Caja PDF

Comparta fácilmente sus documentos PDF con sus contactos, la web y las redes sociales.

Compartir un archivo PDF Gestor de archivos Caja de instrumento Buscar PDF Ayuda Contáctenos



A ti levanto mis ojos comentario .pdf


Nombre del archivo original: A-ti-levanto-mis-ojos-comentario.pdf
Título: A ti levantos mis ojos - Sal 122 (123) Comentario
Autor: Kiko Arguello

Este documento en formato PDF 1.3 fue generado por Pages / Mac OS X 10.8.5 Quartz PDFContext, y fue enviado en caja-pdf.es el 27/02/2014 a las 20:06, desde la dirección IP 187.212.x.x. La página de descarga de documentos ha sido vista 656 veces.
Tamaño del archivo: 98 KB (2 páginas).
Privacidad: archivo público




Descargar el documento PDF









Vista previa del documento


A TI LEVANTO MIS OJOS
Sal 123 (122)
El salmo 122 es la oración de un pueblo que se siente postrado. Se trata de Israel que,
retornado de la cautividad de Babilonia, sufre, por una parte, las vejaciones de los pueblos
vecinos, que impiden la reconstrucción de la nación, y, por otra, el abuso de los pudientes del
propio pueblo que, aprovechando la situación, oprimen sin piedad a la clase humilde.
Expresemos con las palabras de este salmo nuestra pobreza personal ante Dios. Que
nuestros ojos, humildemente levantados a lo alto, esperen de la misericordia de Dios lo que
no obtendrán del orgullo de las fuerzas humanas de los poderosos del mundo: Nuestra alma,
Señor, está saciada del desprecio de los orgullosos, por eso nuestros ojos están fijos en ti,
Señor, y de ti esperamos la misericordia. ¿Es posible para el hombre una actitud más
verdadera ante Dios que la de este salmo?
(Pedro Farnés)

CATEQUESIS DE JUAN PABLO II
1. Jesús, en el evangelio, afirma con gran fuerza que el ojo es un símbolo que
refleja el yo profundo, es un espejo del alma (cf. Mt 6,22-23). Pues bien, el salmo
122, que se acaba de proclamar, incluye un entramado de miradas: el fiel eleva sus
ojos hacia el Señor y espera una reacción divina, para captar un gesto de amor, una
mirada de benevolencia. También nosotros elevamos nuestra mirada y esperamos
un gesto de benevolencia del Señor.
A menudo en el Salterio se habla de la mirada del Altísimo, el cual «observa desde el
cielo a los hijos de Adán, para ver si hay alguno sensato que busque a Dios» (Sal
13,2). El salmista, como hemos escuchado, utiliza la imagen del esclavo y de la
esclava, que están pendientes de su señor a la espera de una decisión liberadora.
Aunque la escena corresponde a la situación del mundo antiguo y a sus estructuras
sociales, la idea es clara y significativa: esa imagen, tomada del mundo del Oriente
antiguo, quiere exaltar la adhesión del pobre, la esperanza del oprimido y la
disponibilidad del justo con respecto al Señor.
2. El orante espera que las manos divinas se muevan, porque actúan según la
justicia, destruyendo el mal. Por eso, en el Salterio el orante a menudo eleva los ojos
hacia el Señor poniendo en él su esperanza: «Tengo los ojos puestos en el Señor,
porque él saca mis pies de la red» (Sal 24,15), mientras «se me nublan los ojos de
tanto aguardar a mi Dios» (Sal 68,4).
El salmo 122 es una súplica en la que la voz de un fiel se une a la de toda la
comunidad. En efecto, el Salmo pasa de la primera persona del singular -«A ti
levanto mis ojos»- al plural «nuestros ojos» y «Dios mío, ten misericordia de
nosotros» (cf. vv. 1-3). Se expresa la esperanza de que las manos del Señor se
abran para derramar dones de justicia y libertad. El justo espera que la mirada de
Dios se revele en toda su ternura y bondad, como se lee en la antigua bendición
sacerdotal del libro de los Números: «Ilumine el Señor su rostro sobre ti y te sea
propicio; el Señor te muestre su rostro y te conceda la paz» (Nm 6,25-26).
3. La segunda parte del Salmo, caracterizada por la invocación: «Misericordia, Dios
mío, misericordia» (Sal 122,3), muestra cuán importante es la mirada amorosa de
Dios. Está en continuidad con el final de la primera parte, donde se reafirma la
confianza «en el Señor, Dios nuestro, esperando su misericordia» (v. 2).
Los fieles necesitan una intervención de Dios, porque se encuentran en una
situación lamentable de desprecio y burlas por parte de gente prepotente. El
salmista utiliza aquí la imagen de la saciedad: «Estamos saciados de desprecios;

nuestra alma está saciada del sarcasmo de los satisfechos, del desprecio de los
orgullosos» (vv. 3-4).
A la tradicional saciedad bíblica de alimento y de años, considerada un signo de la
bendición divina, se opone una intolerable saciedad, constituida por una cantidad
exorbitante de humillaciones. Y nos consta que hoy también numerosas naciones,
numerosas personas realmente están saciadas de burlas, demasiado saciadas del
sarcasmo de los satisfechos, del desprecio de los orgullosos. Pidamos por ellos y
ayudemos a estos hermanos nuestros humillados.
Por eso, los justos han puesto su causa en manos del Señor y él no permanece
indiferente a esos ojos implorantes, no ignora su invocación, y la nuestra, ni
defrauda su esperanza.
4. Al final, demos la palabra a san Ambrosio, el gran arzobispo de Milán, el cual, con
el espíritu del salmista, pondera poéticamente la obra que Dios realiza a favor
nuestro en Jesús, nuestro Salvador: «Cristo lo es todo para nosotros. Si quieres
curar una herida, él es médico; si tienes sed, es fuente; si estás oprimido por la
iniquidad, es justicia; si necesitas ayuda, es fuerza; si temes la muerte, es vida; si
deseas el cielo, es camino; si huyes de las tinieblas, es luz; si buscas alimento, es
comida» (La virginidad, 99: SAEMO, XIV, 2, Milán-Roma 1989, p. 81).
- Fuente: Juan Pablo II, Catequesis sobre los Salmos, Audiencia general del 15-VI-2005.

___
Nota a los salmistas: El objetivo de estos documentos es ayudar al salmista a profundizar en
el canto. Os rogamos no usarlo para dar una larga catequesis sobre el canto a la
asamblea. Estos escritos podrían no obstante darnos alguna idea clave para transmitirla a la
asamblea, según el contexto de la celebración litúrgica, con la intención que ésta sea un
verdadero encuentro con Cristo resucitado.

Esta y otras catequesis en: http://www.cruzgloriosa.org/cantos/comentarios


A-ti-levanto-mis-ojos-comentario.pdf - página 1/2
A-ti-levanto-mis-ojos-comentario.pdf - página 2/2

Documentos relacionados


Documento PDF a ti levanto mis ojos comentario
Documento PDF gu a para los rezos del adviento 4 semanas
Documento PDF resucito 2010
Documento PDF resucito espanol 2014 xx edicion 1
Documento PDF pdf 1 2
Documento PDF librito domingo de resurrecci n


Palabras claves relacionadas