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Tercer año de la vida pública de Jesús
313
Preparativos para salir de Nazaret, después de la visita de Simón de Alfeo con su familia. Durante el tercer
año, Jesús será el Justo.
Juan, Santiago, Mateo y Andrés han llegado ya a Nazaret, y. mientras esperan a Pedro, pasean por el huerto de Nazaret,
jugando con Margziam o hablando entre ellos. No veo a ningún otro, como si Jesús faltara en este momento de casa y María
estuviera ocupada en algunas labores (por el humo del horno, yo diría que está allí dentro. haciendo el pan).
A los cuatro apóstoles se les ve contentos de estar en casa del Maestro, y lo exteriorizan. Hasta tres veces les dice
Margziam:
-¡Pero no os riáis de esa forma!
Y, la tercera vez, Mateo nota la recomendación y pregunta:
-¿Por qué, chico? ¿No es justo sentirse contentos de estar aquí? Tú has disfrutado de este sitio, ¿no? Pues ahora
nosotros - y le da afablemente un cachetito. Margziam lo mira muy serio. Pero sabe callar.
Regresa Jesús con sus primos Judas y Santiago, los cuales saludan efusivamente a los compañeros, de los que han
estado separados muchos días. María de Alfeo asoma la cabeza desde el interior del horno, toda colorada y llena de harina, y
sonríe a sus hijotes.
El último en regresar es el Zelote, que dice:
-He hecho todo, Maestro. Dentro de poco, Simón estará aquí.
-¿Qué Simón? ¿Mi hermano o Simón de Jonás?
-Tu hermano, Santiago. Viene a saludarte con toda la familia.
Efectivamente, pasados pocos minutos, unos golpes en la puerta y una densa parlería anuncian la llegada de la familia
de Simón de Alfeo, que es el primero en entrar, llevando de la mano a un niñito de unos ocho años; tras él, Salomé, rodeada por
su nidada. María de Alfeo se apresura a salir del cuarto del horno y besa a sus nietos, contenta de verlos ahí.
-¿Te marchas, entonces, otra vez? - pregunta Simón, mientras sus hijos estrechan amistad con Margziam, el cual, me
parece, conoce bien sólo a Alfeo, el curado.
-Sí, es hora.
-Tendrás todavía días lluviosos.
-No importa. Los días nos van acercando a la primavera.
-¿Vas a Cafarnaúm?
-Sí, iré también allí. Pero no enseguida. Ahora atravesaré la Galilea e iré allende sus confines.
-Cuando estés en Cafarnaúm y yo lo sepa, iré a verte. Te llevaré a tu Madre y a la mía.
-Te quedaré agradecido. Entretanto no la desatiendas. Se queda completamente sola. Tráele a los niños. Aquí puedes
estar seguro de que no se vician...
Simón se pone como la brasa por la alusión de Jesús a sus pensamientos pasados y por la ojeada que le ha lanzado su
mujer como diciendo: «¿Has oído? Te está bien empleado». Y Simón cambia de tema diciendo:
-¿Dónde está tu Madre?
-Está haciendo el pan. Ahora vendrá...
Pero los hijos de Simón no esperan y van al horno detrás de su abuela. Y una niñita, poco mayor que el curado Alfeo,
sale casi inmediatamente, diciendo:
-María está llorando. ¿Por qué? ¡Eh, Jesús!, ¿por qué llora tu Madre?
-¿Está llorando? ¡Oh, querida mía! Voy con ella - dice Salomé solícita.
Y Jesús explica:
-Llora porque me marcho... Pero vendrás a hacerle compañía, ¿no? Te enseñará a bordar y tú alegrarás sus días. ¿Me lo
prometes?
-Vendré también yo, ahora que mi padre me deja - dice Alfeo mientras se come un bollito caliente que le acaban de dar.
Pero, aunque el bollo esté tan caliente que casi no puede ser sujetado con los ledos, creo que está helado respecto al calor de
vergüenza que asalta a Simón de Alfeo por las palabras de su hijito. A pesar de ser una mañana de invierno más bien fresca
b
(debido a un ligero cierzo que arre las nubes del cielo pero raspa la piel), Simón se cubre de abundante sudor, como si fuera
pleno verano...
Jesús hace como que no se da cuenta y los apóstoles aparentan m gran interés por lo que están contando los hijos de
Simón; así se concluye el incidente, y Simón puede reponerse y preguntar a Jesús que por qué no están todos los apóstoles.
-Simón de Jonás está para llegar. Los demás me alcanzarán en el momento oportuno. Ya está determinado.
-¿Todos?
-Todos.
-¿También Judas de Keriot?
-También él...
-Jesús, ven un momento conmigo - le solicita su primo Simón. Y, separados ya hacia el fondo del huerto, Simón
pregunta:
-¿Pero sa- bien quién es Judas de Simón?