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Fukuoka Rev BriznaPaja.pdf


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Originalmente se sembraba directamente a
voleo la semilla de arroz sobre las llanuras
aluviales inundadas durante la época de los
monzones. Eventualmente, las tierras bajas se
aterrazaron para poder contener el agua del
riego, incluso después de haber cesado las
inundaciones.
Por el método tradicional, utilizado en el Japón
hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, la
siembra del arroz se hacía en un bancalsemillero cuidadosamente preparado.
Se distribuía compost y estiércol sobre los
campos, siendo entonces inundados y labrados
hasta tener una consistencia semejante a la del
puré de guisantes. Cuando las plantitas tenían
cerca de 20 cm. de altura eran transplantadas a
mano a los campos.
Trabajando
firmemente
un
agricultor
experimentado podía transplantar 0. 1 ha al día
pero este trabajo lo hacían casi siempre varias
personas trabajando juntas.
Una vez se había transplantado el arroz, el
campo se cultivaba ligeramente entre las líneas.
Posteriormente se arrancaban las malas hierbas
a mano y se cubría a menudo el campo con un
acolchado. Durante tres meses los campos
permanecían inundados, con el nivel de agua a
2.5 o más cm. sobre el suelo. La siega se hacía
a mano con una hoz. El arroz se ataba en haces
y se colgaba sobre enrejados de bambú durante
unas cuantas semanas para que se secara antes
de la trilla del grano.
Desde el transplante a la cosecha, cada
centímetro del campo había sido trabajado a
mano por lo menos cuatro veces.
Tan pronto como se finalizaba la cosecha del
arroz se labraba el campo formando lomos
aplanados de aproximadamente 30 cm. de
anchura alternados con surcos de drenaje.
Se sembraba centeno o cebada sobre los lomos
y se cubrían con tierra. Esta rotación era posible
gracias a un calendario de siembra bien
planeado y al cuidado puesto en mantener los
campos bien provistos de materia orgánica y
nutrientes esenciales.
Es de destacar que utilizando el método
tradicional,
los
agricultores
japoneses
conseguían un cultivo de arroz y otro de cereal
de invierno cada año en el mismo suelo,
durante siglos, sin reducir la fertilidad del
suelo.

A pesar de reconocer muchas de las virtudes de
la agricultura tradicional el Sr. Fukuoka cree
que ésta implica trabajos que no son necesarios.
Habla de su propio método como la agricultura
“del no hacer” y dice que hace posible, incluso
para un agricultor de fin de semana, cultivar
suficientes alimentos para toda la familia.
Sin embargo la denominación de este método
no significa que pueda llevarse a cabo sin
esfuerzo. Su explotación se mantiene mediante
un programa regular de trabajos en los campos
lo que se hace debe realizarse correctamente y
con sensibilidad.
Una vez que el agricultor ha decidido que una
parcela de tierra debe contener arroz u
hortalizas y ha esparcido la semilla, debe
entonces asumir la responsabilidad de mantener
esa parcela.
Alterar la naturaleza y abandonarla después es
dañino e irresponsable.
En el otoño el Sr. Fukuoka siembra el arroz, el
trébol blanco y el cereal de invierno en el
mismo campo y los cubre con una espesa capa
de paja de arroz. El centeno o la cebada y el
trébol brotan inmediatamente, pero las semillas
de arroz permanecen latentes hasta la
primavera.
Mientras el cereal de invierno está creciendo y
madurando en los campos bajos, las laderas del
vergel se convierten en el centro de la
actividad. La cosecha de los cítricos dura desde
mediados de noviembre hasta abril.
El centeno y la cebada se siegan en mayo y se
esparcen sobre el campo para que se sequen
durante una semana o diez días. Entonces se
trillan y se aventan, y se meten en sacos para su
almacenamiento. Toda la paja se esparce sin
triturar sobre los campos como acolchado. Los
campos se mantienen inundados durante un
corto periodo de tiempo durante las lluvias
monzónicas de junio para debilitar el trébol y
las malas hierbas y dar así al arroz la
oportunidad de brotar a través de la capa
vegetal que cubre el suelo.
Una vez que se ha drenado el campo el trébol
se recupera y se extiende creciendo por debajo
de las plantas de arroz en crecimiento. Desde
entonces hasta la cosecha una época de pesado
trabajo para el agricultor tradicional, las únicas
labores en los campos de arroz del Sr. Fukuoka
son las de conservación de los canales de
drenaje y las de segar la hierba de los estrechos
caminos entre los campos.

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