necesitamos detenerlo"
"Qué lindo" Sadie se quejó "Esto me consumirá"
"¿De qué hablas?"
Sadie levanto su bastón "N´dah"
Un jeroglífico dorado centello en el aire sobre ellas:

Y de repente se vieron rodeadas de una esfera de luz.
La espalda de Annabeth hormigueo. Había estado dentro de una de estas burbujas protectoras
como estas antes, cuando ella, Percy y Grover habían usado perlas mágicas para escapar del
Inframundo. La experiencia había sido... claustrofóbica.
"¿Esto nos protegerá de la tormenta?" preguntó
"Eso espero" La cara de Sadie estaba bañada en sudor "Vamos"
Ella se adelantó a subir las escaleras. De inmediato el poder del escudo fue puesto a prueba.
Una mesa de cocina voladora iba a decapitarlas pero se estrelló contra el campo de fuerza de
Sadie. Trozos de mármol orbitaban sin lastimarlas.
"Excelente" Sadie dijo "Ahora, sostén mi bastón mientras me transformo en ave"
"Espera, ¿qué?"

32

Sadie giro los ojos "Estamos trabajando sobre la marcha, ¿recuerdas? Volaré y detendré al
monstruo báculo. Tú tendrás que distraer al dios -- quien sea. Capta su atención.
"Está bien, pero no soy maga. No puedo mantener un hechizo"
"El escudo se mantendrá de pie por unos minutos, mientras tengas el bastón"
"¿Pero que pasara contigo? Si no estás dentro del escudo --"
"Tengo una idea. Espero que funcione"
Sadie pescó algo de su mochila -- una pequeña figura de animal. Encerró la figura dentro de
sus dedos, entonces empezó a cambiar de forma.
Annabeth ya tenía experiencia en personas que se transformaban en animales, pero nunca se
volvía más fácil de soportar. Sadie se encogió a una décima parte de su tamaño. Su nariz se
estiro hasta volverse un pico. Él cabello, su ropa y la mochila se fusionaron en un suave abrigo
de plumas. Se volvió una pequeña ave de presa -- un milán, tal vez -- sus ojos azules ahora
eran de un brillante dorado. Con la pequeña figura en sus garras, Sadie desplegó las alas y se
lanzó hacia la tormenta.
Annabeth se asustó cuando un bloque de ladrillos se lanzó hacia su amiga -- pero de alguna
manera los escombros siguieron su camino sin hacer puré de plumas con Sadie. La forma de
Sadie ondulaba como si viajara dentro de una corriente más profunda de agua.
Sadie estaba en la Duat, Annabeth concluyo -- volando en un diferente nivel de la realidad.
La sola idea hizo que la cabeza de Annabeth hirviera de posibilidades. Si un semidiós pudiera
aprender a pasar entre muros, enfrentar directamente a un monstruo así -Pero eso era una conversación para otro momento. En este instante necesitaba moverse.
Subió corriendo las escaleras, cayendo dentro de la tormenta. Barras de metal y tuberías de
cobre se estrellaban contra el campo de fuerza. La esfera dorada brillaba un poco más tenue
cada vez que absorbía un golpe.
Levanto el bastón de Sadie en una mano y con la otra su nueva daga de bronce. En el torrente
mágico, su hoja de Bronce Celestial brillaba como una antorcha apagada.
"¡Hey!" grito hacia el sujeto misterioso "Señor dios como se llame..."

33

Ninguna respuesta. Tal vez no podía escucharla debido a la tormenta.
Las paredes exteriores del edificio comenzaron a quejarse. El cemento se despegó de los
muros y se unió a la mezcla como si fueran trozos de algodón de azúcar.
Sadie el gavilán seguía viva, volando hacía el monstruo de tres cabezas mientras giraba dentro
del tornado.
La bestia ya llevaba medio camino, agitando las patas y brillando más intensamente como si
absorbiera el poder del tornado.
Annabeth se estaba quedando sin tiempo.
Se puso a buscar en su memoria, encontrando viejos mitos, los más oscuros que Quirón le
había contado en el Campamento. Cuando era joven, actuaba como una esponja, absorbiendo
cada dato y nombre.
El báculo de tres cabezas. El dios de Alejandría, Egipto.
El nombre del dios llego a ella. Al menos, esperaba no equivocarse.
Una de las primeras lecciones que aprendió como semidiosa fue: los nombres tienen
poder. Nunca se decía el nombre de un dios o monstruo si no se estaba preparado para atraer
su atención.
Annabeth respiro hondo. Gritó con todas sus fuerzas: "¡SERAPIS!"

34

capitulo xi
La tormenta perdió velocidad. Largas secciones de tuberías quedaron suspendidas en el aire.
Nubes de ladrillos y madera se congelaron, quedaron flotando a varios pisos de altura.
Quieto en medio del tornado, el monstruo de tres cabezas intentaba mantenerse de pie. Sadie
sobrevoló a la bestia, abrió sus garras y soltó la figurita, que en un momento creció hasta ser
un camello de tamaño real.
El dromedario peludo se estrelló contra la espalda del monstruo. Ambas criaturas cayeron y
chocaron contra el suelo en una maraña de patas y cabezas. El monstruo báculo continuaba
con su lucha, pero el camello estaba sobre él con sus piernas extendidas, gimiendo y
escupiendo; básicamente comportándose como un gran bebé de quinientos kilos haciendo un
berrinche.
Desde el piso treinta una voz masculina retumbó "¿QUIEN SE ATREVE A INTERRUMPIR MI
TRIUNFAL ASCENSO?"
"¡Yo lo hago!" grito Annabeth "¡Baja aquí y enfréntame!"
Ella no quería tomar el crédito por los camellos de otras personas, pero necesitaba mantener
al dios concentrado en ella, para que Sadie hiciera... bueno lo que Sadie tuviera en mente. La
joven maga claramente tenía unos buenos trucos bajo la manga.
El dios Serapis se lanzó desde su saliente. Cayendo treinta pisos de golpe y aterrizando de
pie en medio del primer piso, a una distancia fácil para lanzarle una daga.
No es que estuviera tentada a atacarlo.
Serapis media cuatro metros y medio. Solo llevaba puesto un traje de baño con un diseño de
flores hawaiianas. Su cuerpo estaba esculpido con músculos. La piel de bronce se encontraba
cubierta de centellantes tatuajes de jeroglíficos, letras griegas y otras lenguas que Annabeth
no pudo identificar.
Su cara estaba rodeada de cabellos largos como de Rastafari. Una barba rizada al estilo griego
crecía hasta su pecho. Los ojos tenían un color verde mar -- tan parecidos a los de Percy que
le dieron a Annabeth escalofríos.

35

En ocasiones normales no le gustaban los tipos con cabello largo y barba, pero tenía que
admitir que el dios era atractivo al estilo de un viejo surfista.
Su sombrero, sin embargo, le arruinaba el look. Lo que Annabeth había pensado que era una
chimenea de estufa en realidad era una canasta de mimbre cilíndrica con imágenes de flores
pensamiento.
"Perdóneme, ¿acaso lleva un florero en la cabeza?"
Serapis levanto sus velludas cejas marrones. Se tocó la cabeza como si hubiera olvidado que
llevaba la canasta. Unas cuantas semillas de trigo se cayeron de la copa del sombrero. "Este
es un modius, niña tonta. Es uno de mis símbolos sagrados. La canasta de granos representa
al Inframundo, que yo controlo"
"Uh, ¿estás seguro?"
"¡Claro que sí!" Serapis se jactó "O lo hacía antes, pero en poco tiempo regresare al trabajo.
¿Pero quién te crees como para criticar mi forma de vestir? Un semidiós griego, por el olor,
sosteniendo un arma de Bronce Celestial y un bastón de la Casa de la Vida. ¿Que eres
entonces -- héroe o maga?"
Las manos de Annabeth temblaron. Con sombrero de maceta o no, Serapis destilaba poder.
Parada junto a él, Annabeth sentía como si fuera de agua por dentro, de tal manera que su
corazón, su estómago y el coraje se estuvieran derritiendo.
Mantén el control pensó para sí misma. Haz conocido a muchos dioses antes.
Pero Serapis era diferente. Su sola presencia se sentía mal -- como si el que estuviera aquí
volteara el mundo de Annabeth de cabeza.
Seis metros detrás del dios, Sadie el pájaro aterrizo y regreso a su forma humana. Le hizo
señas a Annabeth: un dedo a los labios (silencio), luego abrió y cerró la mano (que siga
hablando). Luego abrió su mochila y comenzó a buscar algo.
Annabeth no tenía idea del plan que tenía su amiga, pero se forzó a mirar a los ojos de Serapis.
"¿Quién dice que no puedo ser las dos cosas -- una maga y una semidiosa? Ahora explícame
porque estás aquí"

36

La cara de Serapis se puso seria. Pero, para la sorpresa de Annabeth, echó la cabeza hacia
atrás y rio, escupiendo más granos desde su modius. "¡Ya veo! Tratando de impresionarme,
eh. ¿Crees que eres lo suficientemente valiosa como para volverte mi sacerdotisa principal?"
Annabeth tragó nerviosa. Solo existía una respuesta a esta pregunta "¡Pues claro que soy
digna de tal cosa! Si ya fui antes la magna mater del culto de Atenea. ¿Pero eres tu lo
suficientemente digno de mis servicios?"
"¡Ha!" Serapis sonrío "Una gran madre del culto de Atenea. Veremos qué tan poderosa eres"
Movió la mano. Una bañera salió volando, dirigida hacia el campo de fuerza de Annabeth. La
porcelana se quebró en trocitos al tocar la esfera dorada, pero el bastón de Sadie se calentó
tanto que Annabeth se vio obligada a soltarlo. La blanca madera se quemó hasta las cenizas.
Grandioso pensó. Dos minutos y ya arruine el bastón de Sadie.
Su escudo protector había desaparecido. Se enfrentaba a un dios de casi cinco metros con
sus armas de siempre -- una pequeña daga y mucha actitud.
A la izquierda de Annabeth, el monstruo de tres cabezas seguía batallando para salir de debajo
del camello, pero el camello era pesado, terco y fabulosamente poco coordinado. Cada vez
que el monstruo trataba de quitárselo de encima, el camello soltaba un gas con gusto y estiraba
más las piernas.
Mientras tanto, Sadie había sacado un pedazo de gis (tiza). Estaba dibujando furiosamente en
el concreto detrás de Serapis, probablemente escribiendo un lindo epitafio para conmemorar
su inminente muerte.
Annabeth recordó una frase que su amigo Frank le había compartido en una ocasión -- algo
de El Arte de la Guerra de Sun Tzu: Cuando estés débil, muéstrate fuerte.
Annabeth se mantuvo erguida y se rio de la cara de Serapis. "Lánzame todas las cosas que
quieras, Lord Serapis. Ni siquiera me hace falta tener un bastón para defenderme. ¡Mis
poderes son aún más grandes! O tal vez dejes de hacerme perder el tiempo y por fin me digas
como quieres que te sirva, si es que acepto convertirme en tu sacerdotisa.
El rostro del dios llameaba con enojo.

37

Annabeth estaba segura de que le lanzaría toda la furia del torbellino de escombros sobre ella,
y sabía que no existía manera de detenerlo. Considero clavar la daga en el ojo del dios, como
su amiga Rachel había hecho con el Titán Cronos, pero Annabeth no contaba con tan buena
puntería.
Finalmente Serapis sonrió como loco. "Tienes coraje, niña. Reconozco que sí. Y te diste prisa
para encontrarme; tal vez si seas útil para mí. ¡Serás la primera de muchos que me darán su
poder, su vida, su alma incluso!"
"Suena divertido" Annabeth le lanzo una mirada a Sadie, deseando que se apurara con su arte
en gis (tiza).
"Pero primero" Serapis dijo "¡Debo tener mi báculo!"
Señalo hacia donde estaba el camello. Un jeroglífico rojo se quemó en la espalda de la criatura,
que con un gas final, el pobre dromedario se disolvió en una montaña de arena. El monstruo
de tres cabezas se levantó y se sacudió la arena de encima.
"¡Un momento!" Annabeth chillo
Las tres cabezas del monstruo se giraron para verla.
Serapis frunció el ceño "¿Ahora que, niña?"
"Bueno, yo debería... ya sabes, presentarte el báculo, ya que soy tu sacerdotisa. ¡Tenemos
que hacer las cosas de la manera correcta!"
Annabeth se acercó al monstruo. Era demasiado pesado para que ella lo levantara, pero
guardo la daga en su cinturón y uso ambas manos para tomar la punta cónica del caparazón,
arrastrándolo hacia atrás; lejos del dios.
Mientras tanto, Sadie se encontraba dibujando un gran círculo del tamaño de un aro de hulahula en el concreto. Estaba decorándolo con jeroglíficos, cada uno de distinto color de gis
(tiza).
Claro, no te preocupes. Annabeth dijo ¡Tomate tu tiempo y haz que se vea bonito!

38

Se las arregló para sonreírle a Serapis mientras que llevaba al monstruo más lejos, que
intentaba clavar las garras en el suelo para ganar terreno.
"Ahora, mi señor" Annabeth dijo "Cuéntame tu glorioso plan. ¿Dijiste algo sobre almas y
vidas?"
El monstruo báculo chillo en protesta, probablemente debido a que podía ver a Sadie detrás
del dios, creando su súper secreto arte callejero. Serapis pareció no notarlo.
"¡Admíralo!" Abrió sus musculosos brazos "¡El nuevo centro de mi poder!"
Chispas rojas centellaron a través del torbellino congelado. Una red de luces conecto los
puntos hasta que Annabeth pudo ver el brillante contorno de la estructura que Serapis estaba
construyendo: una masiva torre de cien metros de alto, con tres diferentes niveles -- una base
cuadrada, un centro octagonal, y una punta circular. En el cenit, refulgía un fuego tan brillante
como el de una forja de ciclopes.
"Un faro" Annabeth dijo "El Faro de Alejandría"
"De hecho sí, mi joven sacerdotisa" Serapis se paseaba arriba y abajo como un profesor dando
una clase, a pesar de que su traje de baño con diseño de flores distraía mucho la atención. La
canasta - sombrero se movía de lado a lado llenando el suelo de granos. De alguna extraña
manera, seguía sin notar a Sadie detrás de él, garabateando lindas figuras con gis (tiza).
"¡Alejandría!" el dios chillo "¡Fue una vez la más grande ciudad del mundo, el punto de fusión
máximo entre los poderes Griegos y Egipcios!" Yo era su dios supremo, y ahora estoy de
regreso. ¡Creare de nuevo mi capital aquí!"
"Uh... ¿en Rockaway Beach?"
Serapis se detuvo y rascó su barba. "Tienes razón en eso. El nombre no va a funcionar. Le
llamaremos de ahora en adelante... ¿Rockandria? ¿Serapaway? Bueno, ya lo veré más tarde.
Nuestro primer paso es completar mi nuevo faro. Sera un faro guía para todo el mundo -atrayendo a las deidades de la antigua Grecia y de Egipto como en los viejos tiempos. Me
alimentare de su esencia y seré el dios más poderoso de todos."

39

Annabeth sintió como si se hubiera comido una cucharada de sal. "Alimentarme de su
esencia. ¿De refieres a destruirlos? "
Serapis no le hizo caso "Destruir es una palabra muy fea. Prefiero el
término incorporar. ¿Conoces mi historia verdad? Cuando Alejandro Magno conquisto Egipto"
"Intento unir las religiones de Egipto y Grecia" Annabeth dijo.
"Intento y falló" Serapis dijo burlón "Alejandro escogió un dios egipcio del sol, Amun, para ser
la deidad principal. Pero la idea no gustó mucho a los griegos, como tampoco a los egipcios
del Delta del Nilo. Veían a Amun como un dios del sur de Egipto. Pero cuando Alejandro murió
su general obtuvo el control de Egipto"
"Ptolomeo I" Annabeth contesto
Serapis la miro, claramente complacido "Si... Ptolomeo. El sí que era un mortal con mucha
visión"
Le tomo todo el autocontrol de Annabeth no voltear a ver a Sadie, que ya había terminado su
círculo mágico y estaba tocando los jeroglíficos con sus dedos, murmurando algo por lo bajo
como si los activara.
El báculo de tres cabezas se quejó con un gruñido. Intentaba impulsarse hacia adelante, con
Annabeth apenas conteniéndolo. Sus dedos se estaban debilitando, con el aura de la criatura
dándole más náuseas a cada momento.
"Ptolomeo creo a un nuevo dios" dijo con esfuerzo "Te creo a ti"
Serapis levantó los hombros "Bueno, no desde cero. Yo fui un dios rural menor. ¡Nadie sabía
de mí! Pero Ptolomeo descubrió mi estatua y la llevo a Alejandría. Contrato a sacerdotes
griegos y egipcios para que hicieran conjuros, augurios y otras cosas místicas. Todos ellos
estaban de acuerdo en adorar al gran dios Serapis por sobre los demás dioses. ¡Fue un éxito
total!"
Sadie se puso de pie dentro del círculo mágico. Se quitó su collar de plata y comenzó a mecerlo
como un lazo.

40

Las tres cabezas del monstruo rugieron con lo que probablemente fuera una advertencia a su
amo: ¡Cuidado!
Pero Serapis estaba concentrado en otra cosa. Mientras hablaba los tatuajes de letras griegas
y jeroglíficos comenzaron a brillar de una manera más fuerte.
"¡Me convertí en el dios más importante de los griegos y los egipcios!" dijo él "Mientras más
gente me adoraba, absorbía el poder de los dioses antiguos. Lento pero constante, tome su
lugar. ¿El Inframundo? Me convertí en su amo, remplazando tanto a Hades como a Osiris. El
perro guardián, Cerbero se transformó en mi báculo, que ahora tengo en mi poder. Sus tres
cabezas representan el pasado, presente y futuro -- todos los que controlare cuando tenga en
mi mano el báculo"
El dios abrió su mano. El monstruo se esforzaba para llegar a su amo. Los músculos de
Annabeth comenzaron a quejarse, sus dedos resbalaban del caparazón.
Sadie seguía balanceando el pendiente, murmurando una encantación.
Sagrada Hécate Annabeth pensó ¿cuánto tiempo es necesario para crear un hechizo?
Hizo contacto visual con Sadie y vio el mensaje en sus ojos: Aguanta, solo unos segundos
más
Annabeth no estaba segura de poder conseguir esos pocos segundos.
"La dinastía ptolemaica..." dijo chocando los dientes "Desapareció hace siglos. Tu culto ha sido
olvidado. ¿Cómo es que estas de regreso?"
Serapis olfateo. "Eso no es importante. Él sujeto que me despertó... Bueno, tiene delirios de
grandeza. El piensa que me puede llegar a controlar con algunos viejos hechizos que encontró
en el Libro de Thot"
Detrás del dios, Sadie salto como si le hubieran pegado entre los ojos. Parecía que este "Libro
de Thot" era algo importante para ella
"Verás" Serapis continuo "en los viejos tiempos, el rey Ptolomeo decidió que no era suficiente
que yo fuera el dios principal. Él quería volverse inmortal también. Se declaró a sí mismo un
dios, pero le salió el tiro por la culata.

41

Después de su muerte, la familia se vio maldita por generaciones. La familia Ptolemaica se
debilitaba más y más hasta que esa tonta niña de Cleopatra cometió suicidio y dejo todo a los
romanos"
El dios se burló "Mortales... Siempre tan avariciosos. El mago que me despertó esta vez piensa
que es mejor que Ptolomeo. Desea volverse un dios, pero ha perdido la ventaja. Estoy
despierto ahora. Yo controlare el universo".
Serapis fijo su mirada de ojos verdes con la de Annabeth. Sus facciones cambiaron
rápidamente, haciéndole recordar a Annabeth de varios Olímpicos: Zeus, Poseidón, Hades.
Algo en su sonrisa incluso le recordó a su madre, Atenea.
"Solo piénsalo, pequeña semidiosa" Serapis dijo "este faro atraerá a los dioses hacia mí como
polillas a la luz. Una vez que haya consumido su poder, levantare una gran ciudad. Yo
construiré una nueva biblioteca de Alejandría con todo el conocimiento del mundo antiguo,
tanto griego como egipcio. Como una hija de Atenea, aprecias el gesto. ¡Siendo mi sacerdotisa
principal, imagina todo el poder que tendrás!"
Una nueva biblioteca de Alejandría
Annabeth no podía actuar como si la idea no la emocionara. Gran parte del conocimiento del
mundo antiguo se había perdido cuando la biblioteca sufrió el incendio.
Serapis seguramente vio el deseo en sus ojos.
"Si" extendió su largo brazo "Demasiada platica, niña. Dame el báculo"
"Estas en lo cierto" Annabeth grazno "Demasiada platica"
Desenfundo la daga y la hundió en el caparazón del monstruo.
Muchas cosas pudieron haber salido mal. La mayoría de ellas se hizo realidad....

42

capitulo xii
Annabeth tenía la esperanza de que la daga partiera el caparazón, llegando incluso a matar al
monstruo. En vez de eso, abrió una pequeña fisura que vomito magia roja tan ardiente como
un río de magma. Annabeth se tambaleo, con los ojos ardiendo.
Serapis grito "¡TRAICIÓN!" La criatura báculo chillo y gruño, con sus tres cabezas intentando
en vano alcanzar el cuchillo clavado en el lomo.
En ese mismo momento, Sadie lanzo el hechizo. Soltó su collar de plata y grito "¡Tyet!". El
pendiente explotó. Un jeroglífico plateado envolvió al dios como si fuera un ataúd transparente:

Serapis rugio cuando sus brazos se le pegaron a los costados.
Sadie grito "¡Yo te nombro a ti Serapis, dios de Alejandría! Dios de... uhm, sombreros graciosos
y de báculos de tres cabezas. ¡Yo te ató con el poder de Isis!"
Los escombros comenzaron a llover sobre Annabeth. Esquivo una pared de ladrillos y una caja
de fusibles. Entonces notó que el monstruo lastimado se arrastraba hacia Serapis.
Se movió hacia él, solo para ser golpeada por un pedazo de madera. Cayó al suelo, con el
cráneo palpitando y fue inmediatamente enterrada en más escombro.
Tomo una respiración entrecortada "Ow, ow, ow"
Al menos no había quedado enterrada en ladrillos. Se abrió camino entre una pila de madera
y extrajo una astilla de quince centímetros de su playera.

43

El monstruo ya estaba a los pies de Serapis. Annabeth sabía que debió de haber atacado una
de las cabezas del monstruo, pero no había tenido la fuerza para hacerlo. Tenía una debilidad
por los animales, incluso cuando eran parte de una criatura mágica malvada que trataba de
matarla. Ahora era muy tarde.
El dios flexionaba sus poderosos músculos. La prisión de plata se resquebrajo a su alrededor.
El báculo de tres cabezas voló hacia su mano, y Serapis giró para enfrentar a Sadie Kane.
Su círculo protector se esfumo en una nube de vapor rojo.
"¿Intentabas atarme? ¿A mí?“ Serapis chilló "¿Intentabas nombrarme? ¿A mí? ¡Ni siquiera
conoces el idioma como para poder decir mi nombre, pequeña maga!"
Annabeth intento acercarse, pero trabajaba para respirar. Ahora que Serapis tenía el báculo,
su aura se había vuelto diez veces más poderosa. Los oídos de Annabeth zumbaron. Sus
talones se reblandecieron. Podía sentir como su fuerza vital era drenada -- aspirada hacia el
halo rojo del dios.
De alguna manera, Sadie se mantuvo en su lugar, desafiando al dios. "Muy bien, Señor del
Tazón de Cereal. ¿Quieres un lenguaje apropiado? ¡HA-DI!
Un nuevo jeroglífico ardió en la cara de Serapis:

Pero el dios lo disipo en aire con su mano libre. Cerró su puño y el humo escapo entre sus
dedos, dando la apariencia de que había aplastado una máquina de vapor miniatura.
Sadie tragó saliva "Eso es imposible. Como es que --"

44

"¿Esperabas una explosión?" Dijo Serapis mientras reía "Perdón por desilusionarte, pequeña,
pero mi poder es griego y egipcio. Combina ambos, consume ambos, reemplaza ambos. Eres
la favorita de Isis ¿verdad? Excelente. Fue mi esposa"
"¿Que?" Sadie chillo "No. No, no, no."
"¡Oh, sí! Cuando reemplace a Osiris y a Zeus, Isis se vio forzada a servirme. Ahora te usare
para abrir un portal e invocarla, atándola a mí. ¡Isis será de nuevo mi reina!"
Serapis extendió su báculo. De cada una de las tres bocas del monstruo, tentáculos rojos de
luz salieron disparados, rodeando a Sadie como si fuera hiedra.
Sadie grito, y Annabeth salió finalmente del shock.
Tomó la tabla de madera más cercana -- un cuadrado medio roto del tamaño de un escudo -e intento recordar las lecciones de Lanzamiento de Frisbee del Campamento Mestizo.
"¡Hey, Cabeza de Grano!" gritó
Se giró sobre la cintura, usando la fuerza de su cuerpo entero. La tabla giro en el aire justo en
el momento que Serapis volteaba a verla, dándole entre los ojos.
"¡GAH!"
Annabeth se deslizo a uno de los flancos del dios, mientras Serapis lanzaba ciegamente su
báculo para atacarla. Las tres cabezas de monstruo lanzaron chorros de vapor súper caliente,
haciendo un agujero en el concreto donde había estado parada hace unos segundos
Annabeth.
Continúo moviéndose, pasando entre montañas de escombros que cubrían el suelo. Se lanzó
detrás de una montaña de escusados rotos mientras que el báculo del dios lanzaba otra triple
columna de vapor en su dirección; pasando tan cerca que sintió como se le formaban ampollas
en la parte de atrás del cuello.
Annabeth vio a Sadie a unos treinta metros, de pie y alejándose de Serapis. Al menos seguía
viva. Pero Annabeth sabía que necesitaría que tiempo para recuperarse.

45

"¡Hey Serapis!" Annabeth llamó por detrás de una montaña de colchones. "¿Te gusto el sabor
de la madera?"
"¡Hija de Atenea!" el dios bramó "¡Devorare tu fuerza vital! ¡Te usare para destruir a tu
miserable madre! ¿Crees que eres sabia? No eres nadie contra él que me despertó, he incluso
él no sabe que poder ha desatado. Nadie de ustedes obtendrá la corona de la inmortalidad.
Yo controlo el pasado, presente y futuro. ¡Yo solo gobernare a los dioses!"
Gracias por el discurso Annabeth pensó.
Para el momento que Serapis pulverizo su posición, haciendo de los escusados una sopa de
porcelana hirviendo, Annabeth ya había recorrido medio piso.
Estaba buscando a Sadie cuenta la maga saltó de su escondite, solo a tres metros de distancia,
y grito: ¡Suh-FAH!"
Annabeth vio cómo se formaba un nuevo jeroglífico, de seis metros de alto, brillando en la
pared detrás de Serapis:

El cemento se desintegro. Ese lado del edificio crujió, y mientras Serapis gritaba "¡NO!" la
pared colapso encima de él como un maremoto de ladrillos, enterrándolo bajo toneladas de
destrozos.
Annabeth se ahogó en una nube de polvo. Sus ojos picaban. Se sentía como si la hubieran
lanzado en una olla para hacer arroz, pero se acercó junto a Sadie.
La joven maga estaba cubierta en polvo, como si hubiera rodado en azúcar. Se le quedo
mirando al agujero en la pared del edificio.

46

"Eso funciono" murmuro
"Fue ingenioso" Annabeth la agarro de los hombros "¿Que hechizo fue ese?"
"Soltar" Sadie dijo "Recordé que... bueno, destruir las cosas, normalmente es más fácil que
volverlas a poner en su lugar"
Como si estuviera de acuerdo, la pared que quedaba se resquebrajo y cayó.
"Vamos" Annabeth le tomó la mano a Sadie "Necesitamos salir. Estas paredes --"
Los cimientos se sacudieron. Por debajo del cascajo se escuchó un rugido sordo. Haces de
luz roja se escapaban por entre las grietas de los ladrillos.
"¡Oh, por favor!" Sadie protesto "¿Sigue vivo?"
Él corazón de Annabeth se desilusiono pero no estaba sorprendida "Él es un dios. Es inmortal"
"Bueno ¿entonces como...?"
La mano de Serapis, con báculo incluido, escapó entre las tablas y ladrillos. Las tres cabezas
del monstruo escupieron columnas de gas en todas direcciones. La daga de Annabeth seguía
enterrada hasta la empuñadura dentro del caparazón del monstruo; con la herida lanzando
jeroglíficos al rojo vivo, letras griegas y groserías en ingles -- miles de años de mal lenguaje
derramándose.
Como una línea del tiempo, pensó Annabeth.
De improvisto una idea hizo efecto en su mente "Pasado, presente y futuro. El controla todo
eso"
"¿Qué?" preguntó Sadie
"El báculo es la llave" Annabeth dijo "Necesitamos destruirlo"
"Si, ya lo sé. Pero --"

47

Annabeth se lanzó hacia la montaña de escombros. Sus ojos estaban fijos en la empuñadura
de su daga, pero llego tarde.
Él otro brazo de Serapis se liberó, luego su cabeza, con su sombrero - canasta de flores roto
y con fugas de grano. La tabla de madera de Annabeth le había roto la nariz y dejado un ojo
negro, haciéndolo verse como un mapache.
"¡Te matare!" chillo, justo cuando Sadie grito otro: "¡Suh-FAH!"
Annabeth apenas llego a retirarse del lugar, y Serapis grito "¡NO!" mientras otra sección de
pared se colapsaba encima de él.
La magia debió haber sido demasiado para Sadie. Se cayó como una muñeca de trapo, y
Annabeth la atrapo antes de que su cabeza golpeara el suelo. Mientras las secciones
remanentes de pared se desmoronaban y caían hacia adentro, Annabeth cargó con la joven
chica y la llevó fuera.
De alguna manera escapo del edificio antes de que le cayera encima. Annabeth escucho el
tremendo derrumbe, pero no estaba segura si era la devastación detrás de ella o el sonido de
su propio cráneo partiéndose por el dolor y el cansancio.
Se tambaleo hasta llegar a las vías del tren. Dejo a Sadie con cuidado en las hierbas. Los ojos
de Sadie se pusieron en blanco. Comenzó a murmurar incoherencias. Su piel se sentía con
una fiebre tal que Annabeth comenzó a sentir pánico. De las mangas de la camisa de la maga
salió vapor.
Cerca de las vías del tren, los mortales habían notado el nuevo desastre. Los vehículos de
emergencia se dirigían hacia el edificio colapsado. Un helicóptero de noticias sobrevolaba el
área.
Annabeth estaba tentada a pedir ayuda médica, pero antes de que pudiera hacer nada, Sadie
inhalo profundamente. Sus parpados se abrieron.
Escupió un trocito de concreto, se sentó débilmente y miro la columna de polvo que manchaba
el cielo después de su pequeña aventura.
"Bien" Sadie murmuro "¿Que vamos a destruir ahora?"

48

Annabeth lloro de alivio "Gracias a los dioses que estas bien. Estabas echando vapor"
"Gajes del oficio" Sadie se quitó un poco de polvo de la cara "Demasiada magia y literalmente
puedo prenderme en llamas. Es lo más cerca que quiero estar de la auto-inmolación que me
gustaría estar"
Annabeth la entendió. Había estado celosa de los hechizos sorprendentes que Sadie podía
invocar, pero era feliz de ser una semidiosa. "No más magia para ti"
"No por un rato" Sadie sonrió "No creo que Serapis este derrotado"
Annabeth miro hacia el sitio de donde estaría el faro del dios. Le gustaba la idea de que le
hubieran ganado al dios, pero sabía que no era el caso. Podía sentir su aura a través del
mundo, jalando su alma y drenando su energía.
"Tenemos unos minutos, a lo mucho" calculo "Se liberara del desastre; y luego vendrá por
nosotros"
Sadie se quejó "Necesitamos refuerzos. Tristemente, no tengo la energía suficiente para abrir
un portal, incluso si encontráramos uno. Isis no me está respondiendo, de todas maneras.
Sabe que es mejor no aparecer y arriesgarse a tener su esencia absorbida por el Señor Tazón
de Cereal" suspiro cansada "Supongo que no tienes a otros semidioses en tus contactos del
teléfono ¿o si?"
"Solo si..." Annabeth dijo
Se dio cuenta que su mochila seguía en sus hombros. ¿Cómo no se le había caído durante la
batalla? ¿Además porque estaba tan ligera?
Se quitó la mochila y abrió el cierre. Los libros de arquitectura ya no estaban. En su lugar se
encontraba un trozo de ambrosia del tamaño de un brownie envuelta en celofán, y debajo...
El labio inferior de Annabeth temblaba. Sacó algo que no había llevado consigo desde hace
tiempo: su gastada gorra azul de los New York Yankees.
Miro hacia el cielo nublado. "¿Mamá?"

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