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Fukuoka Rev BriznaPaja .pdf



Nombre del archivo original: Fukuoka-Rev-BriznaPaja.pdf
Título: INDICE
Autor: ines

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LA REVOLUCIÓN DE UNA BRIZNA DE PAJA
Masanobu Fukuoka
INDICE
Introducción
I
Mirad este grano
Nada en absoluto
Regresando al campo
Hacia una agricultura del no hacer
Regresando a la fuente
Una razón por la que la agricultura natural no se
ha extendido
La humanidad no conoce la naturaleza

2
7
8
10
12
13
14
15

II
Los cuatro principios de la agricultura natural
17
Cultivando entre las malas hierbas
20
Cultivando con paja
21
Cultivando arroz en un campo sin inundar
23
Árboles frutales
25
La tierra del vergel
26
Cultivando hortalizas como plantas silvestres
27
Las condiciones para el abandono de los productos químicos
29
Los limites del método científico
31
III
Un agricultor que habla claro
Una solución modesta para un problema difícil
El fruto de los tiempos difíciles
La comercialización de los alimentos naturales
La agricultura comercial fracasará
¿A quién beneficia la investigación?
¿Qué es el alimento humano?
Una muerte compasiva para la cebada
Simplemente sirve a la naturaleza y todo irá bien
Varias escuelas de agricultura natural

32
33
34
36
37
38
39
41
43
45

IV
Confusiones sobre la alimentación
El mandala de la alimentación natural
La cultura de la alimentación
Viviendo sólo de pan
Resumiendo dietas
Alimentos y agricultura

47
48
50
52
53
55

V
La necedad aparece como inteligencia
¿Quién es el necio?
Nací para ir a un jardín de infancia
58
Nubes pasajeras y la ilusión de la ciencia
La teoría de la relatividad
Un pueblo sin guerra y paz
La revolución de una brizna de paja

55
57
59
61
62
64

Traducción de trabajo del libro: THE ONE-STRAW REVOLUTION, AN INTRODUCTION TO NATURAL
FARMING, de MASANOBU FUKUOKA, publicado por RODALE PRESS 1978.
Editado por INSTITUTO PERMACULTURA MONTSANT, www.permacultura-montsant.org

1

INTRODUCCIÓN
Cerca de una pequeña aldea de la isla de
Shikoku en el sur de Japón. Masanobu Fukuoka
ha estado desarrollando un método de
agricultura natural que podría llegar a invertir la
inercia degenerativa de la agricultura moderna.
La agricultura natural no necesita maquinaria ni
productos químicos y muy poco desherbaje. El
Sr. Fukuoka no labra el suelo ni utiliza
compost. No retiene el agua en sus campos de
arroz a lo largo de la estación de crecimiento tal
como lo han hecho durante siglos los
cultivadores de arroz en Oriente a lo largo del
mundo. El suelo de sus campos no ha sido
labrado desde hace veinticinco años, y sin
embargo sus rendimientos se equiparan a los de
las explotaciones japonesas más productivas.
Su método de agricultura requiere menos labor
que cualquier otro. No causa contaminación no
necesita combustibles fósiles.
Cuando empecé a oír hablar del Sr. Fukuoka
era escéptico. ¿Cómo podía ser posible obtener
altos rendimientos cada año con cultivo de
arroz y cereales de invierno simplemente
esparciendo la semilla sobre la superficie de un
campo sin labrar? Tenía que haber algo más.
Durante varios años he estado viviendo con un
grupo de amigos en una granja de las montañas
del norte de Kyoto. Nosotros utilizábamos los
métodos tradicionales de la agricultura japonesa
para cultivar arroz, centeno, cebada, soja y
varias hortalizas. Los visitantes de nuestra
granja a menudo hablaban del trabajo del Sr.
Fukuoka. Ninguna de las personas había estado
el tiempo suficiente en su explotación para
aprender los detalles de su técnica, pero estas
conversaciones excitaron mi curiosidad.
Cada vez que había un periodo de descanso en
nuestro programa de trabajo viajaba a otras
partes del país deteniéndome en explotaciones
comunes realizando trabajos eventuales a lo
largo del camino. En una de estas excursiones
visité la explotación del Sr. Fukuoka para
conocer por mi mismo su trabajo.
No estoy muy seguro de como esperaba que
fuese, pero después de haber oído hablar tanto
sobre este gran profesor me sorprendió algo el
que vistiese las ropas y calzado del agricultor
japonés corriente.
Sin embargo su blanca barba y su forma de ser
vigilante y segura le conferían la apariencia de
una persona poco corriente.

Me quedé durante varios meses en la
explotación del Sr. Fukuoka, durante esta
primera visita trabajamos en los campos y en el
vergel de cítricos. Allí, durante las discusiones
nocturnas con otros trabajadores, estudiantes en
una cabaña con paredes de barro, se me
hicieron claros gradualmente los detalles del
método del Sr. Fukuoka y su filosofía
inherente.
El vergel del Sr. Fukuoka está localizado en
una ladera orientada hacía la bahía de
Matsuyama. Esta es la “montaña’ donde viven
y trabajan sus estudiantes. Muchos de ellos
llegan con la mochila a sus espaldas sin saber lo
que les espera.
Se quedan durante unos cuantos días o algunas
semanas, y desaparecen de nuevo montaña
abajo. Pero generalmente queda un núcleo de
cuatro o cinco estudiantes que han permanecido
allí alrededor de un año.
A lo largo de los años, mucha gente tanto
hombres como mujeres han venido y se han
quedado a trabajar. No hay comodidades
modernas. El agua fresca se transporta en cubos
desde el manantial, los alimentos se cocinan en
un hogar de leña, y la iluminación se obtiene de
velas y lámparas de queroseno.
La montaña es rica en plantas silvestres y
hortalizas. De los ríos cercanos se pueden
obtener peces y crustáceos, y del mar interior
de las islas distante unos pocos kilómetros,
algas marinas.
Los trabajos varían según la estación y el clima.
El día de trabajo comienza a las ocho, hay una
hora para el almuerzo (dos o tres horas en los
cálidos días de verano), los estudiantes regresan
del trabajo a sus cabañas justo antes del
anochecer
Además de los trabajos agrícolas, están las
tareas domésticas del acarreo del agua, cortar
leña, cocinar, preparar el baño caliente, cuidar
las cabras, alimentar las gallinas y recoger sus
huevos, vigilar las colmenas, reparar y
ocasionalmente construir nuevas cabañas y
preparar “miso” (pasta de soja) y “tofu”
(cuajada de leche de soja).
El Sr. Fukuoka aporta mensualmente 10.000
yen (cerca de 4.000 pts) para cubrir los gastos
de manutención de toda la comunidad. Estos
consisten en su mayor parte en la adquisición
de salsa de soja, aceite vegetal y otros artículos
que no se pueden fabricar a pequeña escala.

2

Para el resto de sus necesidades, los estudiantes
deben contar enteramente con los productos
que cultivan, los recursos de la zona y su propio
ingenio.
El Sr. Fukuoka tiene expresamente a sus
estudiantes viviendo de esta forma semiprimitiva tal como él la practica desde hace
muchos años porque cree que este tipo de vida
desarrolla la sensibilidad necesaria para
practicar la agricultura según su método
natural.

Algunos visitantes vienen solamente a pasar
una tarde, y el Sr. Fukuoka les muestra
pacientemente su explotación. Frecuentemente
se le ve subiendo a grandes zancadas por el
camino de la montaña seguido de un grupo de
diez o quince visitantes resoplando detrás de él.
Sin embargo no ha habido siempre tantos
visitantes.
Durante años, mientras estaba desarrollando su
método, el Sr. Fukuoka tuvo poco contacto con
las personas de fuera de su aldea.

En el área de Shikoku donde vive el Sr.
Fukuoka el arroz se cultiva en las llanuras
costeras y los cítricos en las laderas de las
montañas. La explotación del Sr. Fukuoka
consiste en 0.6 Ha. de campos de arroz y 6 Ha.
de mandarinos. Esto puede parecer poca cosa a
un agricultor occidental, pero dado que todo el
trabajo se realiza con las herramientas
tradicionales japonesas se necesita mucha labor
para mantener incluso esta pequeña superficie.

Cuando era joven, el Sr. Fukuoka abandonó su
hogar rural y viajó a Yokohama para seguir la
carrera de microbiólogo. Se especializó en
enfermedades de plantas y trabajó durante
algunos años en un laboratorio como inspector
agrícola de aduanas. Fue durante esta época
cuando todavía era un hombre joven de 25
años, que el Sr. Fukuoka pasó una experiencia
que debía formar la base de su vida, y que sería
el tema de este libro. “La revolución de una
paja”. Dejó su trabajo y regresó a su aldea
nativa para probar la solidez de sus ideas,
aplicándolas en sus propios campos.

El Sr. Fukuoka trabaja con los estudiantes en
los campos y en el vergel, pero nadie sabe
exactamente cuando visitará el lugar de trabajo.
Parece tener el don de aparecer en los
momentos en que menos se le espera. Es un
hombre activo siempre charlando sobre algún
tema. Algunas veces reúne a los estudiantes
para discutir el trabajo que están realizando, a
menudo señalando la forma en que este podría
desarrollarse más fácil y rápidamente. Otras
veces habla sobre el ciclo biológico de una
mala hierba o una enfermedad fúngica del
vergel, y ocasionalmente se detiene a recordar y
reflexionar sobre sus experiencias agrícolas.
Además de explicar sus técnicas, el Sr.
Fukuoka también enseña las técnicas
fundamentales de la agricultura. Enfatiza la
importancia de cuidar bien las herramientas y
nunca se cansa de demostrar su utilidad.
Si algún recién llegado espera que la agricultura
natural signifique que la naturaleza cuida los
cultivos, mientras puede sentarse a observarla,
el Sr. Fukuoka pronto le enseña que hay
muchas cosas que tiene que saber y conocer.
Estrictamente hablando, la única agricultura
“natural’ es la caza y la recolección.
Hacer crecer cultivos es una innovación
cultural que requiere conocimiento y esfuerzo.
La diferencia fundamental es que el Sr.
Fukuoka practica la agricultura cooperando con
la naturaleza en lugar de tratar de “mejorarla”
mediante su conquista.

La inspiración de su método natural de
agricultura le vino un día en que pasaba
accidentalmente a través de un campo que no
había sido cultivado ni utilizado durante
muchos años. Allí vio que unas vigorosas
plantas de arroz brotaban de entre una maraña
de hierba.
A partir de entonces dejó de inundar sus
campos para cultivar el arroz. Dejó de sembrar
el arroz en primavera y en su lugar lo sembró
en otoño, directamente sobre la superficie del
campo en el momento en que naturalmente
habría caído sobre el suelo. En vez de labrar el
suelo para librarse de las malas hierbas,
aprendió a controlarlas mediante una cubierta
vegetal más o menos permanente de trébol
blanco, y un acolchado de paja de trigo y de
centeno.
Una vez que observa que las condiciones se han
inclinado a favor de sus cultivos, el Sr.
Fukuoka interfiere tan poco como le es posible
sobre las comunidades vegetales y animales de
sus campos.
Dado que muchos occidentales incluso
agricultores no están familiarizados con la
rotación del arroz y cereal de invierno y dado
que el Sr. Fukuoka hace muchas referencias al
cultivo de arroz en su libro, seria útil decir unas
palabras sobre la agricultura tradicional
japonesa.

3

Originalmente se sembraba directamente a
voleo la semilla de arroz sobre las llanuras
aluviales inundadas durante la época de los
monzones. Eventualmente, las tierras bajas se
aterrazaron para poder contener el agua del
riego, incluso después de haber cesado las
inundaciones.
Por el método tradicional, utilizado en el Japón
hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, la
siembra del arroz se hacía en un bancalsemillero cuidadosamente preparado.
Se distribuía compost y estiércol sobre los
campos, siendo entonces inundados y labrados
hasta tener una consistencia semejante a la del
puré de guisantes. Cuando las plantitas tenían
cerca de 20 cm. de altura eran transplantadas a
mano a los campos.
Trabajando
firmemente
un
agricultor
experimentado podía transplantar 0. 1 ha al día
pero este trabajo lo hacían casi siempre varias
personas trabajando juntas.
Una vez se había transplantado el arroz, el
campo se cultivaba ligeramente entre las líneas.
Posteriormente se arrancaban las malas hierbas
a mano y se cubría a menudo el campo con un
acolchado. Durante tres meses los campos
permanecían inundados, con el nivel de agua a
2.5 o más cm. sobre el suelo. La siega se hacía
a mano con una hoz. El arroz se ataba en haces
y se colgaba sobre enrejados de bambú durante
unas cuantas semanas para que se secara antes
de la trilla del grano.
Desde el transplante a la cosecha, cada
centímetro del campo había sido trabajado a
mano por lo menos cuatro veces.
Tan pronto como se finalizaba la cosecha del
arroz se labraba el campo formando lomos
aplanados de aproximadamente 30 cm. de
anchura alternados con surcos de drenaje.
Se sembraba centeno o cebada sobre los lomos
y se cubrían con tierra. Esta rotación era posible
gracias a un calendario de siembra bien
planeado y al cuidado puesto en mantener los
campos bien provistos de materia orgánica y
nutrientes esenciales.
Es de destacar que utilizando el método
tradicional,
los
agricultores
japoneses
conseguían un cultivo de arroz y otro de cereal
de invierno cada año en el mismo suelo,
durante siglos, sin reducir la fertilidad del
suelo.

A pesar de reconocer muchas de las virtudes de
la agricultura tradicional el Sr. Fukuoka cree
que ésta implica trabajos que no son necesarios.
Habla de su propio método como la agricultura
“del no hacer” y dice que hace posible, incluso
para un agricultor de fin de semana, cultivar
suficientes alimentos para toda la familia.
Sin embargo la denominación de este método
no significa que pueda llevarse a cabo sin
esfuerzo. Su explotación se mantiene mediante
un programa regular de trabajos en los campos
lo que se hace debe realizarse correctamente y
con sensibilidad.
Una vez que el agricultor ha decidido que una
parcela de tierra debe contener arroz u
hortalizas y ha esparcido la semilla, debe
entonces asumir la responsabilidad de mantener
esa parcela.
Alterar la naturaleza y abandonarla después es
dañino e irresponsable.
En el otoño el Sr. Fukuoka siembra el arroz, el
trébol blanco y el cereal de invierno en el
mismo campo y los cubre con una espesa capa
de paja de arroz. El centeno o la cebada y el
trébol brotan inmediatamente, pero las semillas
de arroz permanecen latentes hasta la
primavera.
Mientras el cereal de invierno está creciendo y
madurando en los campos bajos, las laderas del
vergel se convierten en el centro de la
actividad. La cosecha de los cítricos dura desde
mediados de noviembre hasta abril.
El centeno y la cebada se siegan en mayo y se
esparcen sobre el campo para que se sequen
durante una semana o diez días. Entonces se
trillan y se aventan, y se meten en sacos para su
almacenamiento. Toda la paja se esparce sin
triturar sobre los campos como acolchado. Los
campos se mantienen inundados durante un
corto periodo de tiempo durante las lluvias
monzónicas de junio para debilitar el trébol y
las malas hierbas y dar así al arroz la
oportunidad de brotar a través de la capa
vegetal que cubre el suelo.
Una vez que se ha drenado el campo el trébol
se recupera y se extiende creciendo por debajo
de las plantas de arroz en crecimiento. Desde
entonces hasta la cosecha una época de pesado
trabajo para el agricultor tradicional, las únicas
labores en los campos de arroz del Sr. Fukuoka
son las de conservación de los canales de
drenaje y las de segar la hierba de los estrechos
caminos entre los campos.

4

El arroz se cosecha en octubre. Las gavillas se
cuelgan para que se sequen y luego son
trilladas. La siembra de otoño se finaliza justo
antes de que las variedades tempranas de
mandarinas estén maduras y listas para su
cosecha.
El Sr. Fukuoka cosecha entre 4.900 5.800 Kg.
de arroz por hectárea. Esta producción es
aproximadamente la misma que se obtiene
según el método tradicional o el método
químico en su región. El rendimiento de su
cosecha
de
cereal
de
invierno
es
frecuentemente mayor que el de los agricultores
que emplean las técnicas tradicionales o las
técnicas químicas utilizando ambas el método
de cultivo a base de lomos y surcos.
Los tres métodos (natural, tradicional y
químico) dan rendimientos similares, pero
difieren marcadamente en su efecto sobre el
suelo.
El suelo en los campos del Sr. Fukuoka mejora
con cada estación. Durante los últimos 25 años,
desde que dejó de labrar el suelo, sus campos
han mejorado en fertilidad, estructura y en su
habilidad de retener el agua.
Siguiendo el método tradicional, el estado del
suelo a lo largo de los años permanece sin
variación, el agricultor obtiene cosechas
proporcionales a la cantidad de compost y
estiércol que incorpora.
El suelo en los campos del agricultor que
emplea los métodos químicos se vuelve
inanimado y se agota su fertilidad natural en
muy poco tiempo.
Una de las mayores ventajas del método del Sr.
Fukuoka es que el arroz puede cultivarse sin
inundar los campos durante la época de
crecimiento.
Poca gente ha llegado a pensar que esto fuese
posible: lo es, y el Sr. Fukuoka mantiene que el
arroz crece mejor de esta manera. Sus plantas
tienen un vigoroso tallo y raíces profundas. La
antigua variedad de arroz glutinoso que cultiva,
produce entre 250 y 300 granos por espiga.
La utilización de acolchado incrementa la
capacidad del suelo para retener el agua. En
muchos lugares, la agricultura natural puede
eliminar la necesidad de regar. El arroz y otros
cultivos de alto rendimiento pueden entonces
cultivarse en áreas en las que previamente no se
creía posible. Las tierras con pendientes o

marginales por otro motivo, pueden ponerse en
producción sin peligro de erosión.
Por medio de la agricultura natural, pueden
rehabilitarse efectivamente los suelos que han
sido dañados por medio de prácticas agrícolas
negligentes o por el empleo de productos
químicos.
Las enfermedades y los insectos causantes de
plagas están presentes en los campos en el
vergel, pero las cosechas no son nunca
devastadas. El daño afecta únicamente a las
plantas más débiles. El Sr. Fukuoka insiste que
el mejor control de plagas y enfermedades
consiste en cultivar las plantas en un ambiente
sano.
Los frutales del vergel del Sr. Fukuoka no se
podan bajos y anchos para facilitar su cosecha,
sino que les permite crecer tomando su forma
natural.
Las hortalizas y hierbas se cultivan en las
laderas del vergel con un mínimo de
preparación del suelo.
Durante la primavera se mezclan semillas de
badana, col, rábano, soja, mostaza, nabo,
zanahoria y otras hortalizas y se siembran a
voleo para que germinen en el espacio libre
entre los árboles antes de alguna de las largas
lluvias de primavera.
Obviamente, este tipo de siembra no resultaría
adecuado en cualquier lugar. Da buen resultado
en el Japón, donde hay un clima húmedo con
lluvia segura durante los meses de primavera.
La textura del suelo del Sr. Fukuoka es
arcillosa. La capa superficial es rica en materia
orgánica friable y con buena capacidad de
retención del agua. Éste es el resultado de la
cobertura de hierbas y trébol que ha crecido
continuamente en el vergel durante muchos
años.
Las malas hierbas deben segarse cuando las
hortalizas son jóvenes, pero una vez que las
hortalizas están bien establecidas, se les permite
crecer junto con la cobertura de trébol. Algunas
hortalizas no se cosechan, sus semillas caen al
suelo y, después de una o dos generaciones
vuelven a presentar los hábitos de crecimiento
de sus vigorosos antecesores, de sabor
ligeramente amargo.
Muchas de estas hortalizas crecen sin ningún
cuidado. Una vez, poco después de haber
llegado a la explotación del Sr. Fukuoka, estaba
caminando a través de una sección lejana del
vergel, cuando inesperadamente tropecé con
algo duro entre la alta hierba.

5

Parándome para observarlo más detenidamente
vi que era un pepino, y junto a él encontré una
calabaza anidando entre el trébol.
Durante años el Sr. Fukuoka escribió sobre su
método en libros y revistas y se le entrevistó
por radio y televisión pero casi nadie siguió su
ejemplo. En esa época la sociedad japonesa se
movía con determinación en la dirección
opuesta.
Después de la Segunda Guerra Mundial, los
americanos introdujeron la moderna agricultura
química en el Japón. Esto permitió a los
agricultores
japoneses
producir
aproximadamente con los mismos rendimientos
que los métodos tradicionales, pero redujeron el
tiempo empleado en el trabajo en algo menos
de la mitad.
Esto parecía un sueño convertido en realidad, y
en menos de una generación casi todos habían
adoptado la agricultura química.
Durante siglos, los agricultores japoneses han
mantenido el nivel de materia orgánica en el
suelo mediante la rotación de cultivos,
añadiendo compost y estiércol, y cultivando
abonos verdes para mantener cubierto el suelo.
Una vez que estas técnicas se abandonaron,
utilizando en su lugar los abonos químicos de
rápida acción, el humus del suelo se agotó en
una sola generación. La estructura del suelo se
deterioró, los cultivos se debilitaron y se
volvieron dependientes de los abonos químicos.
Para compensar la reducción en trabajo humano
y animal, el nuevo sistema destruía las fértiles
reservas del suelo.
Durante los últimos cuarenta años, el Sr.
Fukuoka ha observado con indignación la
degeneración tanto de la tierra como de la
sociedad japonesa. Los japoneses siguieron
ciegamente el modelo americano de desarrollo
económico e industrial, la población se
trasladaba a medida que los agricultores
emigraban del campo a las crecientes áreas
industriales.
La aldea rural donde nació el Sr. Fukuoka y
donde su familia vivió durante 1.400 o más
años, ahora está en el límite de los suburbios en
expansión de la ciudad de Matsuyama. Una
carretera nacional con sus fragmentos de
botellas de “sake”y su basura, pasa a través de
los campos de arroz del Sr. Fukuoka.
A pesar de que él no identifica su filosofía con
ninguna secta u organización religiosa en
particular la terminología y métodos del Sr.

Fukuoka están fuertemente influenciados por el
Budismo Zen y el Taoísmo.
A veces también cita párrafos de la Biblia, y
presenta puntos de la filosofía y teología Judeo
Cristiana para ilustrar lo que está diciendo, o
para estimular la discusión.
El Sr. Fukuoka cree que la agricultura natural
procede de la salud espiritual del individuo.
Considera que el sanar la tierra y la purificación
del espíritu humano son un mismo proceso y
propone un tipo de vida y de agricultura por
medio del cual puede tener lugar este proceso.
Es poco realista pensar que en el curso de su
vida en las condiciones actuales, el Sr. Fukuoka
podrá contemplar su visión llevada a la
práctica. Incluso después de más de treinta años
sus técnicas están todavía en evolución.
Su gran contribución es demostrar que el
proceso diario de establecer la salud espiritual
puede traer una transformación práctica y
beneficiosa del mundo.
Hoy día el reconocimiento general de los
peligros a largo plazo de la agricultura química
ha renovado el interés de los métodos
alternativos de agricultura.
El Sr. Fukuoka ha surgido como un portavoz
autorizado de la revolución agrícola en el
Japón. Desde la publicación de “La revolución
de una brizna de paja” en octubre de 1975, el
interés por la agricultura natural se ha difundido
rápidamente entre la población japonesa.
Durante el año y medio que trabajé en la
explotación
del
Sr.
Fukuoka
viajé
frecuentemente a mi explotación en Kyoto. Allí
todos estaban ansiosos de poner en práctica este
nuevo método y gradualmente nuestra tierra fue
convirtiéndose a la agricultura natural.
Además del arroz y la cebada de la rotación
tradicional también cultivamos trigo, trigo
sarraceno, patatas, maíz y soja siguiendo el
método del Sr. Fukuoka.
Para plantar maíz y otros cultivos en hilera, que
crecen lentamente, hacemos un agujero en el
suelo con un palo o un trozo de bambú y
ponemos una semilla en cada hoyo. Nosotros
asociamos el maíz con soja siguiendo el mismo
método o cubriendo las semillas con arcilla y
esparciéndolas sobre el campo. Entonces
segamos la cobertura vegetal de hierba y trébol
blanco y cubrimos el campo con paja.

6

El trébol rebrotará, pero solamente después de
que el maíz y la soja estén bien establecidos.
El Sr. Fukuoka nos pudo ayudar haciendo
algunas sugerencias, pero tuvimos que ajustar
el método mediante ensayos y errores a
nuestras condiciones locales y cultivos.
Sabíamos desde el comienzo que tardaría más
de algunas estaciones, tanto para la tierra como
para nuestro espíritu, cambiar a la agricultura
natural. La transición se ha convertido en un
proceso continuo.

I
MIRAD ESTE GRANO
Creo que esta brizna de paja puede originar una
revolución. A primera vista, esta paja de arroz
puede parecer ligera e insignificante.

Larry Korn
Difícilmente nadie puede creer que puede ser el
origen de una revolución. Pero yo he llegado a
darme cuenta del peso y el poder de esta paja.
Para mí esta revolución es muy real.
Observa estos campos de centeno y cebada.
Cuando hayan madurado rendirán cerca de
5.900 Kg. de grano por hectárea.
Creo que esta producción iguala a la mayor
producción de la Prefectura de Ehime.
Y si iguala a la mayor producción de la
Prefectura de Ehime puede fácilmente igualarse
a la producción máxima obtenida en el país ya
que Ehime es una de las mejores regiones
agrícolas del Japón. Y sin embargo estos
campos no han sido labrados desde hace
veinticinco años.
Para la siembra, simplemente esparzo a voleo
centeno o cebada por estos campos durante el
otoño, mientras el arroz todavía está en pie.
Unas semanas más tarde cosecho el arroz y
esparzo su paja sobre los campos.
Es lo mismo para la siembra del arroz. Estos
cereales de invierno se cosecharán hacia el 20
de mayo.
Cerca de dos semanas antes de que hayan
madurado completamente siembro a voleo la
semilla de arroz entre el centeno y la cebada.
Después de que los cereales de invierno han
sido cosechados y los granos trillados, esparzo
la paja de cebada y centeno sobre el campo.
Supongo que la utilización de este método para
sembrar arroz y cereales de invierno es único
para este tipo de cultivos, pero todavía hay un
método más fácil. Mientras nos acercamos al
próximo campo dejadme señalar que el arroz
que allí crece fue sembrado el otoño pasado al
mismo tiempo que el cereal de invierno.
La siembra de todo el año se finalizó en este
campo antes de Nochevieja.

7

Notarás también que en los campos crece
también trébol blanco y malas hierbas. El trébol
se sembró entre el arroz a principios de octubre
poco antes que el centeno y la cebada. No es
necesario sembrar las malas hierbas, se
siembran ellas mismas bastante fácilmente.
Así el orden de siembra en este campo es el
siguiente:
A principios de octubre se sembró trébol a
voleo entre el arroz; los cereales de invierno se
sembraron unos días después, a mediados de
octubre. A principios de noviembre se cosecha
el arroz, y a continuación, se siembra el arroz
del próximo año y se esparce la paja sobre el
campo. El centeno y la cebada que ves enfrente
tuyo fueron cultivados de esta forma.
El trabajo necesario para cultivar arroz y
cereales en un campo de diez áreas (1.000m2)
pueden hacerlo una o dos personas en cuestión
de pocos días. Parece improbable que pueda
haber una forma más simple de cultivar
cereales.
Este método contradice completamente las
técnicas de la agricultura moderna. Echa por la
ventana tanto el conocimiento científico como
el de la agricultura tradicional. Con este tipo de
agricultura, que no utiliza maquinaria ni abonos
químicos o pesticidas es posible obtener una
cosecha igual o mayor que la explotación media
japonesa. La prueba está madurando delante de
vuestros ojos.

Este “pensamiento” se desarrolló súbitamente
en mi cerebro cuando era todavía bastante
joven. No sabía si esta intuición de que todo el
entendimiento y esfuerzo humanos no son de
provecho era válida o no, pero si examinaba
estos pensamientos y trataba de desecharlos, no
podía encontrar dentro de mí nada para
contradecirlos. Solamente la creencia de que
esto era cierto ardía en mi interior.
Generalmente se piensa que no hay nada más
espléndido que la inteligencia humana, que los
seres humanos son criaturas de un valor
especial y que sus creaciones y conocimientos,
tal como se reflejan en la cultura y la historia,
son maravillosos. De todas formas esta es la
gran creencia común.
Dado que lo que yo estaba pensando era una
negación de lo anterior, era incapaz de
comunicar mi opinión a nadie. Eventualmente
decidí dar forma a mis pensamientos, ponerlos
en práctica y así determinar si mis ideas eran
verdaderas o falsas. Pasar mi vida trabajando la
tierra cultivando arroz y cereales de invierno,
éste fue el camino que decidí emprender.
¿Y cual fue la experiencia que cambió mi vida?
Hace cuarenta años, cuando yo tenía la edad de
veinticinco, trabajaba en el departamento de
aduanas de Yokohama en la sección de
inspección de plantas. Mi trabajo principal
consistía en inspeccionar las plantas que
entraban o salían del país para detectar posibles
insectos portadores de enfermedades.

NADA EN ABSOLUTO
Recientemente, algunas personas me han estado
preguntando porqué comencé a cultivar la tierra
de esta forma desde hace tantos años. Hasta
ahora nunca he discutido este tema con nadie.
Se podría decir que no había nada que comentar
sobre ello. Fue simplemente -como podría
expresarlo- un shock -, un destello, una
pequeña experiencia la que constituyó el punto
de partida.
Esta intuición cambió completamente mi vida.
No es algo que pueda decirse con palabras pero
puede ser expresado de una forma semejante a
esta: “La humanidad no sabe nada en absoluto,
no hay valores intrínsecos en nada, y cada
acción es un esfuerzo fútil, sin sentido”
Esto puede parecer descabellado, pero si quiero
expresarlo en palabras es la única forma de
describirlo.

Tuve la fortuna de disponer de gran cantidad de
tiempo libre, que pasaba en el laboratorio
efectuando investigaciones relacionadas con mi
especialidad en fitopatología.
Este laboratorio estaba situado cerca del parque
Yamate y sobremiraba el puerto de Yokohama
desde el acantilado. Directamente en frente del
edificio estaba la Escuela Católica, y al Este
estaba la Escuela Ferris para muchachas.
Era un lugar muy tranquilo, el ambiente
perfecto para dedicarse a la investigación.
El investigador del laboratorio de fitopatología
era Elichi Kurosawa.
Yo había estudiado fitopatología con Makoto
Okera un profesor de la Escuela Gifu de
Agricultura, y había estudiado con Suehiko
Igata del centro de Experimentación Agrícola
de la Prefectura de Okayama.

8

Fui afortunado en ser alumno del profesor
Kurosawa. A pesar de que éste era bastante
desconocido en el mundo académico, fue el
investigador que aisló y propagó en cultivo el
hongo que causa la enfermedad “bakanae” en el
arroz.
Fue el primero en extraer una hormona de
crecimiento para las plantas, la giberelina, del
cultivo del hongo. Esta hormona cuando es
absorbida en pequeña cantidad por las jóvenes
plantas del arroz, tiene la particularidad de
causar que la planta crezca anormalmente alta,
Sin embargo cuando se utiliza en exceso
produce la reacción opuesta, ocasionando el
retraso en el crecimiento de la planta.

Después de haber revelado el carrete, le enseñé
las fotos a un amigo y le pregunté si la
reconocía. Este dijo sorprendido: “Es Mieko
Takamine la famosa estrella de cine”.

Nadie prestó mucha atención a este
descubrimiento en el Japón pero en el
extranjero se convirtió en un tema de activa
investigación. Poco después un americano
utilizó la giberelina para la obtención de la uva
sin semilla. Yo consideraba a Kurosawa-san
(san es un título formal para dirigirse en Japón.
tanto a hombres como a mujeres) como a mi
propio padre y bajo su dirección, construí un
microscopio de disección y me dediqué a la
Investigación de enfermedades causantes de
gomosis en troncos, ramas y frutos de cítricos
americanos y japoneses.

Otras veces, a pesar de ser tosco y desmañado
frecuentaba una sala de baile en el área de
Nankingai. Una vez vi allí a la popular cantante
Noriko Awaya y le pedí un baile. Nunca podré
olvidar lo que sentí durante este baile porque
estaba tan desbordado por su enorme cuerpo
que incluso no podía poner mi brazo alrededor
de su cintura.

Mirando a través del microscopio observé
cultivos de hongos, crucé varios de ellos y creé
nuevas variedades causantes de enfermedades.
Estaba fascinado con mi trabajo. Dado que éste
requería una concentración profunda sostenida,
había veces que caía inconsciente mientras
trabajaba en el laboratorio. Esta era también la
época de los altos espíritus juveniles, y yo no
pasaba todo el tiempo encerrado en el
laboratorio de investigación. Vivía en la ciudad
portuaria de Yokohama lugar inmejorable para
divertirse y pasar un buen rato. Fue durante este
tiempo que ocurrió el siguiente episodio.
Atento y con la cámara en la mano, estaba
paseando por el muelle cuando divisé una
hermosa mujer. Pensando que seria un buen
motivo para una fotografía le pedí que posase
para mí. Le ayudé a subir a la cubierta de un
barco extranjero y le pedí que mirase en ésta o
aquella dirección mientras le fotografiaba.
Ella me pidió que le enviase copias de las fotos
cuando estuviesen reveladas. Cuando le
pregunté dónde debía enviárselas respondió
simplemente “A Ofuna’ y se fue sin mencionar
su nombre.

Inmediatamente le envié a ella, a la ciudad de
Ofuna diez fotografías ampliadas. Antes de que
transcurriese mucho tiempo recibí de nuevo las
fotos por correo, autografiadas. Sin embargo
faltaba una. Pensando sobre ello más adelante
me di cuenta que ésta era un perfil que le había
tomado de cerca y que probablemente mostraba
algunas arrugas en su rostro. Yo estaba
encantado y sentí que había cogido un reflejo
del alma femenina.

En cualquier caso yo era un hombre muy
ocupado y afortunado, transcurriendo mis días
admirando el mundo de la naturaleza revelado a
través del ocular de mi microscopio
impresionado entre la similitud entre éste
diminuto mundo y el gran mundo del universo
infinito. Por las noches acompañado o solo,
salía a divertirme.
Creo que fue este tipo de vida sin sentido, junto
con la fatiga del exceso de trabajo, lo que
finalmente condujo a mis desmayos en el
laboratorio de investigación. La consecuencia
de todo ello fue que contraje una pulmonía
aguda y fui colocado en la habitación de
tratamiento de pneumotorax en el último piso
del hospital de la policía.
Era invierno y a través de un cristal roto, el
viento introducía remolinos de nieve alrededor
de la habitación. Se estaba caliente debajo de
las mantas, pero mi cara parecía de hielo. La
enfermera me tomaba la temperatura y
desaparecía al instante.
Como era una habitación privada, la gente
raramente entraba. Sentí como si hubiese sido
colocado en el severo frío del exterior, y de
repente me sumergí en un mundo de abandono
y soledad. Me encontré de cara a cara con el
temor a la muerte.

9

Cuando ahora pienso en ello, parece un temor
sin sentido, pero en aquel tiempo lo tomé
seriamente.
Fui finalmente dado de alta en el hospital pero
no podía salir de mi depresión. Hasta entonces
¿en qué había depositado mi confianza? Había
vivido despreocupado y satisfecho pero ¿cuál
era la naturaleza de mi complacencia’? Estaba
en una agonía de duda sobre la naturaleza de la
vida y la muerte.
No podía dormir ni concentrarme en el trabajo.
Tampoco podía encontrar alivio en las
caminatas nocturnas por la colina y el puerto.
Una noche, mientras caminaba por una colina
que dominaba el puerto me desplomé exhausto
y somnoliento contra el tronco de un gran árbol.
Permanecí allí, ni dormido ni despierto hasta el
amanecer. Todavía puedo recordar que era la
mañana del 15 de mayo.
Deslumbrado, contemplé el amanecer sobre el
puerto pero de alguna forma sin verlo. A
medida que la brisa subía hacia la cumbre de la
colina, la niebla matinal desapareció de repente.
Justo en ese momento apareció una garza
nocturna, dio un fuerte graznido y desapareció
perdiéndose en la distancia. Podía oír su aleteo.
En un instante desaparecieron todas mis dudas
y la niebla sombría de mi confusión.
Todo aquello que había mantenido con firme
convicción, todo lo que ordinariamente había
confiado fue barrido por el viento. Noté que
solamente entendía una cosa. Sin ser consciente
de ello, estas palabras salieron de mis labios:
“En este mundo no hay nada en absoluto...”
Sentí que no comprendía nada. (“No
comprender nada” en este sentido es reconocer
la insuficiencia del conocimiento intelectual)
Pude ver que todos los conceptos sobre los que
me había apoyado, incluso de la misma noción
de existencia eran fabricaciones vacías. Mi
espíritu se aligeró e iluminó. Estaba bailando
locamente de alegría. Podía oír el piar de los
pequeños pájaros en los árboles y ver
resplandecer a las distantes olas bajo el sol del
amanecer. Las hojas bailaban verdes,
centelleantes. Sentí que esto era el verdadero
paraíso sobre la tierra. Todo lo que me había
poseído, todas las agonías, desaparecieron
como sueños e ilusiones y algo que se podría
denominar “la verdadera naturaleza” se reveló
ante mí.
Creo que podría decirse sin error, que a partir
de la experiencia de aquella mañana cambió

completamente mi vida. A pesar del cambio,
seguí siendo en el fondo un hombre común y
corriente y no ha habido cambios de este estado
desde entonces hasta el tiempo actual. Visto
desde el exterior, no hay persona más vulgar
que yo, y no ha habido nada extraordinario en
mi vida diaria.
Pero la seguridad de que sabía esto no ha
cambiado desde entonces. He pasado treinta,
cuarenta años, comprobando si me había
equivocado o no, reflexionando cuando
continuaba hacia adelante, pero ni una vez he
encontrado evidencia que se opusiera a mi
convicción.
Que esta realización en si misma tiene gran
valor no significa que haya ligado en mí
ningún va1or especial. Sigo siendo un hombre
simple, justamente un viejo zorro, para decirlo
de alguna manera. Al observador casual le
puedo parecer humilde o arrogante.
Les repito una y otra vez a los jóvenes que
trabajan conmigo que no traten de imitarme, y
realmente me enfado si hay alguien que no se
toma este consejo en serio. Pido, en cambio que
vivan simplemente en la naturaleza y se
esfuercen en su trabajo cotidiano. No, no hay
nada especial en mí, pero lo que he
vislumbrado es de gran importancia.
REGRESANDO AL CAMPO
El día siguiente a esta experiencia, el 16 de
mayo fui a mi lugar de trabajo y presenté mi
dimisión irrevocable. Mis jefes y amigos
estaban sorprendidos. No sabían como tomarlo.
Organizaron para mí una fiesta de despedida en
el muelle pero el ambiente era un poco peculiar.
Este joven hombre, que hasta el día anterior se
había llevado bien con todo el mundo, que no
parecía particularmente insatisfecho de su
trabajo, quien, por el contrario se había
dedicado de todo corazón a sus investigaciones,
había anunciado de repente que se iba. Y allí
estaba yo riendo alegremente.
En aquel tiempo hablaba a todos de la siguiente
forma: “A este lado está el muelle, en el otro el
malecón Nº 4. Si piensas que hay vida en este
lado entonces la muerte está en el otro. Si
quieres librarte de la idea de la muerte,
entonces debes librarte de la noción de que hay
vida en el otro lado. La vida y la muerte son
una misma cosa”.
Cuando decía esto, todos se preocupaban
todavía más de mí: ¿Qué está diciendo? Debe
de estar loco, debían de haber pensado.

10

Todos me vieron partir con tristeza. Yo fui el
único que salió alegremente de buen humor.
Durante esta época mi compañero de habitación
estaba muy preocupado por mí y sugirió que
me tomara un tranquilo descanso, tal vez en la
Península de Boso. Así que partí.
Hubiese ido a cualquier lugar si alguien me lo
hubiese pedido. Subí al autocar y viajé a lo
largo de muchos kilómetros, observando el
mosaico de campos y pequeñas aldeas
repartidas a lo largo de la carretera. En una
parada vi. una pequeña señal que rezaba:
“Utopía”. Allí bajé del autocar y emprendí la
marcha en su busca.
En la costa había un pequeño albergue,
escalando un acantilado encontré un lugar con
una vista realmente maravillosa. Permanecí en
el albergue y pasé los días ociosos entre las
altas hierbas de las praderas que sobremiraban
el mar. Pueden haber sido unos cuantos días,
una semana o un mes, pero de todas maneras
permanecí allí por algún tiempo. A medida que
los días pasaban se iba apagando mi alegría, y
empecé a reflexionar sobre lo que había
ocurrido. Se podría decir que de nuevo estaba
volviendo a ser mi mismo.
Fui a Tokyo y permanecí allí una temporada
pasando los días caminando por el parque
parando a la gente en la calle y hablando con
ella, durmiendo aquí y allá. Mi amigo estaba
preocupado y vino a ver como me las estaba
arreglando. “¿No estás viviendo en un mundo
imaginario, en un mundo de ilusión?, me
preguntó. “No” le respondí. “eres tú el que está
viviendo en un mundo imaginario”.
Ambos pensábamos: “Yo estoy bien y tú vives
en un mundo irreal”. Cuando mi amigo se
despedía yo le contesté algo parecido a “no
digas adiós, partir es justamente partir”. Mi
amigo parecía haber perdido toda esperanza.
Abandoné Tokyo, viajé a través del área de
Kansai y llegué tan lejos como Kvushu. Me
estaba divirtiendo deslizándome de un lugar a
otro con la brisa. Reté a mucha gente con mi
convicción de que nada tiene sentido ni valor,
que todo regresa a la nada. Pero esto era
demasiado o demasiado poco para que el
mundo de cada día lo comprendiese. No había
ninguna posibilidad de comunicación.
Yo solamente podía pensar en este concepto de
la no-utilidad como algo de gran beneficio a la
humanidad, particularmente a la humanidad

actual que se mueve tan rápidamente en
dirección opuesta. Entonces viajaba con la
intención de llevar la palabra por todo el país.
El resultado fue que a cualquier sitio que iba
era tomado por un excéntrico. Así que regresé a
la explotación de mi padre en el campo.
Mi padre cultivaba mandarinos y yo me instalé
en una cabaña en la montaña y empecé a vivir
una vida muy simple y primitiva. Pensé que si
aquí como cultivador de mandarinas y cereales,
podía realmente demostrar mis pensamientos el
mundo los reconocería como ciertos. En vez de
ofrecer cientos de explicaciones ¿no sería el
mejor método poner en práctica esta filosofía?
Mi método del “no-hacer” para cultivar la tierra
comenzó con este pensamiento. Era el 13° año
del reino del presente emperador, 1930.
Me instalé en la montaña y todo fue bien hasta
el momento en que mi padre me confió los
árboles de fruta del vergel. El había podado
previamente los árboles dándoles la forma de
“vasos de sake” para que el fruto pudiese ser
recolectado con facilidad. Cuando los dejé
abandonados en este estado el resultado fue que
las ramas se entrecruzaron los insectos atacaron
los árboles, y la totalidad del vergel se secó en
poco tiempo.
Mi convicción era la de que los vegetales
crecen por sí mismos y no deberían ser
cultivados. Había actuado en la creencia de que
todo debía ser abandonado a su curso natural,
pero encontré que si se aplicaba repentinamente
esta forma de pensar, antes de que transcurra
mucho tiempo las cosas no van bien. Esto es
abandono, no “agricultura natural”.
Mi padre estaba conmocionado. Me dijo que
debía redisciplinarme, tal vez buscar trabajo en
algún lugar y regresar cuando me hubiese
encontrado a mí mismo.
En aquel tiempo mi padre era el alcalde de la
aldea. Y era difícil para los otros miembros de
la comunidad relacionarse con su excéntrico
hijo, quien obviamente, no podía llevarse bien
con el mundo, viviendo como lo hacía en la
montaña. Por otra parte me disgustaba la
perspectiva del servicio militar, y dado que la
guerra se hacía cada vez más violenta, decidí
seguir humildemente los deseos de mi padre y
encontrar un trabajo.
Durante esta época eran escasos los
especialistas técnicos. La Estación de
Investigación de la Prefectura de Kochi había
oído hablar de mí y ocurrió que me ofrecieron
el puesto de Investigador Jefe de Control de
Insectos y Enfermedades.

11

En el centro de investigación me convertí en un
supervisor del departamento de agricultura
científica, y a través de la investigación me
dediqué a incrementar la producción de
alimentos durante el periodo de guerra.
Pero en realidad durante ocho años estuve
ponderando la relación entre agricultura
científica y natural.
La agricultura química que utiliza los productos
de la inteligencia humana, está reputada como
superior. La pregunta que siempre estaba en mi
mente era si la agricultura natural se podía
enfrentar a la ciencia moderna.
Cuando terminó la guerra sentí la fresca brisa
de la libertad y con un sentimiento de descanso
regresé a mi aldea materna para convertirme de
nuevo en agricultor.
HACIA UNA AGRICULTURA DEL
NO HACER
Durante treinta años no abandoné mi
explotación y tuve poco contacto con gente de
fuera de mi propia comunidad. Durante estos
años estuve dirigiéndome en línea recta hacia el
método agrícola del “no-hacer’.
La manera usual de ir desarrollando un método
es preguntarse: “¿Qué tal si hiciese esto?” o
“¿Qué tal si probase aquello?”introduciendo
una variedad de técnicas una sobre la otra. Esto
es la agricultura moderna y con ello sólo se
consigue ocupar más al agricultor. Mi método
se desarrolló en dirección opuesta. Yo estaba
apuntando hacia un método de hacer la
agricultura agradable, natural, que condujese a
hacer el trabajo más fácil en vez de más pesado.
¿Qué tal si no se hace esto? ¿Qué tal si no se
hace aquello? -ésta era mi manera de pensar-.
Finalmente llegué a la conclusión de que no
había necesidad de arar, ni de aplicar abono, ni
de hacer compost ni de utilizar pesticidas.
Cuando se profundiza en ello, pocas prácticas
agrícolas son realmente necesarias.
La razón de que las técnicas mejoradas por el
hombre parecen necesarias, es que el equilibrio
natural ha sido alterado tan gravemente de
antemano por estas mismas técnicas que la
tierra se ha hecho dependiente de ellas.
Esta línea de razonamiento no solamente se
aplica a la agricultura, sino también a otros
aspectos de la sociedad humana. Los médicos y
las medicinas se vuelven necesarios cuando la
gente crea un ambiente enfermizo. La

escolarización formal no tiene valor intrínseco,
pero se convierte en necesaria cuando la
humanidad crea unas condiciones en las cuales
“uno debe tener educación” para salir adelante.
Antes del final de la guerra cuando fui al vergel
de cítricos a poner en práctica lo que antes
pensé que era agricultura natural, no podé los
árboles y abandoné el vergel a su suerte. Las
ramas se cruzaron, los árboles fueron atacados
por los insectos y cerca de 0.8 Ha. de
mandarinos se secaron y murieron.
A partir de entonces la pregunta: “Cual es el
modelo natural?” estuvo siempre en mi mente.
En el proceso de llegar a la respuesta acabe con
otros 400 árboles. Finalmente sentí que podía
decir con certeza: “Este es el método natural”.
En la medida en que los árboles se desvían de
su forma natural, son necesarias la poda y la
exterminación de los insectos.
En la medida en que la sociedad humana se
separa a si misma de una vida próxima a la
naturaleza, la instrucción escolar se hace
necesaria. En la naturaleza, la instrucción
formal no tiene sentido.
En la cría de sus hijos muchos padres cometen
el mismo error que yo cometí al comienzo en el
vergel. Por ejemplo, la enseñanza de la música
a los niños es tan innecesaria como podar
árboles frutales. El oído de un niño percibe la
música. El murmullo de un arroyo, el sonido
del croar de las ranas a la orilla del río, el
susurro de las hojas en el bosque todos estos
sonidos naturales son música.
Pero cuando una variedad de sonidos molestos
penetra y confunde el oído, la apreciación pura
y directa del niño degenera. Si se le deja que
continúe este camino, el niño será incapaz de
sentir la llamada de un pájaro o el sonido del
viento como canciones. Esto es por lo que se
cree que la instrucción musical es beneficiosa
para el desarrollo del niño.
El niño que es criado con un oído puro puede
no ser capaz de tocar las baladas populares con
el violín o el piano, pero no creo que esto tenga
nada que ver con la habilidad de oír la
verdadera música o cantar. Es cuando el niño
tiene el corazón lleno de música que puede
decirse que está dotado musicalmente. Casi
todo el mundo cree que lo “natural” es algo
bueno: pero pocos pueden comprender la
diferencia entre natural y no natural.

12

Si una sola yema de un árbol frutal es cortada
con unas tijeras esto puede provocar un
desequilibrio que no podrá ser corregido.
Cuando las ramas crecen de acuerdo con su
forma natural, se extienden alternativamente
alrededor del tronco y las hojas reciben
uniformemente la luz solar. Si se rompe la
secuencia las ramas entran en conflicto, se
ponen unas encima de otras se enredan, las
hojas se marchitan en los lugares en los que el
sol no puede penetrar. Esto da origen a que los
insectos causen daños. Si el árbol no se poda el
año siguiente todavía aparecerán más ramas
secas.
Los seres humanos con su entrometimiento
hacen algo equivocado, dejan el daño sin
remediar, y cuando se acumulan los resultados
adversos trabajan con toda su alma para
corregirlos.
Cuando las acciones correctivas parecen tener
éxito, entonces consideran estas medidas como
espléndidos logros. La gente hace esto una y
otra vez. Es como si un loco saltase sobre su
tejado a reparar el daño, alegrándose al final
por haber conseguido un remedio milagroso.
Pasa lo mismo con el científico. Lee libros día
y noche, forzando sus ojos y convirtiéndose en
miope, si te preguntas en que ha estado
trabajando todo el tiempo ves que era para
convertirse en inventor de las lentes correctoras
de la miopía.
REGRESANDO A LA FUENTE
Apoyándome en el largo mango de mi guadaña,
detengo mi trabajo en el vergel y observo las
montañas y la ladera a mis pies. Me pregunto
cómo es que la filosofía de la gente ha
comenzado a cambiar más rápidamente que las
estaciones.
El camino que he seguido, este sistema de
agricultura natural, que choca a la mayoría de la
gente como extraño, fue primero interpretado
como una reacción contra el adelanto y el
precipitado desarrollo de la ciencia.
Pero todo lo que he estado haciendo, mientras
trabajaba aquí la tierra, es tratar de demostrar
que la humanidad no sabe nada.
Porque el mundo se está moviendo con tan
furiosa energía en la dirección opuesta puede
parecer que yo he regresado a los tiempos
primitivos, pero creo firmemente que el camino
que he estado siguiendo es el más sensato.

Durante los últimos años ha crecido
considerablemente el número de gente
interesada en agricultura natural. Parece que se
ha alcanzado el límite del desarrollo científico
han comenzado a sentirse dudas y ha llegado el
tiempo de la reevaluación.
Lo que se consideraba primitivo y atrasado
inesperadamente, se ve ahora muy avanzado
ante la ciencia moderna. Esto puede parecer
extraño al comienzo, pero yo no lo encuentro
extraño en absoluto.
Recientemente he discutido este tema con el
profesor Linuma, de la Universidad de Kyoto.
Hace mil años se practicaba en el Japón la
agricultura sin arar la tierra, y no fue hasta la
Era Tokugawa hace 300-400 años, que se
introdujo el laboreo superficial.
El laboreo profundo llegó al Japón con la
agricultura Occidental.
Yo le dije que para resolver los problemas del
futuro, la próxima generación volvería a la
agricultura sin laboreo.
Cultivar un campo sin labrarlo puede parecer al
comienzo como un regreso a la agricultura
primitiva, pero a lo largo de los años este
método ha demostrado, en laboratorios de
universidades, centros de experimentación
agrícola a través del país, ser el más simple,
eficiente y actual de todos los métodos.
A pesar de que este sistema de cultivar la tierra
rechaza la ciencia moderna, ahora se ha
colocado al frente del moderno desarrollo
agrícola.
Yo presenté esta “siembra directa sin laboreo y
sucesión de cereal de invierno y arroz” en
revistas agrícolas desde hace veinte años.
Desde entonces apareció a menudo en
publicaciones y fue presentado al ciudadano
corriente muchas veces en programas de radio y
televisión, pero nadie le prestó mucha atención.
Ahora
de
repente
es
una
historia
completamente diferente. Se podría decir que la
agricultura natural se ha puesto de moda.
Periodistas, profesores e investigadores vienen
en manadas a visitar mis campos y las cabañas
de la montaña.
Gente diferente lo ve desde puntos de vista
diferentes, hace sus propias interpretaciones, y
entonces se van.

13

Unos ven este tipo de agricultura como
primitiva otros como subdesarrollada, algún
otro la considera el pináculo de los logros
agrícolas, un cuarto la saluda como el
descubrimiento del futuro.
En general la gente sólo está interesada en
saber si este tipo de agricultura es un adelanto
hacia el futuro o un restablecimiento de los
tiempos pasados.
Pocos son capaces de comprender que la
agricultura natural surge del centro inmóvil e
incambiable del desarrollo agrícola.
En la medida en que la gente se separa de la
naturaleza, gira más y más lejos de este centro.
Al mismo tiempo se manifiesta un efecto
centrípeto y se origina un deseo de retornar a la
naturaleza.
Pero si la gente meramente queda atrapada en
la reacción, moviéndose a derecha e izquierda
dependiendo de las condiciones, el resultado es
que solamente se desarrolla mayor actividad. El
inmóvil punto de origen, que está fuera del
reino de la relatividad, es pasado por alto,
inadvertido.
Yo creo que incluso actividades como el
“regreso a la naturaleza” o “la lucha contra la
contaminación” no importa cuan loables sean,
no están moviéndose hacia una verdadera
solución, y se llevan a cabo solamente como
reacción al sobre desarrollo originado por la
época actual.
La naturaleza no cambia, pero sin embargo
invariablemente cambia con el tiempo la forma
de mirarla. No importa la época, la agricultura
natural existe desde siempre como fuente de la
agricultura.
UNA RAZÓN POR LA QUE LA
AGRICULTURA NATURAL NO SE HA
EXTENDIDO
A lo largo de los últimos veinte o treinta años,
este método de cultivar arroz y cereal de
invierno ha sido ensayado en una amplia gama
de climas y condiciones naturales.
Casi cada Prefectura en el Japón ha realizado
ensayos comparando los rendimientos de la
“siembra directa sin laboreo” con aquellos del
cultivo actual del arroz en arrozales inundados
y la forma usual de cultivar la cebada y el
centeno en lomos y surcos. Estos ensayos no
han encontrado evidencias que contradigan la
aplicación universal de la agricultura natural.
Uno puede preguntarse porqué esta verdad no
se ha divulgado.

Yo creo que una de las razones es que el mundo
se ha especializado tanto que se ha convertido
en imposible para la gente comprender nada en
su totalidad.
Por ejemplo, un experto en prevención de
daños por insectos del Centro de Ensayos de la
Prefectura de Kochi vino a inquirir porqué
había tan pocas cicadelas del arroz en mis
campos a pesar de que no había usado
insecticidas.
Después de investigar el hábitat, el balance
entre los insectos y sus enemigos naturales, la
velocidad de propagación de las arañas. etc., se
encontró que las cicadelas eran tan escasas en
mis campos como los del Centro, que habían
sido rociados innumerables veces con una gran
variedad de productos químicos mortíferos.
También se sorprendió el profesor de encontrar
que mientras eran escasos los insectos dañinos,
sus depredadores eran más numerosos en mis
campos que en los campos tratados con
pesticidas. Entonces se le iluminó la mente y
vio que los campos se mantenian en este estado
por medio de un balance natural establecido
entre las varías comunidades de insectos.
Él reconoció que si mi método se adoptase
globalmente, podría resolverse el problema de
devastación de las cosechas por las cicadelas. A
continuación se metió en su coche y regresó a
Kochi.
Pero si te preguntas si los especialistas en
fertilidad del suelo o en cultivos han venido
aquí, la respuesta es que no. Y si tú sugieres en
una conferencia que este método, o más bien
no- método, sea ensayado a gran escala, mi
impresión es que la Prefectura o el Centro de
Investigación responderán: “Lo sentimos, es
demasiado pronto para esto. Debemos primero
llevar a cabo investigaciones sobre cada posible
aspecto antes de dar nuestra aprobación final”.
Pasarían muchos años antes de que se llegase a
una conclusión.
Esto es lo que está ocurriendo continuamente.
Especialistas y técnicos de todo Japón han
venido a mi explotación.
Observando los campos desde el punto de vista
de su especialidad, cada uno de estos
investigadores los han encontrado satisfactorios
cuando no extraordinarios.
Pero en los cinco o seis años transcurridos
desde que el profesor del centro de

14

investigación de Kochi vino a visitar este lugar
ha habido pocos cambios en su prefectura.
Este año el departamento agrícola de la
Universidad de Kinki ha establecido un
proyecto de agricultura natural por el que
estudiantes de diferentes departamentos
vendrán aquí a desarrollar sus investigaciones.
Este acercamiento puede ser un paso hacia
adelante, pero tengo la impresión de que el
próximo movimiento serán dos pasos en la
posición opuesta.
Los expertos a menudo cortados con el mismo
patrón, comentan:
“La idea básica del método está bien ¿pero no
sería más conveniente cosechar con máquinas?”
o “no sería mayor la producción si usase
abonos o pesticidas en ciertos casos o en ciertas
épocas?”
Siempre hay aquellos que tratan de mezclar la
agricultura natural y la científica. Pero esta
forma de pensar pierde el objetivo
completamente. El agricultor que se mueve
hacia el compromiso no puede criticar por más
tiempo a la ciencia en su nivel fundamental.
La agricultura natural es tranquila y fácil, e
indica un retorno a la fuente de la agricultura.
Un sólo paso lejos de la fuente únicamente
puede apartarse del camino.
LA HUMANIDAD NO CONOCE LA
NATURALEZA
Últimamente he estado pensando en que debe
alcanzarse un punto en que científicos,
políticos, artistas, filósofos, hombres de
religión y todos aquellos que trabajan en los
campos deberían reunirse aquí, contemplar
estos campos y discutir juntos lo que ven. Yo
creo que esto es lo que debería ocurrir si la
gente viese más allá de sus especialidades.
Los científicos creen que pueden entender la
naturaleza. Esta es la posición que toman.
Porque están convencidos de que pueden
entender la naturaleza, están destinados a
investigarla y a hacerla utilizable. Pero yo creo
que el entendimiento de la naturaleza escapa a
la inteligencia humana.
A menudo digo a la gente joven de las cabañas
de la montaña que vienen aquí a ayudar y a
aprender agricultura natural, que cualquiera
puede ver los árboles de la montaña. Ellos
pueden ver el verdor de las hojas y el de las
plantas de arroz. Creen que saben lo que es el
verde. En contacto con la naturaleza día y

noche, llegan a veces a pensar que la conocen.
Pero cuando piensan que están empezando a
entender la naturaleza, pueden estar seguros de
que están en el camino equivocado.
¿Por qué es imposible conocer la naturaleza?.
Lo que se concibe como naturaleza es
solamente la idea de la naturaleza surgiendo de
la mente de cada uno de nosotros. Aquellos que
ven la verdadera naturaleza son los niños. La
ven sin pensar directa y claramente. Incluso
cuando se conocen los nombres de las plantas
no se ve la naturaleza en su forma verdadera.
Un objeto visto aisladamente de la totalidad no
es una cosa real.
Cuando especialistas en varias materias se
reúnen y observan un tallo de arroz, el
especialista en fitopatología sólo ve los daños
causados por los insectos, y el especialista en
nutrición vegetal solamente ve el vigor de la
planta. Esto es inevitable tal y como están las
cosas ahora.
Como ejemplo, le dije al profesor del centro de
investigaciones de Kochi cuando estaba
investigando la relación entre las cicadelas de
arroz y las arañas en mis campos: “Profesor, ya
que está investigando sobre las arañas,
solamente está interesado en uno de los muchos
depredadores naturales de las cicadelas.
Este año aparecieron arañas en grandes
cantidades pero el año pasado fueron sapos.
Antes de esto fueron las ranas las que
predominaron. Hay innumerables variaciones”.
Es
imposible
para
la
investigación
especializada comprender la función de un sólo
depredador en un cierto momento dentro de la
complejidad de las relaciones entre los insectos.
Hay estaciones en las que la población de las
cicadelas es baja porque hay muchas arañas.
Hay veces que llueve mucho y las ranas
ocasionan la desaparición de las arañas, o veces
en que llueve muy poco y no aparecen ni
cicadelas ni ranas.
Los métodos de control de insectos que ignoran
las relaciones entre los mismos insectos son
verdaderamente inútiles. La investigación entre
arañas y cicadelas debe también considerar la
relación entre ranas y arañas. Cuando las cosas
han alcanzado este punto hará falta un experto
en ranas. También tendrán que unirse al grupo
de expertos en arañas y cicadelas otro en arroz,
y otro experto en utilización de agua.

15

Más aún, hay cuatro o cinco clases diferentes
de arañas en estos campos. Recuerdo algunos
años cuando alguien vino corriendo a casa
temprano por la mañana para preguntarme si
había cubierto mis campos con una red de seda
o algo parecido. No podía imaginarme de lo
que estaba hablando, así que apresuradamente
salí de casa a ver lo que pasaba.
Habíamos acabado de cosechar el arroz y,
durante la noche, el rastrojo y las hierbas bajas
habían sido completamente cubiertos con telas
de araña como si fuese con seda. Ondeando y
centelleando bajo la neblina matinal,
constituían una magnífica visión.
Lo maravilloso de esto es que cuando ocurre,
solamente una vez cada muchos años, dura
nada más que un día o dos. Si observas
atentamente, ves que hay varias arañas en cada
pulgada cuadrada. Hay tantas en el campo que
casi no hay espacio entre ellas. ¡En 10 áreas
cuántos miles, cuántos millones deben haber!
Cuando vas a ver el campo dos o tres días más
tarde, se observa que filamentos de telarañas de
varias yardas de longitud se han roto y están
ondeando en el viento con cinco o seis arañas
adheridas a cada uno de ellos.
Es como cuando las semillas vellosas del diente
de león son transportadas por el viento. Las
jóvenes arañas se adhieren a los filamentos y
son enviadas navegando hacia el cielo.
El espectáculo es un asombroso drama natural.
Viendo esto entiendes que los poetas y artistas
tendrán que unirse al grupo.

desaparecen en una noche, no se comprende
todavía. Nadie sabe de dónde vienen, cómo
sobreviven el invierno, o a dónde van cuando
desaparecen.
Así que la utilización de productos químicos no
es únicamente una cuestión que deban resolver
los entomólogos. Filósofos, religiosos, artistas
poetas deben también ayudar a decidir si es
permisible o no el uso de productos químicos
en la agricultura y cuáles pueden ser las
consecuencias incluso de la utilización de
abonos orgánicos.
Nosotros cosechamos cerca de 5.800 Kg. de
arroz y 5.800 Kg. de cereal de invierno por
hectárea en estos campos. Si la cosecha alcanza
los 7.800 Kg./ha como ocurre algunas veces,
puede que no sea posible encontrar una cosecha
mejor en todo el país. Dado que la tecnología
avanzada no ha tenido nada que ver con el
cultivo de este grano esto se presenta como una
contradicción ante las presunciones de la
ciencia moderna.
Cualquiera que viniera y viese estos campos y
aceptase su testimonio, sentiría profundas
dudas sobre la pregunta de si los hombres
conocen o no a la naturaleza, y de si la
naturaleza puede o no ser conocida dentro de
los confines del entendimiento humano.
La ironía es que la ciencia ha servido solamente
para mostrar cuán pequeño es el conocimiento
humano.

Cuando se esparcen productos químicos sobre
el campo todo esto se destruye en un instante.
Yo una vez pensé que no había nada malo en
esparcir ceniza de madera en los campos. El
resultado fue consternante. Dos o tres días más
tarde el campo estaba completamente
desprovisto de arañas. Las cenizas habían
causado la desintegración de los filamentos de
las telarañas. ¿Cuántos miles de arañas
perecieron víctimas de un simple puñado de
esta aparentemente inocua ceniza?
Aplicar un insecticida no es simplemente
cuestión de eliminar a las cicadelas junto con
sus depredadores naturales. También se afecta a
otros muchos dramas esenciales de la
naturaleza.
El fenómeno de éstos grandes enjambres de
arañas, que aparecen en los campos de arroz
durante el otoño y que como artistas escapistas

16

II
LOS CUATRO PRINCIPIOS DE LA
AGRICULTURA NATURAL
Pasa cuidadosamente a través de estos campos.
Libélulas y mariposas nocturnas salen volando
confundidas. Las abejas pasan volando de flor
en flor. Aparta las hojas y verás insectos,
arañas, ranas, lagartijas muchos otros pequeños
animales bullir entre la fresca sombra.
Este es un ecosistema “campo de arroz”
equilibrado. Comunidades de insectos y plantas
mantienen aquí una relación estable.
No es raro que una enfermedad de las plantas
destruya los cultivos de esta región no
afectando a los de estos campos.
Y ahora mira al campo del vecino por un
momento. Las malas hierbas han sido
exterminadas mediante herbicidas y laboreo.
Los animales del suelo y los insectos han sido
exterminados con venenos.
El suelo ha sido desposeído de materia orgánica
y microorganismos por la utilización de abonos
químicos. Durante el verano ves a los
agricultores trabajando en los campos, llevando
máscaras antigás y largos guantes de goma.
Estos campos de arroz que han sido cultivados
sin interrupción durante 1.500 años, han sido
ahora arruinados por las prácticas agrícolas
explotadoras de una sola generación.
LOS CUATRO PRINCIPIOS
El primero es NO LABOREO esto es, no arar
ni voltear el suelo.

Sus descuidadas prácticas agrícolas drenan el
suelo de nutrientes esenciales resultando una
disminución anual en la tierra.
Si se deja a sí mismo, el suelo mantiene su
fertilidad naturalmente, de acuerdo con el ciclo
ordenado de la vida vegetal y animal.
El tercero es NO DESHERBAJE MEDIANTE
CULTIVO O HERBICIDAS.
Las malas hierbas juegan su papel en construir
la fertilidad del suelo y en equilibrar la
comunidad
biológica.
Como
principio
fundamental, las malas hierbas deben ser
controladas, no eliminadas.
Acolchado con paja, cobertura del suelo con
trébol blanco asociado a los cultivos e
inundación temporal proveen un control
efectivo de las malas hierbas en mis campos.
El cuarto es NO DEPENDENCIA DE LOS
PRODUCTOS QUÍMICOS.
A partir del momento en que las plantas se
desarrollan débiles como resultado de estas
prácticas innaturales como el laboreo y el
abonado, las enfermedades y las plagas se
convierten en un gran problema en agricultura.
La naturaleza, dejada sola, está en perfecto
equilibrio. Los insectos dañinos y las
enfermedades de las plantas están siempre
presentes pero no proliferan en la naturaleza en
el grado de necesitar el uso de venenos
químicos. La aproximación sensata al control
de plagas y enfermedades consiste en cultivar
plantas vigorosas en un ambiente equilibrado.
Laboreo

Durante siglos, los agricultores han supuesto
que el arado es esencial para cultivar las
plantas. Sin embargo el no laboreo es
fundamental para la agricultura natural. La
tierra se cultiva a sí misma naturalmente
mediante la penetración de las raíces de las
plantas la actividad de los microorganismos,
pequeños animales y lombrices de tierra.
El segundo es NO UTILIZAR ABONOS
QUÍMICOS NI COMPOST PREPARADO
(Como abono el Sr. Fukuoka, cultiva una
cubierta vegetal de trébol blanco, devuelve toda
la paja a los campos y añade un poco de
gallinaza). La gente interfiere con la naturaleza
y por mucho que lo intentan, no pueden curar
las heridas que causan.

Cuando se labra el suelo, el ambiente natural se
altera hasta hacerlo irreconocible. Las
repercusiones de este tipo de acciones han
causado pesadillas al agricultor a lo largo de
innumerables generaciones.
Por ejemplo, cuando un área natural es
sometida por el arado, algunas malas hierbas
muy vigorosas suelen dominar la vegetación.
Cuando estas malas hierbas se establecen el
agricultor se encuentra ante la tarea casi
imposible de desherbar cada año. Muy a
menudo, la tierra es abandonada.
Para resolver problemas de este tipo, el único
acercamiento posible es acabar en primer lugar
con las prácticas antinaturales que han
originado esta situación. El agricultor también

17

tiene la obligación de reparar el daño que ha
causado. Debe cesar el laboreo del suelo.
Si se practican métodos como cubrir el suelo
con paja y sembrar trébol como cobertura en
vez de utilizar maquinaria y productos
químicos creados por el hombre para
emprender una guerra de aniquilación, entonces
el medio volverá a su equilibrio natural e
incluso las malas hierbas problemáticas podrán
ser controladas.
Abonado
Se me conoce por haber preguntado, hablando
con expertos en fertilidad del suelo: “si un
campo se abandona a sí mismo ¿aumentará o
disminuirá la fertilidad del suelo?”.
Los expertos generalmente se lo piensan un rato
y responden algo como: “Bien, veamos,
disminuirá. No, pues recuerdo que si se cultiva
arroz durante un largo periodo de tiempo en el
mismo campo sin abonarlo la cosecha se
estabiliza alrededor de los 2.400 Kg./Ha. La
tierra ni se enriquecerá ni se agotará
Estos especialistas se refieren a un campo de
arroz cultivado mediante laboreo e inundación.
Si la naturaleza se abandona a sí misma, la
fertilidad aumenta. Los restos orgánicos de
plantas y animales se acumulan y son
descompuestos en la superficie del suelo por
bacterias y hongos.
Con la infiltración del agua de lluvia, estos
nutrientes son llevados al interior del suelo para
convertirse
en
el
alimento
de
los
microorganismos, lombrices y otros pequeños
animales. Las raíces de las plantas alcanzan los
estratos más profundos del suelo y devuelven
los nutrientes a la superficie.
Si quieres hacerte una idea de la fertilidad
natural de la tierra, pasea alguna vez por la
montaña y observa los árboles gigantes que
crecen sin abonos ni laboreo. La fertilidad de la
naturaleza tal como es está más allá del alcance
de la imaginación.
Si talamos la cubierta natural del bosque y
plantamos pinos rojos japoneses o cedros
durante unas cuantas generaciones el suelo se
agotará y quedará expuesto a la erosión.
Por otro lado, tomemos una montaña pelada
con suelo pobre de arcilla roja y plantemos
pinos o cedros con una cobertura del suelo a
base de trébol o alfalfa.

A medida que el abono verde enriquece y
esponja en suelo, las plantas vivaces y los
arbustos crecen debajo de los árboles, y
comienza un rico ciclo de regeneración. Hay
ocasiones en que se han formado diez
centímetros superficiales de suelo en menos de
diez años.
Para el cultivo de plantas agrícolas, también
puede abandonarse el uso de abonos
comerciales. En su mayor parte será suficiente
una cobertura permanente de abono verde y la
devolución de toda la paja y granzas del grano
al suelo.
Para proveer estiércol animal y así ayudar a
descomponer la paja, yo solía dejar patos
sueltos en los campos. Si se introducen cuando
son polluelos, mientras las plantas son todavía
jóvenes los patos crecerán juntos con el arroz.
Entonces los patos suministrarán todo el
estiércol necesario y también ayudarán a
controlar las malas hierbas.
Yo hice esto durante muchos años, hasta que la
construcción de una autopista nacional impidió
que los patos cruzasen la carretera y regresasen
al cultivo. Ahora utilizo un poco de gallinaza
para ayudar a descomponer la paja. En otras
áreas, los patos u otros animales pequeños de
pastoreo son todavía una posibilidad práctica.
Añadir demasiado abono también puede
ocasionar problemas. Un año, justo después de
ser transplantado el arroz, arrendé 0.5 Ha de
campos recién plantados por un periodo de un
año. Desagüé toda el agua de los campos y los
cultivé sin abonos químicos aplicando
solamente una pequeña cantidad de gallinaza.
Cuatro de las parcelas se desarrollaron
normalmente. Pero en la quinta, no importa lo
que hiciera, las plantas de arroz crecieron
demasiado apretadas y fueron atacadas por la
enfermedad del añublo. Cuando le pregunté al
dueño sobre esta parcela, me respondió que la
había usado durante el invierno como vertedero
de gallinaza.
Utilizando paja, abono verde y un poco de
gallinaza, se pueden obtener producciones
elevadas sin tener que añadir en absoluto
compost o abonos comerciales.
Desde hace varias décadas, he estado siguiendo
el método de laboreo y fertilización de la
naturaleza. Y mientras lo seguía he estado
consiguiendo cosechas récord de hortalizas,
cítricos, arroz y cereales de invierno como un
regalo, por decirlo de alguna manera, de la
fertilidad natural de la tierra.

18

Manteniendo a raya las malas hierbas.
He aquí algunos puntos clave que se deben
recordar al tratar con malas hierbas.
Tan pronto como se abandona el laboreo, el
número de malas hierbas decrece rápidamente.
También, en un determinado campo cambiarán
las variedades de malas hierbas.
Si se siembran las semillas del próximo cultivo
mientras el cultivo precedente está madurando
en los campos estas semillas germinarán antes
que las malas hierbas.
Las malas hierbas de invierno brotan solamente
después de que el arroz ha sido cosechado, pero
para entonces el cereal de invierno ya ha
tomado la delantera. Las malas hierbas de
verano germinan justo después de la cosecha de
cebada y centeno pero para entonces el arroz ya
está creciendo vigorosamente. Programando la
siembra de tal manera que no haya intervalos
entre cultivos sucesivos, se da al cereal una
gran ventaja sobre las malas hierbas.
Después de la cosecha, si todo el campo se
cubre con paja, se detiene la germinación de las
malas hierbas. El trébol blanco sembrado con el
cereal para cobertura del suelo, también ayuda
a mantener las malas hierbas bajo control.
El método general de tratar las malas hierbas es
cultivar el suelo. Pero cuando se labra el suelo,
las semillas que permanecían en profundidad y
que nunca hubieran germinado de otra forma,
se sacan a la superficie, dándoles la
oportunidad de germinar. Más aún, bajo estas
condiciones se da ventaja a las variedades de
germinación y crecimiento rápidos.
Se podría decir que el agricultor que trata de
controlar las malas hierbas cultivando la tierra
está, bastante literalmente, sembrando las
semillas de su propia desdicha.
Control de plagas
Permitirme decir que todavía hay algunas
personas que creen que si no se utilizan
productos químicos, sus frutales y sus cosechas
se marchitarán ante sus propios ojos.
La realidad es que utilizando estos productos
químicos la gente ha creado involuntariamente
las condiciones por las cuales este temor
infundado puede convertirse en realidad.

Recientemente los pinos rojos japoneses han
estado sufriendo severos daños a causa de una
plaga de carcomas de la corteza de pino. Los
ingenieros forestales están ahora utilizando
helicópteros en un intento de frenar el daño
mediante la aplicación aérea de pesticidas. No
niego que esto sea efectivo a corto plazo pero
sé que debe haber otro método.
Las carcomas causantes de la marchitez, según
las investigaciones más recientes no son una
infestación directa, sino que siguen la acción de
nemátodos intermediarios. Los nemátodos se
crían dentro del tronco, bloquean el transporte
del agua y nutrientes y ocasionalmente, causan
que el pino se marchite y muera.
La causa última, por supuesto, todavía no se
comprende con claridad.
Los nemátodos se alimentan de un hongo que
vive dentro del tronco del árbol. ¿Por qué
comenzó éste hongo a extenderse tan
prolíficamente dentro del árbol? ¿Comenzó el
hongo a multiplicarse después de que el
nematodo hubiese ya aparecido? O ¿apareció el
nematodo porque el hongo ya estaba presente?
¿Se reduce todo a la pregunta de quién vino
primero, el hongo o el nematodo?
Más aún, hay un microbio sobre el que se
conoce muy poco, que siempre acompaña al
hongo y un virus tóxico para el hongo.
Efecto siguiendo a efecto en cada dirección, la
única cosa que puede decirse con toda
seguridad es que los pinos se están muriendo en
cantidades poco corrientes.
La gente no puede saber cuál es la verdadera
causa de la marchitez del pino, así como no
puede saber las últimas consecuencias de su
“remedio”.
Si la situación se altera sin saber cómo,
únicamente se están esparciendo las semillas de
la próxima catástrofe.
No, no puedo alegrarme al saber que el daño
inmediato de la carcoma ha sido reducido por la
aplicación de productos químicos. La
utilización de productos químicos agrícolas es
la forma más inepta de tratar de resolver
problemas de este tipo y solamente conducirá a
mayores problemas en el futuro.
Estos cuatro principios de la agricultura natural
(no laboreo, no utilización de abonos químicos
o compost preparado, no desherbaje mediante

19

laboreo o herbicidas, no dependencia de
productos químicos) cumplen el orden natural y
llevan al origen de la riqueza de la naturaleza.
Todos mis pasos a tientas han seguido estas
líneas de pensamiento. Este es el núcleo de mi
método de cultivo de hortalizas cereales
cítricos.
CULTIVANDO ENTRE LAS MALAS
HIERBAS
Muchos tipos de malas hierbas crecen junto con
el centeno y el trébol en estos campos. La paja
de arroz que se esparció sobre estos campos el
pasado otoño ya se ha descompuesto en rico
humus. Este campo producirá cerca de 5.800
Kg. de centeno por hectárea.
Ayer cuando el Profesor Kawase una
prominente autoridad en pastos y el Profesor
Hiroe que está investigando sobre variedades
antiguas de plantas cultivadas, vieron la bella
capa de abono verde y centeno sobre mis
campos la elogiaron como si fuera una
maravillosa obra de arte.
Un agricultor local que había esperado ver mis
campos cubiertos de hierba, se sorprendió al
encontrar
al
centeno
creciendo
tan
vigorosamente entre las muchas otras plantas.
Expertos y técnicos también han venido aquí
han visto las malas hierbas y se han ido
moviendo sus cabezas asombrados.
Hace veinte años, cuando estaba promoviendo
el uso de la cobertura permanente del suelo en
vergeles, no se veía una sola brizna de hierba
en los campos o en los vergeles a lo largo de
todo el país.
Viendo vergeles de frutales como el mío, la
gente empezó a entender que los árboles
frutales podían crecer muy bien entre las malas
hierbas y el césped. Hoy en día, las
plantaciones de frutales con cobertura de hierba
son comunes en todo Japón y aquellas sin
cobertura de hierba se han convertido en la
excepción.
Es lo mismo para los campos de cereal. El
arroz, la cebada y el centeno pueden ser
cultivados con éxito en campos cubiertos con
malas hierbas y trébol durante todo el año.
Permitidme repetir con mayor detalle el
programa anual de siembra y cosecha en estos
campos.
A principios de octubre antes de la cosecha del
arroz, se siembran a voleo entre los tallos en
maduración del arroz, trébol blanco y las

variedades de crecimiento rápido de cereal de
invierno.
El trébol blanco se siembra a razón de 4.5
Kg./Ha, los cereales de invierno a razón de 3060 Kg./Ha. Para agricultores inexpertos o en
campos con suelo pobre y duro, es más seguro
aumentar al comienzo la cantidad de semilla.
A medida que el suelo mejora con la
descomposición de la paja y el abono verde, el
agricultor está más familiarizado con el método
de siembra directa sin laboreo, y puede ser
reducida la cantidad de semilla.
El trébol y el centeno o la cebada ya han
germinado y crecido 4 o 5 cm. cuando el arroz
está listo para ser cosechado. Durante la
cosecha del arroz, las jóvenes plantas son
pisoteadas por los segadores pero se recuperan
en muy poco tiempo. Cuando se finaliza el
desgranado de la espiga se esparce sobre el
campo la paja y las cascarillas del arroz.
Si el arroz se siembra en otoño y se deja sin
cubrir las semillas son a menudo comidas por
ratones y pájaros o, a veces, se pudren en el
suelo, por lo que yo recubro las semillas de
arroz con una capa de arcilla antes de
sembrarlas.
Las semillas se ponen en un recipiente liso o en
una cesta y se agitan con un movimiento
circular. Se espolvorea arcilla finamente
triturada sobre ellas y se añade, de vez en
cuando, una fina pulverización de agua. Así se
forman unas pequeñas bolitas de cerca de un
centímetro de diámetro.
Hay otro método para hacer las bolitas. Primero
se sumerge en agua durante varias horas la
simiente descascarillada del arroz. Las semillas
se extraen posteriormente y se mezclan con
arcilla humedecida, amasándolas con las manos
o los pies.
Entonces la arcilla se pasa a través de una tela
metálica para separarla en pequeños terrones.
Los terrones deben dejarse secar durante uno o
dos días hasta que puedan ser redondeados en
forma de bolitas entre las palmas de las manos.
Idealmente suele haber una semilla por bolita.
En un día es posible hacer suficientes bolitas
para sembrar algunas hectáreas.
Dependiendo de las condiciones, a veces
también recubro con arcilla formando bolitas
las semillas de otros cereales y hortalizas antes
de sembrarlas.
Entre mediados de noviembre y mediados de
diciembre es una buena fecha para sembrar a

20

voleo, entre las jóvenes plantas de cebada o
centeno, las bolitas conteniendo las semillas de
arroz pero también pueden sembrarse en
primavera. (El arroz se siembra en dosis de 20 a
40 Kg./Ha. Hacia finales de Abril el Sr.
Fukuoka revisa la germinación de la semilla
sembrada en otoño y esparce más bolitas de
semilla si es necesario).
Luego se esparce una delgada capa de gallinaza
sobre el campo para ayudar a descomponer la
paja de arroz que habíamos esparcido
completando así la siembra anual.
En mayo cuando se cosecha el cereal de
invierno y después del trillado, se esparce sobre
el campo toda la paja resultante.
Entonces permito que el agua permanezca
inundando el campo durante una semana o diez
días lo que origina el debilitamiento de las
malas hierbas y el trébol, y permite que el arroz
germine a través de la paja.
El agua de la lluvia es suficiente para cubrir las
necesidades de las plantas durante junio y julio:
en agosto se riega el campo alrededor de una
vez por semana, sin permitir que el agua
permanezca estancada. La cosecha de otoño
está ahora aproximándose.
Este es el ciclo anual del cultivo de arroz/cereal
de invierno siguiendo mi método natural. La
siembra y la cosecha siguen tan de cerca el
modelo natural que podrían considerarse mejor
como un proceso natural que como una técnica
agrícola.
El agricultor solamente necesita una o dos
horas para sembrar y esparcir la paja sobre 0. 1
Ha.
Con excepción del trabajo de la cosecha, el
cereal de invierno puede cultivarse con una sola
mano, y dos o tres personas pueden hacer todo
el trabajo necesario para cultivar un campo de
arroz utilizando solamente las herramientas
tradicionales japonesas.
Probablemente no hay método más fácil y más
simple para cultivar cereales. Implica poco más
que sembrar a voleo y esparcir la paja, pero he
necesitado cerca de treinta años para alcanzar
esa simplicidad.
Este método de agricultura ha evolucionado de
acuerdo con las condiciones naturales de las
islas japonesas pero creo que la agricultura
natural puede ser también aplicada en otras
áreas y al cultivo de otras plantas nativas.
En áreas donde el agua no es disponible con
tanta facilidad pueden cultivarse como por

ejemplo arroz de montaña y otros cereales
corno el trigo sarraceno, sorgo o mijo. En vez
de trébol blanco, pueden utilizarse como
cobertura vegetal otras variedades de trébol,
alfalfa, vezas o altramuz. La agricultura natural
toma una forma distinta de acuerdo con las
condiciones únicas del área en la cual es
aplicada.
Haciendo la transición a este tipo de agricultura
puede ser necesario algo de desherbaje al
comienzo así como compostaje o poda pero
estas
medidas
deben
ser
reducidas
gradualmente cada año. Realmente, no es la
técnica de cultivo el factor más importante, sino
la posición mental que adopte el agricultor.
CULTIVANDO CON PAJA
Esparcir paja puede considerarse poco
importante pero es fundamental en mi método
de cultivar arroz y cereal de invierno. Está
relacionada con todo: la fertilidad, la
germinación, las malas hierbas, el mantener
alejados los gorriones y la conservación de la
humedad del suelo...
Tanto en la práctica como en la teoría, la
utilización de paja en agricultura es de vital
importancia. Esto es algo que parece que yo no
pueda hacer entender a la gente.
Esparciendo paja sin trocear
El centro de ensayos de Okayama está
ensayando ahora la siembra directa de arroz en
el 80 por ciento de sus campos experimentales.
Cuando sugerí que esparciesen la paja sin
trocear, ellos aparentemente pensaron que esto
no podía ser correcto, y condujeron los
experimentos troceando la paja con una
picadora mecánica.
Cuando fui a visitar los ensayos hace pocos
años encontré que los campos habían sido
divididos en grupos utilizando en unos, paja
picada, paja entera en otros, y el resto sin paja.
Esto es exactamente lo que yo hice durante
mucho tiempo y dado que la paja entera da
mejores resultados esta es la forma en que yo la
utilizo.
El Sr. Fujii, un profesor de la escuela de
agricultura de Yasuki, de la Prefectura de
Shimane quería probar la siembra directa y
vino a visitar mi explotación. Le sugerí que
esparciese paja sin trocear sobre sus campos.
Regresó el año siguiente y me notificó que el
ensayo había fracasado. Después de escuchar

21

atentamente su informe, encontré que había
depositado la paja sobre el suelo tan
ordenadamente como el acolchado de un huerto
familiar japonés.
Si se hace de esta forma las semillas no pueden
germinar bien. Igualmente si se esparce tan
meticulosamente la paja de cebada o centeno,
los brotes de arroz tendrán dificultad en
atravesarla. Es mejor tirar la paja en todas las
direcciones igual como si los tallos hubiesen
caído de forma natural.
La paja de arroz funciona bien como cobertura
de los cereales de invierno, y la paja de los
cereales de invierno funciona mejor con el
arroz. Quiero que esto se comprenda bien.
Hay varias enfermedades del arroz que
infectarían el cultivo si se aplicase paja fresca
de arroz sobre el campo sembrado de este
mismo cereal. Sin embargo estas enfermedades
del arroz no infectarán al cereal de invierno y si
la paja de arroz se esparce en otoño, estará
completamente descompuesta para cuando
germine el arroz la próxima primavera.
La paja fresca de arroz es segura para los
cereales de invierno, como lo es la paja de trigo
sarraceno, y la paja de los cereales de invierno
puede ser utilizada para el arroz y el trigo
sarraceno. En general la paja fresca de los
cereales de invierno, tales como trigo, cebada y
centeno, no debe utilizarse como cobertura para
otros cereales de invierno, ya que podría
ocasionar problemas de enfermedades.
Toda la paja y envolturas de los granos que se
obtengan después de la trilla, deben ser
devueltas al campo de cultivo.
La paja enriquece el suelo
El esparcir la paja sobre los campos de cultivo
mantiene su estructura y enriquece el suelo, así
que se hace innecesario el abonado comercial.
Esto por supuesto, dentro de la práctica del nolaboreo.
Mis campos seguramente son los únicos en el
Japón que no han sido labrados desde hace
aproximadamente treinta años, y la calidad del
suelo mejora con cada estación. Yo estimaría
que la capa superficial del suelo, rica en humus,
se ha enriquecido en una profundidad de más
de diez centímetros durante estos años.
Esto es básicamente el resultado de devolver al
suelo todo lo que se ha producido en el campo,
excepto el propio grano.

No es necesario preparar compost.
No hay necesidad de preparar compost. No
digo que no se necesite compost sino solamente
que no es necesario trabajar tan duro
fabricándolo. Si se deja la paja sobre la
superficie del campo en primavera u otoño, y se
cubre con una ligera capa de gallinaza o
excremento de patos, en seis meses estará
totalmente descompuesta (compostaje en
superficie).
Para hacer el compost según el método usual
(compostaje en montón), el agricultor trabaja
como loco bajo el ardiente sol, troceando la
paja añadiendo agua y cal, volteando el montón
y acarreándolo a los campos. El agricultor pasa
a través de todas estas penas porque piensa que
es el “mejor método”. Yo preferiría ver a la
gente esparciendo solamente la paja y cáscaras
de los cereales, o virutas de maderas sobre sus
campos.
Viajando a lo largo de la línea de Tokeido en el
oeste del Japón he observado que la paja se
trocea menos que cuando comencé a hablar de
esparcirla sin picarla. Tengo que dar crédito a
los agricultores. Pero los expertos de los
tiempos modernos todavía están diciendo que
es mejor utilizar solamente tantos cientos de
kilos de paja por hectárea. ¿Por qué no dicen
que se devuelva toda la paja a los campos?
Mirando a través de la ventana del tren, se
pueden ver agricultores que han cortado y
esparcido cerca de la mitad de paja y han
dejado el resto en un margen pudriéndose bajo
la lluvia. Si todos los agricultores del Japón se
unieran y comenzaran a devolver toda la paja a
sus campos esto supondría una enorme cantidad
de compost que se incorporaría al suelo.
Germinación
Durante cientos de años los agricultores han
empleado muchos cuidados y tiempo en la
preparación de los semilleros de arroz para
obtener plantones fuertes y sanos.
Los pequeños semilleros se cuidaban como si
fuesen altares familiares. La tierra se labraba, se
esparcía por su superficie arena y cenizas de las
cascarillas del arroz, y se ofrecía una oración
para que las plantas se desarrollasen
vigorosamente.
Está justificado por lo tanto que los aldeanos de
los alrededores pensasen que yo estaba fuera de
mis cabales, pues sembraba el arroz a voleo
cuando el cereal de invierno todavía no había

22

sido cosechado, con hierbas y trozos de paja
descompuesta por todo el alrededor.
Desde luego las semillas germinan bien cuando
se siembran en un campo que ha sido labrado
correctamente, pero si llueve y el campo se
convierte en un lodazal, no se puede entrar ni
andar sobre él, y la siembra debe aplazarse. El
método de no-laboreo es seguro en cuanto a
este punto pero por otra parte hay problemas
con los pequeños animales, tales corno topos,
grillos, ratones, babosas, a los que les gusta
comerse las semillas. La capa de arcilla
recubriendo la semilla resuelve este problema.
En la siembra del cereal de invierno, el método
usual consiste en esparcir las semillas y
posteriormente cubrirlas con tierra. Si las
semillas se siembran a demasiada profundidad,
entonces se pudrirán. Yo primero depositaba las
semillas en pequeños agujeros en el suelo, o en
surcos sin cubrirlos con tierra, pero
experimenté muchos fallos con ambos métodos.
Últimamente me he vuelto gandul y en lugar de
hacer surcos o punzar agujeros en el suelo
envuelvo las semillas en bolitas de arcilla y las
esparzo directamente sobre el campo.
La germinación es óptima sobre la superficie,
donde está expuesta al oxígeno. He descubierto
que en los lugares donde estas bolitas están
cubiertas con paja las semillas germinan bien y
no se pudren incluso en los años de fuertes
precipitaciones.
La paja ayuda a mantener bajo control las
hierbas y los pájaros.
Idealmente una hectárea proporcionará cerca de
4.000 Kg. de paja de centeno. Si toda la paja se
esparce devolviéndola al campo la superficie
quedará completamente cubierta. Incluso una
hierba tan problemática como es la “hierba
cangrejo” (crabgrass) que constituye el
problema más difícil en el método de siembra
directa sin laboreo, puede ser mantenida bajo
control.
Los gorriones me han causado muchos dolores
de cabeza. La siembra directa no puede triunfar
si no hay un método eficaz de mantener a raya
los pájaros y hay muchos lugares en los cuales
la siembra directa ha progresado lentamente por
esta única razón.
Muchos de vosotros puede que tengáis el
mismo problema con los gorriones, y sabréis
entonces lo que quiero decir. Puedo recordar
algunas veces cuando estos pájaros me seguían

justo detrás y devoraban todas las semillas que
había sembrado incluso antes de que tuviese la
oportunidad de plantar el otro extremo del
campo.
Probé con espantapájaros, redes y cuerdas con
ruidosas latas, pero nada pareció funcionar
demasiado bien o si alguno de estos métodos
parecía dar buen resultado, su efectividad no
duraba más de uno o dos años.
Mi propia experiencia me ha demostrado que se
puede resolver con máxima eficacia el
problema de los gorriones si se esparce la
semilla mientras que el precedente cultivo está
todavía en el campo quedando así escondida
entre las hierbas y el trébol, junto con la
aplicación de una cobertura de paja de arroz,
cebada o centeno tan pronto como el cereal que
había sobre el campo ha sido cosechado.
He cometido muchos errores mientras
experimentaba a lo largo de estos años y he
experimentado fracasos de todo tipo.
Probablemente conozco más sobre lo que puede
salir mal cultivando plantas que cualquier otra
persona en el Japón.
Cuando triunfé por primera vez con el cultivo
de arroz y cereal de invierno siguiendo el
método del no-laboreo, me sentí tan satisfecho
como Colón debe haberse sentido cuando
descubrió América.
CULTIVANDO ARROZ EN UN CAMPO SIN
INUNDAR
Hacia principios de agosto las plantas de arroz
de los campos de los vecinos llegan ya a la
altura de la cintura, mientras que las plantas de
mis campos tienen solamente alrededor de la
mitad de esta altura. La gente que viene aquí de
visita hacia finales de julio se muestra escéptica
y pregunta: “Fukuoka-san ¿va a dar buen
resultado este arroz? “Seguro” les respondo
“No hay que preocuparse”.
No busco obtener plantas altas, de rápido
crecimiento y con grandes hojas. En vez de ello
mantengo las plantas tan compactas como sea
posible. Se debe mantener la espiga pequeña,
no sobrealimentar las plantas, y permitirles
crecer según su forma natural.
Generalmente, las plantas de arroz de 90 a 120
cm. de altura producen hojas exuberantes y dan
la impresión de que la planta va a producir
mucho grano, pero son únicamente los tallos y
sus hojas los que están creciendo con fuerza. La
producción de almidón es grande pero la
eficiencia es baja, y es tanta la energía que se

23

gasta en el desarrollo vegetativo, que no queda
gran cosa para ser almacenada en los granos.
Por ejemplo, si estas plantas altas y
desproporcionadas producen 100 Kg. de paja,
la producción de arroz será de cerca de 50-60
kg. En las pequeñas plantas de arroz, tal como
las que crecen en mis campos. 100 Kg. de paja
producen 100 Kg. de arroz. En una buena
cosecha la producción de grano de arroz de mis
plantas alcanzará cerca de los 120 Kg. por cada
100 Kg. de paja, o sea, será 20 por ciento más
pesada que la paja.

trabajo agotador debe repetirse varias veces
durante cada estación de crecimiento.
En junio durante la estación de los monzones
yo mantengo el agua inundando el campo
aproximadamente durante una semana. Pocas
de las hierbas que germinan en los campos
secos pueden sobrevivir incluso un periodo tan
corto sin oxígeno: el trébol también se marchita
y se vuelve amarillo. La idea consiste en no
matar el trébol sino solamente debilitarlo para
permitir a las plántulas de arroz que se
establezcan.

Las plantas de arroz cultivadas en un campo sin
inundar no crecen tan altas. La luz solar se
recibe uniformemente, alcanzando la base de
las plantas y las hojas más bajas. Una pulgada
cuadrada (6.5 cm2) de hoja basta para producir
seis granos de arroz. Tres o cuatro pequeñas
hojas son más que suficientes para producir
cien granos de arroz en la espiga. Yo siembro
un poco denso y acabo cosechando cerca de
250-300 tallos portadores de espigas (20 a 25
plantas) por metro cuadrado.

Cuando el agua se drena (tan pronto como sea
posible) el trébol se recupera y se extiende bajo
las plantas de arroz en crecimiento, para cubrir
de nuevo la superficie del campo.
Después de esto, a penas hago nada con
respecto a la utilización del agua. Durante la
primera mitad de la estación no riego en
absoluto. Incluso en años con muy poca lluvia,
el suelo permanece húmedo bajo la capa de
paja y abono verde. En agosto dejo que entre
agua en poca cantidad en cada riego, pero
nunca permito que permanezca estancada.

Si se obtienen muchos tallos por ahijamiento y
no se busca obtener plantas grandes se pueden
obtener altos rendimientos sin dificultad. Esto
también es cierto para el trigo, la cebada, el
trigo sarraceno, la avena, el mijo y otros
cereales.
Para el cultivo de arroz, el método usual
consiste en mantener varios centímetros de
agua inundando los campos durante la estación
de crecimiento. Los agricultores han estado
cultivando arroz en el agua durante tantos
siglos, que mucha gente cree que no puede ser
cultivado de ninguna otra forma.
Las variedades de arroz cultivadas en campos
inundados son relativamente resistentes a ser
cultivados en campos inundados, pero no es
bueno para la planta ser cultivada de esta
forma. Las plantas de arroz crecen mejor
cuando el contenido de agua del suelo está
entre el 60 el 80 por ciento de la capacidad del
campo. Cuando el campo no se inunda las
plantas desarrollan raíces más fuertes y son
extremadamente resistentes a los ataques de
enfermedades o insectos.
La principal razón para cultivar arroz en un
campo inundado consiste en poder controlar las
malas hierbas, creando un ambiente en el que
pocas malas hierbas pueden sobrevivir.
Sin embargo aquellas que sobreviven deben ser
arrancadas a mano o con una herramienta
manual. Si se sigue el método tradicional, este

Si muestras una planta de arroz de mi campo a
un agricultor, éste reconocerá inmediatamente
que tiene el aspecto que debía tener una planta
de arroz, y que su forma es la ideal.
El agricultor reconocerá que las semillas
germinaron naturalmente y que la planta no fue
transplantada, que la planta no puede haber
crecido con mucha agua, y que no se aplicó
abono químico.
Cualquier agricultor puede deducir fácilmente
todas estas cosas observando el aspecto global
de las plantas, la forma de las raíces y la
longitud de los entrenudos del tallo principal. Si
sabes cual es la forma ideal, es solamente
cuestión de saber cómo se ha de cultivar la
planta para llegar a esta forma bajo las
condiciones únicas de tu propio campo.
Yo no estoy de acuerdo con la idea del Profesor
Matsushima de que es mejor la forma en que la
cuarta hoja comenzando desde la punta de la
planta es la más larga. Algunas veces, cuando
la segunda o tercera hoja son las más largas, es
cuando se obtienen los mejores resultados. Si el
crecimiento se frena mientras la planta es
joven, es entonces cuando se obtiene una gran
cosecha si la última o la segunda hoja son las
más largas.
La teoría del profesor Matsushima se deriva de
experimentos en los que se utilizan plantas de
arroz debilitadas, cultivadas con abono en

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semilleros, que luego han sido transplantadas.
Mi arroz, por el contrario, ha crecido de
acuerdo con el ciclo natural de vida de la planta
de arroz igual que si estuvieran creciendo de
forma silvestre. Yo espero pacientemente a que
la planta se desarrolle y madure a su propio
ritmo.
En años recientes he estado ensayando una
antigua variedad de arroz glutinoso del sur.
Cada semilla, sembrada en otoño, produce una
media de 12 tallos con cerca de 250 granos por
espiga.
Con esta variedad creo que un día seré capaz de
obtener una cosecha cercana a la máxima
obtenible teóricamente de la energía solar
recibida por el campo. En algunas zonas de mis
campos ya he conseguido cosechas de 7.500
Kg./Ha. con esta variedad.
Visto a través del desconfiado ojo del técnico,
mi método de cultivar arroz podría decirse que
es un resultado provisional a corto plazo.
Probablemente diría que “si el experimento
continuase por más tiempo, ciertamente
aparecería algún tipo de problema”. Pero yo he
estado cultivando arroz de esta forma durante
más de veinte años. Las producciones siguen
aumentando y el suelo se vuelve más fértil cada
año.
ÁRBOLES FRUTALES
Yo también cultivo algunas variedades de
cítricos en las colinas cercanas a mi hogar.
Después de la guerra, cuando comencé por
primera vez a trabajar en el campo empecé con
0.6 Ha. de cítricos y 0.2 Ha. de campos de
arroz, pero ahora las plantaciones de cítricos
cubren 5.6 Ha.. Llegué a esta extensión
tomando tierra de las colinas de los alrededores
que habían sido abandonadas. Entonces las
roturé a mano.
Los pinos de varias de estas laderas ya habían
sido cortados hace unos cuantos años y todo lo
que hice fue cavar agujeros siguiendo las
curvas de nivel y transplantar cítricos del
semillero.
Ya habían aparecido brotes en los troncones de
los pinos y a medida que pasaba el tiempo,
hierbas “pampas” “cogon” y “bracken”
comenzaron a prosperar. Los plantones de
cítricos se perdieron de vista en medio de un
embrollo de vegetación.
Corté la mayoría de los brotes de los pinos,
pero dejé algunos para que crecieran y sirvieran
de cortavientos.
Entonces segué el matorral y la cubierta
herbácea y sembré trébol. Después de seis o
siete años, los cítricos finalmente produjeron

fruto. Cavé la tierra de detrás de los frutales
para formar terrazas y el vergel de frutales tiene
ahora un aspecto similar al de cualquier otro.
Desde luego seguí los principios de no laboreo,
no utilización de abonos químicos y no
utilización de pesticidas ni herbicidas.
Una cosa interesante fue que al comienzo
mientras que los plantones estaban creciendo
bajo los rebrotados árboles forestales no había
evidencia de insectos dañinos tales como la
cochinilla. Una vez que se cortaron los brotes
de los árboles y el matorral, la tierra se hizo
menos salvaje y más parecida a un frutedo.
Solamente entonces hicieron su aparición estos
insectos.
Lo mejor es permitir que el árbol frutal siga su
forma natural desde el principio. El árbol
producirá fruto cada año y no hay necesidad de
podar. Un cítrico sigue el mismo modelo de
crecimiento que un cedro o un pino, esto es: un
único tronco central creciendo recto con ramas
extendiéndose
hacia
el
exterior
alternativamente.
Desde luego, no todas las variedades de cítricos
crecen formando árboles de idéntico tamaño y
forma. Las variedades Hassaku y Shaddock
crecen muy altas, los mandarinos de invierno
Unshu son cortos y rechonchos, las variedades
Satsuma de mandarinos son pequeños en su
madurez, pero todas tienen un tronco central.
No matar a los depredadores naturales
Yo creo que todo el mundo sabe que dado que
las “plagas” más comunes de los vegetales, las
cochinillas, tienen enemigos naturales, no hay
necesidad de aplicar insecticidas para
mantenerlas bajo control. Hubo un tiempo en
que en el Japón se utilizaba el insecticida Fusol.
Los
depredadores
naturales
fueron
exterminados completamente y los problemas
que esto originó todavía perduran en muchas
prefecturas. A partir de esta experiencia creo
que la mayoría de los agricultores se han dado
cuenta de que es indeseable eliminar a los
depredadores ya que a largo plazo se
incrementarán los daños causados por los
insectos.
Con respecto a los ácaros y las cochinillas que
aparecen, si se utiliza una solución de aceite
mineral -un producto químico relativamente
inocuo para los depredadores-, diluido entre
200 y 400 veces, y se pulverizan ligeramente
los frutales a mediados de verano, dejando a las
comunidades de insectos conseguir su

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equilibrio natural después del tratamiento, el
problema generalmente se resolverá por sí
mismo.
Este control no se conseguirá si se ha utilizado
un pesticida órgano-fosforado en junio o julio,
ya que los depredadores también habrán sido
eliminados por este producto químico.
No estoy diciendo que sea partidario del uso de
los
considerados
inocuos
tratamientos
“biológicos” tales como la solución de sal de
ajo o la emulsión de aceite mineral, ni que esté
a favor de la introducción de especies
predadoras extranjeras en el vergel de frutales
para controlar los insectos causantes de
problemas. Los árboles se debilitan y son
atacados por insectos en la medida en que se
despojan de su forma natural.
Si los árboles están creciendo siguiendo un
modelo no natural y se abandonan en este
estado, las ramas se cruzan entre sí y se
originan daños por ataque de insectos.
Ya he explicado como arrasé varios acres de
cítricos de esta forma, pero si los árboles se
corrigen gradualmente por lo menos regresarán
aproximadamente a su forma natural. Los
árboles se vuelven más resistentes y se hacen
innecesarias las medidas para controlar los
insectos.
Si se planta un árbol cuidadosamente y se le
permite seguir su forma natural desde el
comienzo no hay necesidad de poda ni
tratamientos de ningún tipo. Muchos árboles de
vivero han sido podados o sus raíces han sido
dañadas en el vivero antes de ser transplantados
al frutedo lo que hace que la poda sea necesaria
desde el comienzo.
Para mejorar el suelo del frutedo traté de
plantar varias especies de árboles. Entre ellas
estaba la acacia Morishima. Este árbol crece
durante todo el año, sacando brotes nuevos
durante todas las estaciones.
Los pulgones que se alimentan de estos brotes
comenzaron a multiplicarse en grandes
números. Las mariquitas se alimentaban de los
pulgones y también empezaron a aumentar.
Después de que las mariquitas hubieran
devorado todos los pulgones, pasaron a los
cítricos y comenzaron a alimentarse de otros
insectos tales como ácaros y cochinillas.
El producir fruta sin podar, abonar ni efectuar
tratamientos químicos solamente es posible
dentro de un ambiente natural.

LA TIERRA DEL VERGEL
No hace falta decir que la mejora del suelo es la
preocupación fundamental del cuidado del
vergel. Usando abonos químicos los árboles
crecerán más pero el suelo se va
empobreciendo.
Los abonos químicos extraen la vitalidad de la
tierra. Incluso si se utilizan durante una sola
generación, el suelo sufre considerablemente.
No hay camino más inteligente en agricultura
que el de la mejora del suelo en su totalidad.
Hace veinte años la ladera de esta montaña era
de arcilla roja tan dura que difícilmente se
podía penetrar con una pala. Mucha de la tierra
de los alrededores era del mismo tipo.
La gente cultivó patatas hasta agotar el suelo y
después abandonó los campos. Podría decirse
que en vez de cultivar cítricos y hortalizas aquí
arriba he estado contribuyendo a devolver la
fertilidad al suelo.
Hablemos de cómo trabajé en la restauración de
estas laderas. Después de la guerra se divulgaba
la técnica de labrar en profundidad los vergeles
de cítricos y de cavar agujeros para incorporar
materia orgánica.
Cuando regresé del centro de experimentación
traté de hacer lo mismo en mi propio vergel. Al
cabo de unos cuantos años llegué a la
conclusión de que este método no solamente
era agotador físicamente, sino que además, en
lo que respecta a la mejora del suelo, era
simplemente ineficaz.
Al comienzo enterraba paja y helechos que
bajaba de la montaña. El acarrear bultos de 40
Kg. y más era un trabajo fenomenal pero
después de dos o tres años no había suficiente
humus para llenar el hueco de mi mano. Las
zanjas que había cavado para enterrar la materia
orgánica se hundieron y se convirtieron en
pozos.
Después traté de enterrar madera. Parece que la
paja debiera ser la mejor ayuda para mejorar el
suelo, pero juzgando por la cantidad de humus
formada, la madera es mejor. Esto es posible
mientras haya árboles que cortar, pero para
alguien que no tenga árboles en las
proximidades es mejor producir la madera en el
mismo vergel que arrancarla desde lugares
distantes.
En mi vergel hay pinos, cedros, unos cuantos
perales, kakis, cerezos japoneses y muchas
otras variedades nativas creciendo entre los
cítricos.

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Uno de los árboles más interesantes aunque no
sea nativo es la acacia Morishima. Este es el
árbol que mencioné anteriormente en relación
con las mariquitas y la protección de los
depredadores naturales.
Su madera es dura, las flores atraen a las abejas
y sus hojas son buenas para forraje. Ayuda a
prevenir daños causados por insectos, actúa
como cortavientos, y las bacterias Rhizobium
viven en sus raíces abonando el suelo.
Este árbol fue introducido en el Japón hace
algunos años desde Australia y crece más
rápidamente que cualquier otro árbol que yo
haya visto. Desarrolla una profunda raíz en
unos pocos meses, y en seis o siete años su
altura alcanza la de un poste de teléfonos.
Además este árbol es un fijador de nitrógeno,
así que plantando de 60 a 100 árboles por
hectárea puede lograrse la mejora de las capas
profundas del suelo sin necesidad de partirse la
espalda acarreando troncos montaña abajo.
En lo que se refiere a la capa superficial del
suelo sembré una mezcla de trébol blanco y
alfalfa sobre el suelo desnudo.
Pasaron varios años antes de que pudiesen
arraigar bien, pero finalmente lo hicieron y
cubrieron las laderas del vergel.
También planté rábano japonés (daikon). Las
raíces de esta planta penetran profundamente en
el suelo, añadiendo materia orgánica y abriendo
canales para la circulación del aire y del agua.
Se autosiembra fácilmente, por lo que
prácticamente puedes olvidarte de él después de
la primera siembra.
A medida que se enriquecía el suelo, las hierbas
empezaron a reaparecer. Después de siete u
ocho años el trébol casi desapareció entre las
hierbas, así que esparcí un poco más de semilla
de trébol a finales de verano después de segar
las hierbas (durante el verano. el Sr. Fukuoka
siega con una guadaña las hierbas, zarzas y
brotes de árboles que crecen bajo los frutales)
Como resultado de esta gruesa cubierta de
hierba y trébol durante 25 años, la capa
superficial del suelo del vergel, que antes era
una dura capa de arcilla roja, se ha ablandado,
coloreado de negro y enriquecido con
lombrices y humus.
Con el abono verde fertilizando el suelo
superficial, las raíces de la acacia Morishima

mejorando el suelo en profundidad, puedes
arreglártelas bastante bien sin abono y no hay
necesidad de labrar la tierra entre los árboles
frutales.
Con árboles altos como cortavientos, cítricos en
el medio, y una cubierta de abono verde bajo
ellos, he hallado la forma de tomármelo con
calma y dejar que el vergel se cuide a sí mismo.
CULTIVANDO HORTALIZAS COMO
PLANTAS SILVESTRES
A continuación hablaremos del cultivo de
hortalizas. Se puede utilizar un huerto para
abastecerse de hortalizas para casa, o bien
cultivarlas a campo abierto, en tierra no
utilizada.
Para el huerto basta decir que deben cultivarse
las hortalizas adecuadas a la estación, en un
suelo preparado con compost y estiércol
orgánicos.
El método de cultivar el huerto familiar en el
antiguo Japón armonizaba bien con el modelo
de vida natural. Los niños jugaban bajo los
frutales en el patio trasero. Los cerdos comían
las sobras de la cocina y se revolcaban en el
suelo. Los perros ladraban y jugaban y el
agricultor esparcía simientes sobre la tierra
fértil. Los gusanos e insectos crecían entre las
hortalizas, y las gallinas se los comían,
poniendo huevos para que se los comiesen los
niños.
La familia rural típica japonesa cultivaba las
hortalizas de esta forma hasta hace menos de 20
años.
Las enfermedades de las plantas se prevenían
criando las variedades tradicionales en el
momento adecuado, manteniendo un suelo sano
mediante la devolución de todos los residuos al
mismo, y rotando los cultivos. Los insectos
dañinos eran recogidos a mano o comidos por
las gallinas. En Shikoku del sur había un tipo
de gallinas que comía los gusanos e insectos de
las hortalizas sin escarbar las raíces o dañar las
plantas.
Algunas personas se mostrarán escépticas al
comienzo con respecto a la utilización de
estiércol animal y residuos orgánicos de la casa
pensando que es primitivo o sucio.
Hoy la gente quiere hortalizas “limpias”, así
que algunos agricultores las cultivan en
invernaderos sin utilizar el suelo. Los cultivos
enarenados e hidropónicos se están volviendo

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más populares cada día. Las hortalizas se
cultivan con nutrientes químicos y con la luz
que ha sido filtrada a través de una cobertura
plástica de vinilo.
Es extraño que la gente pueda creer que estas
hortalizas cultivadas químicamente sean
“limpias” y puedan comerse con seguridad.
Los alimentos obtenidos en suelos equilibrados
por la acción de lombrices, microorganismos y
estiércol animal en descomposición son los más
limpios y saludables de todos.
Mediante el cultivo de hortalizas de una manera
“semi-salvaje” utilizando un campo sin utilizar
como la orilla de un río o un terreno baldío, mi
idea consiste en esparcir las semillas y dejar
que las hortalizas crezcan junto a las malas
hierbas.
Yo cultivo mis hortalizas en la ladera de la
colina utilizando los espacios entre los cítricos.
Lo más importante es conocer el momento
correcto para sembrar. Para las hortalizas de
primavera, el tiempo correcto es cuando las
hierbas de invierno están secándose y justo
antes de que las hierbas de primavera hayan
brotado.
(Este método para cultivar hortalizas ha sido
desarrollado por el Sr. Fukuoka mediante
ensayos de acuerdo con las condiciones locales.
Donde él vive hay lluvias seguras en primavera
y el clima es suficientemente cálido para
cultivar hortalizas en todas las estaciones.
A lo largo de los años ha llegado a saber qué
hortalizas pueden crecer entre cuales hierbas y
el tipo de cuidados que cada una requiere. Para
otros climas y tierras, debe ser el propio
agricultor que quiera cultivar hortalizas de una
forma seminatural el que desarrolle una técnica
adecuada a su clima, tierra y vegetación
natural).
Para la siembra de otoño, las semillas deberán
esparcirse cuando las hierbas de verano están
secándose y las de invierno todavía no han
aparecido.
Es mejor esperar a una lluvia que parezca que
vaya a durar varios días. Se corta una franja en
la cubierta de hierba y se esparcen las semillas
de hortalizas.
No hay necesidad de cubrirlas con tierra basta
únicamente con colocar las hierbas que han
sido cortadas sobre las semillas para que actúen

como acolchado y las oculten de los pájaros y
gallinas hasta que puedan germinar.
Generalmente la hierba debe segarse dos o tres
veces para que los brotes de las hortalizas
sembradas puedan llevar la delantera, pero
algunas veces basta con una siega.
Donde la hierba y el trébol no sean muy
espesos se pueden esparcir directamente las
semillas. Las gallinas se comerán unas cuantas,
pero muchas germinarán.
Si se plantan en hilera o en surco, hay una
mayor probabilidad de que los escarabajos u
otros insectos devoren muchas de las semillas
ya que éstos caminan en línea recta. Las
gallinas también detectan el lugar que ha sido
aclarado y vienen a escarbar en él. Mi
experiencia demuestra que lo mejor es esparcir
las semillas al azar.
Las hortalizas cultivadas de esta forma son
mucho más resistentes de lo que la gente se
piensa. Si brotan antes que las hierbas, no
serian cubiertas por ellas más tarde.
Hay algunas hortalizas, como las espinacas y
las zanahorias que no germinan con facilidad.
Sumergiéndolas en agua durante uno o dos días
y posteriormente envolviéndolas con una capa
de arcilla seguramente se resolverá este
problema.
Si se siembran un poco densamente el rábano
japonés, los nabos y varias hortalizas otoñales
de hoja, serán lo suficientemente fuertes como
para competir con éxito con la hierba de
invierno y comienzos de primavera. Unas
cuantas de estas plantas no se cosechan,
resembrándose solas año tras año. Tienen un
sabor único y son muy interesantes para el
consumo.
Es una visión sorprendente ver muchas
hortalizas poco familiares prosperando aquí y
allá en la colina. Los rábanos japoneses crecen
mitad bajo el suelo y mitad sobre él. Las
zanahorias y la bardana a menudo crecen cortas
y gruesas, con muchas raíces, y yo creo que su
sabor agridulce ligeramente amargo es el de sus
antepasados salvajes.
El ajo, las cebollas japonesas, los puerros
chinos una vez plantados volverán a crecer por
sí mismos durante muchos años. Las legumbres
es mejor sembrarlas en primavera. Los
garbanzos y habichuelas son fáciles de cultivar
y dan altos rendimientos.

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En el cultivo de guisantes, judías azuki rojas,
judías de soja, judías pintas y habichuelas, es
esencial la germinación temprana. Además
tendrán una germinación difícil si no hay
suficiente lluvia y deben vigilarse los insectos y
pájaros.
Los tomates y las berenjenas no pueden
competir con la hierba cuando son jóvenes, por
lo que deben sembrarse en semilleros y luego
transplantarse.
En lugar de atar los tomates a palos o cañas
pueden dejarse que corran sobre el suelo. De
los nudos del tallo principal brotarán raíces y
crecerán nuevos brotes que producirán frutos.
Con respecto a los pepinos, las mejores
variedades son las trepadoras. Las jóvenes
plantas deben cuidarse segando ocasionalmente
las malas hierbas, pero después de esto las
plantas crecerán vigorosamente.
Clavando en el suelo cañas de bambú o ramas
de árboles lograremos que los pepinos trepen
alrededor de ellas. Las ramas mantienen el fruto
justamente sobre el suelo, de tal manera que no
se pudre.
Este método para cultivar pepinos también es
válido para melones y calabazas. Las patatas y
los taros son plantas muy resistentes. Una vez
han sido plantadas rebrotarán en el mismo lugar
año tras año y nunca serán eliminadas por las
malas hierbas. Solamente hay que dejar unas
cuantas en el campo cuando se cosechan.
Si el suelo está endurecido, se deben cultivar
primero rábanos japoneses. A medida que
crecen sus raíces, mullen el suelo y después de
algunas estaciones las patatas pueden ser
cultivadas ocupando su lugar.
Yo he encontrado que el trébol blanco es útil
para mantener a raya las malas hierbas. Crece
muy compacto y puede ahogar incluso hierbas
tenaces tales como la artemisia y la digitaria. Si
el trébol se siembra mezclado con las semillas
de las hortalizas, actuará como un acolchado
vivo enriqueciendo el suelo y manteniéndolo
húmedo y bien aireado.
Al igual que las hortalizas, es importante
escoger la época adecuada para la siembra del
trébol. Las mejores siembras son las efectuadas
a finales de verano o en otoño las raíces se
desarrollan durante los meses fríos dando
ventaja al trébol sobre las hierbas anuales de
primavera.
Las siembras a comienzos de primavera
también dan buen resultado. Da buen resultado

tanto sembrar el trébol a voleo como hacerlo en
líneas separadas unos 30 cm. Una vez que el
trébol arraiga bien, no es necesario volver a
sembrarlo en cinco o seis años.
El motivo principal de este cultivo semi-salvaje
de hortalizas, es el cultivarlas de forma tan
natural como sea posible en tierras que de otra
forma no serian utilizadas. Si se pretende seguir
técnicas mejoradas u obtener rendimientos más
elevados, el intento acabará en el fracaso. En la
mayoría de los casos, serán las plagas y
enfermedades las que originan este fracaso.
Si se siembran varios tipos de hierbas y
hortalizas y se cultivan entre la vegetación
natural, el daño causado por plagas y
enfermedades será mínimo y no habrá
necesidad de efectuar tratamientos o recoger
insectos a mano.
Se pueden cultivar hortalizas en cualquier lugar
donde haya un crecimiento de hierbas vigoroso
y variado. Es importante familiarizarse con el
ciclo anual y modo de crecimiento de las
hierbas del lugar.
Observando la variedad y el tamaño de las
hierbas silvestres en una zona determinada, se
puede saber el tipo de suelo que tiene y si hay o
no deficiencias en ciertos minerales. Entre los
frutales de mi vergel cultivo bardana, calabaza,
tomates y hortalizas en esta forma semi-salvaje.
LAS CONDICIONES PARA EL
ABANDONO DE LOS PRODUCTOS
QUÍMICOS
El cultivo de arroz en el Japón se encuentra
actualmente ante una encrucijada. Los
agricultores y especialistas están confundidos
sobre que camino seguir, si continuar
transplantando el arroz del semillero, o cambiar
al sistema de siembra directa, y si se toma el
segundo, elegir entre laboreo o no- laboreo.
Yo he estado diciendo durante los últimos 20
años que el método basado en la siembra
directa y sin laboreo probará ser el mejor.
La velocidad con que la siembra directa se está
extendiendo en la Prefectura de Okayama es
asombrosa.
Sin embargo, están aquellos que
regresar a una agricultura que
productos químicos es impensable.
deben realizarse tratamientos con

dicen que
no utilice
Dicen que
pesticidas

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químicos para controlar las tres grandes
enfermedades del arroz: podredumbre del tallo,
el tizón o añublo y la marchitez bacteriana de la
hoja.
Pero si los agricultores cesasen de cultivar las
débiles variedades “mejoradas’, dejasen de
aportar nitrógeno en exceso al suelo, y
redujesen la cantidad de agua de riego para que
pudiesen desarrollarse las raíces con fuerza,
todas
estas
enfermedades
acabarían
desapareciendo y serían innecesarios los
tratamientos con productos químicos.
Al comienzo, el suelo de arcilla roja de mis
campos era inadecuado para el cultivo de arroz,
frecuentemente aparecía la enfermedad del
moteado marrón. Pero a medida que aumentó la
fertilidad del suelo, decreció la incidencia de
esta enfermedad. Últimamente no aparece en
absoluto.
La situación es la misma respecto a los daños
causados por insectos. Lo más importante en
este caso es no matar a los depredadores
naturales. Mantener el campo continuamente
inundado o regarlo con agua encharcada o
contaminada también provocará plagas de
insectos. Las plagas más problemáticas, las
cicadelas de verano y otoño, pueden tenerse
bajo control manteniendo el agua fuera del
campo.
Las cicadelas del arroz verde, que viven en las
hierbas durante el invierno, pueden convertirse
en huéspedes de virus. Si esto ocurre, el
resultado representa frecuentemente la pérdida
del 10 al 20 % de la cosecha por ataque del
tizón del arroz.
Sin embargo, si no se hacen tratamientos con
pesticidas químicos habrá muchas arañas
presentes en el campo generalmente y se les
puede encomendar a ellas el trabajo de
controlar las cicadelas. Las arañas son muy
sensibles a la alteración humana, lo que
siempre debe tenerse en cuenta.
Mucha gente cree que si se abandonan los
abonos y pesticidas químicos, los rendimientos
agrícolas descenderían a una fracción del nivel
presente. Algunos expertos en control de plagas
estiman que las pérdidas en el primer año
después de abandonar los pesticidas estarían
alrededor del 5%. No sería erróneo atribuir otra
pérdida del 5% si se abandonasen los abonos
químicos.
Esto es, si se restringiese la utilización del agua
en los campos de arroz y se abandonasen los
abonos químicos y aplicaciones de pesticidas
alentados por la Cooperativa Agrícola, las

pérdidas medias durante el primer año
alcanzarían probablemente el diez por ciento.
El poder de recuperación de la naturaleza es
mayor de lo que pueda imaginarse y después de
la pérdida inicial yo creo que las cosechas
aumentarían y, eventualmente, sobrepasarían su
nivel original.
Cuando estuve trabajando en el Centro de
Investigación de Kochi llevé a cabo
experimentos para la prevención del taladro del
tallo del arroz. Estos insectos penetran y se
alimentan del tallo de la planta del arroz
originando el emblanquecimiento y marchitez
de la espiga.
El método de estimar el daño es simple: se
cuentan cuantas espigas blancas de arroz hay.
En cien plantas puede haber diez o veinte
espigas blancas. En los casos de ataque severo,
cuando parece como si toda la cosecha se
hubiese arruinado el daño real es de alrededor
del treinta por ciento.
Para evitar esta pérdida se trató con insecticida
un campo de arroz para matar a los
taladradores, dejándose otro sin tratar. Cuando
se calcularon los resultados, se vió que el
campo sin tratar, con muchas espigas marchitas
tuvo la mejor cosecha. Al principio no podía
creerlo y pensé que era un error experimental.
Pero los datos parecían ser ciertos, así que
investigué el motivo.
Lo que ocurre es que al atacar las plantas más
débiles, los taladros del tallo producen un
efecto parecido al del aclareo. El
marchitamiento de algunos tallos dejó más
espacio al resto de las plantas. La luz del sol
podía entonces penetrar hasta las hojas más
bajas. Como resultado, las plantas restantes
eran más fuertes, produjeron más espigas y más
granos por espiga que lo hubieran hecho
normalmente sin el aclareo.
Cuando la densidad de las espigas es demasiado
grande y los insectos no eliminan el exceso, las
plantas parecen sanas, pero en muchos casos la
cosecha es realmente menor.
Leyendo los muchos informes de los centros de
ensayo, pueden encontrarse los resultados de la
utilización de prácticamente todos los
pesticidas. Pero generalmente no se sabe que
solamente se informa de aproximadamente la
mitad de estos ensayos.
Desde luego no hay intención de ocultar nada,
pero cuando los resultados son publicados en
las propagandas de las compañías químicas, es
lo mismo que si los datos conflictivos hubiesen
sido mantenidos en secreto.

30

Los resultados que muestran menores
rendimientos, como en el experimento de los
taladros del tallo, se clasifican como errores
experimentales y se descartan. Desde luego hay
casos en los que el exterminio de los insectos
resulta en mayores rendimientos pero hay otros
casos en que los rendimientos disminuyen. Los
informes de estos últimos casos raramente
aparecen publicados.

naturales que afectan la producción de los
cultivos.
Más aún, estos factores naturales cambian de
un lugar a otro y de año en año. Incluso en la
misma parcela, el agricultor debe criar sus
cultivos de forma diferente cada año según las
variaciones del tiempo, las poblaciones de
insectos, las condiciones del suelo y muchos
otros factores naturales.

De entre los productos químicos agrícolas, es
del uso de los herbicidas del que probablemente
costará más disuadir a los agricultores, Desde
tiempos remotos el agricultor ha estado afligido
por lo que él podría denominar “la batalla
contra las malas hierbas”. El labrado de la
tierra, la escarda entre las hileras, e incluso el
mismo ritual del transplante del arroz, están
todos dirigidos principalmente hacia la
eliminación de las malas hierbas.

La naturaleza está en cualquier lugar en
perpetuo movimiento: las condiciones no son
nunca exactamente las mismas de un año a otro.
La investigación moderna divide a la naturaleza
en pequeños pedazos y realiza experimentos
que no se ajustan ni a las leyes naturales ni a la
experiencia práctica. Los resultados se ordenan
según la conveniencia del investigador, no de
acuerdo con las necesidades del agricultor.
Creer que estas conclusiones pueden utilizarse
con éxito invariable en la parcela del agricultor
es un gran error.

Antes del desarrollo de los herbicidas un
agricultor tenía que andar muchos kilómetros
cada estación a través de los campos inundados
de arroz, empujando una herramienta para
desherbar arriba y abajo entre las hileras y
arrancando malas hierbas a mano. Es fácil
comprender porqué estos herbicidas fueron
recibidos como enviados por el cielo.
Mediante la utilización de paja y trébol y la
inundación temporal de los campos yo he
encontrado una forma simple de controlar las
malas hierbas sin recurrir a la pesada labor de
desherbar y sin la necesidad de utilizar
herbicidas.
LOS LÍMITES DEL MÉTODO CIENTÍFICO
Antes de que los investigadores se conviertan
en investigadores, deberían convertirse en
filósofos. Deberían considerar cual es la meta
humana, qué es lo que la humanidad debe crear.
Los médicos deberían primero determinar en su
nivel fundamental qué es lo que necesitan los
seres humanos para vivir.
Aplicando mis teorías a la agricultura, he
estado experimentando la forma de hacer crecer
mis cultivos de diferentes maneras, siempre con
la idea de desarrollar un método cercano a la
naturaleza. Esto lo he hecho eliminando
prácticas agrícolas innecesarias.
La agricultura científica moderna, por el
contrarío, no tiene esta visión. La investigación
camina desorientada, cada investigador viendo
solamente una parte del conjunto de factores

Recientemente el Profesor Tsuno de la
Universidad de Ehime escribió un extenso libro
sobre la relación del metabolismo de la planta
con la cosecha de arroz. Este Profesor viene a
menudo a mis campos, cava unos cuantos
agujeros para examinar el suelo, trae
estudiantes para medir el ángulo del sol, de la
sombra y de lo que él quiera y se lleva muestras
al laboratorio para analizarlas.
Yo a menudo le pregunto. “Cuando regrese va a
tratar el método de cultivo sin laboreo y
siembra directa?” Riendo me contesta: “No, le
dejo a usted las aplicaciones, yo me dedicaré a
la investigación”.
Pues así son las cosas. Tú estudias la función
del metabolismo de la planta y su habilidad
para absorber nutrientes del suelo, escribes un
libro, y obtienes el doctorado en agricultura.
Pero no preguntes si tu teoría sobre la
asimilación va a ser relevante para incrementar
los rendimientos.
Incluso si se puede explicar cómo el
metabolismo afecta la productividad de la hoja
superior cuando la temperatura media es de
30°C, hay lugares en que la temperatura no es
de 30°C en Ehime este año, el próximo puede
ser solamente de 25°C
Decir que simplemente acelerando el
metabolismo aumentará la formación de
almidón y se obtendrá una gran cosecha, es una
enorme equivocación.
La geografía y topografía del lugar, el estado
del suelo, su estructura, textura y drenaje,

31

exposición al sol, relaciones con los insectos, la
variedad de semilla utilizada, el método de
cultivo - verdaderamente una infinita variedad
de factores- deben ser considerados. Un método
de ensayo científico que tenga en cuenta todos
los factores relevantes es imposible.
Se oye hablar mucho estos días sobre los
beneficios del “Movimiento Del Buen Arroz” y
la “Revolución Verde”.
Pero dado que estos métodos se basan en el
cultivo de débiles variedades de semillas
“mejoradas” se hace necesario que el agricultor
realice ocho o diez tratamientos químicos
durante la estación de crecimiento.
En poco tiempo el suelo ha sido desposeído de
microorganismos y materia orgánica. Se
destruye la vida del suelo y los cultivos se
vuelven dependientes de los nutrientes añadidos
desde el exterior en forma de abonos químicos.
Parece que las cosas van mejor cuando el
agricultor utiliza técnicas “científicas”, pero
esto no significa que la ciencia deba venir al
rescate porque la fertilidad natural sea
inherentemente insuficiente, sino que significa
que el rescate es necesario porque la fertilidad
natural ha sido destruida.
Esparciendo paja, sembrando trébol y
restituyendo todos los residuos orgánicos, el
suelo llega a poseer todos los nutrientes
necesarios para hacer crecer arroz y cereales de
invierno en el mismo campo año tras año.
Mediante la agricultura natural, los campos que
han sido dañados por el cultivo o el uso de
productos químicos agrícolas pueden ser
rehabilitados eficientemente.
III
UN AGRICULTOR HABLA CLARO
Hay mucha preocupación en Japón estos días, y
está justificada, sobre el deterioro del medio
ambiente y la consiguiente contaminación de
los alimentos. Los ciudadanos han organizado
boicots y grandes manifestaciones para
protestar por la indiferencia de los líderes
políticos e industriales.
Pero toda esa actividad si se lleva a cabo con el
presente espíritu sólo es malgastar esfuerzos.
Hablar sobre la eliminación de casos
específicos de contaminación es lo mismo que
tratar los síntomas de una enfermedad mientras

que la verdadera causa que la origina continúa
realizando su infección.
Hace dos años, por ejemplo, con el propósito de
discutir sobre la contaminación, fue organizada
una conferencia por el Centro de Investigación
Administración Agrícola junto con el Consejo
de Agricultura Orgánica y la Cooperativa Nada.
El presidente de la conferencia fue el Sr. Terno
Ichiraku que es el presidente de la Asociación
Japonesa de Agricultores Orgánicos, y también
una de las figuras más poderosas de las
Cooperativas Agrícolas gubernamentales.
Las recomendaciones de esta asociación sobre
el tipo de cultivos y variedades de semillas que
deben cultivarse, las cantidades de abono que
deben aplicarse y el tipo de pesticidas que
deben utilizarse son seguidas por casi la
totalidad de los agricultores japoneses.
Dado que participaba tal cantidad de gente
influyente, yo asistí con la esperanza de que se
tomaran decisiones de largo alcance y que estas
se pusieran en práctica.
Desde el punto de vista de informar sobre el
problema de la contaminación de los alimentos,
se podría decir que la conferencia fue un éxito.
Pero al igual que otros encuentros, las
discusiones degeneraron en una serie de
informes altamente técnicos de especialistas y
narraciones personales de los horrores de la
contaminación en los alimentos. Nadie parecía
deseoso de enfocar el problema en su aspecto
fundamental.
En una discusión sobre el envenenamiento por
mercurio del atún por ejemplo, el representante
del Departamento de Pesca habló primero de lo
alarmante que era el problema. En aquel tiempo
se hablaba diariamente, en la radio y en la
prensa de la contaminación por mercurio, por lo
que todos escuchábamos atentamente lo que
tenía que decirse al respecto.
El conferenciante dijo que el nivel de mercurio
en los atunes, incluso en los que habían sido
pescados en el Océano Antártico y cerca del
Polo Norte, era extremadamente alto. Sin
embargo cuando un ejemplar de museo, que
había sido pescado hacía varios decenios, fue
diseccionado y analizado, este pescado en
contra de lo que se esperaba, también contenía
mercurio. Su conclusión experimental sugería
que el consumo de mercurio le era necesario al
atún para vivir.

32

Las personas de la audiencia se miraban entre sí
incrédulas. El propósito de la reunión se
suponía que era determinar cómo tratar la
contaminación que atacaba el ambiente y tomar
medidas para corregirla. En su lugar, allí estaba
el representante del departamento de Pesca
diciendo que el mercurio era necesario para la
supervivencia del atún.
Esto es lo que quiero expresar cuando digo que
la gente no entiende cual es la raíz de la causa
de la contaminación y que solamente la ve
desde una perspectiva estrecha y superficial.
Me puse de pié y sugerí que conjuntamente
estableciésemos, allí y en aquel momento, un
plan concreto para tratar la contaminación.
¿No seria mejor hablar honestamente sobre la
interrupción del uso de los productos químicos
que causan la contaminación?
El arroz, por ejemplo, puede cultivarse muy
bien sin productos químicos, lo mismo que los
cítricos y tampoco es difícil cultivar las
hortalizas de la misma forma.
Les dije que podía hacerse y que yo lo había
hecho en mi explotación durante años, pero
mientras el gobierno continuase autorizando el
uso de productos químicos nadie más intentaría
cultivar sin estos productos.
Estaban presentes en la reunión miembros del
Departamento de Pesca, así como gente del
Departamento de Agricultura y Montes y de la
Cooperativa Agrícola. Si ellos y el presidente
de la conferencia el Sr. Ichiraku, hubiesen
querido que las cosas se pusiesen en marcha y
hubiesen sugerido a los agricultores del país
que deberían tratar de cultivar arroz sin
productos químicos se hubiesen conseguido
logros espectaculares.
Había sin embargo un gran problema. Si los
cultivos se realizaban sin productos químicos,
abonos o maquinaria, las gigantescas
compañías serian innecesarias y colapsarían la
Agencia
de
Cooperativas
Agrícolas
gubernamental.
Para exponer las cosas claras, dije que las
cooperativas y los legisladores agrícolas
actuales dependen de la gran inversión en
abonos y maquinaria agrícola para sustentar su
poder.
Finalizar con el consumo de maquinaría y
productos químicos traería consigo un completo
cambio de las estructuras económicas y
sociales.

Por lo tanto, yo no podía ver la forma en que el
Sr. lchiraku, las cooperativas y los funcionarios
gubernamentales podían hablar en favor de
medidas para acabar con la contaminación.
Cuando hablaba de esa forma, el presidente me
dijo: ‘Sr. Fukuoka, está alterando la conferencia
con sus observaciones” cerrándome así la boca.
Bien, esto es lo que ocurrió.
UNA SOLUCIÓN MODESTA PARA UN
PROBLEMA DIFÍCIL
Parece que las agencias gubernamentales no
tienen intención de detener la contaminación.
Una segunda dificultad es que todos los
aspectos del problema de la contaminación de
los alimentos deben tomarse conjuntamente y
solucionarse al mismo tiempo.
Un problema no puede ser resuelto por
personas que están preocupadas solamente con
una u otra de sus partes.
Mientras que la conciencia de cada uno de
nosotros no se transforme de una manera
fundamental la contaminación no cesará.
Por ejemplo, el agricultor piensa que el Mar de
las Islas (el pequeño mar entre las islas Honshu,
Kyushu y Shikoku) no es de su incumbencia.
Creen que se deben ocupar de él los
funcionarios del Departamento de Pesca, cuyo
trabajo consiste en cuidar los peces y que debe
ser el Consejo del Medio Ambiente el que debe
ocuparse de la contaminación de los mares. El
problema reside en esta forma de pensar.
Los abonos químicos más utilizados, sulfato
amónico, urea, superfosfato y similares, se
aplican en grandes cantidades, de las cuales
sólo una pequeña fracción será absorbida por
las plantas de los campos. El resto es lixiviado
y arrastrado en disolución hacia los manantiales
y ríos algunos desembocando en el Mar de las
Islas.
Los compuestos nitrogenados se convierten en
alimento para el plancton y las algas, los cuales
se multiplican en grandes cantidades originando
la aparición de la marea roja. Por supuesto los
vertidos industriales de mercurio y otros
residuos contaminantes también contribuyen a
la contaminación, pero la contaminación del
agua en el Japón proviene la mayor parte de los
productos químicos utilizados en agricultura.
Así que es el agricultor quien debe cargar sobre
sus hombros la mayor parte de la marea roja. El
agricultor que aplica productos químicos

33

contaminantes
en
sus
campos,
las
corporaciones
que
manufacturan
estos
productos, los funcionarios rurales que creen en
la conveniencia de los productos químicos y
ofrecen su asesoramiento técnico de acuerdo
con ello. Si cada una de estas personas no
reflexionan profundamente sobre ello, no habrá
solución para el problema de la contaminación
del agua.
Tal como ocurre en la actualidad, solamente
aquellos que están afectados más directamente,
son activos en la búsqueda de soluciones a los
problemas de la contaminación, como es el
caso de la lucha de los pescadores locales
contra las grandes compañías petroleras
después del vertido de petróleo cerca de
Mizushima. O, en su lugar, algún científico
propone solucionar el problema abriendo un
canal a través de la isla Shikoku para permitir
que el agua relativamente limpia del Océano
Pacífico fluya hacia el Mar de las Islas.
Este tipo de solución es investigada e intentada
una otra vez, pero de esta forma no aparecerá
nunca una solución verdadera.
La realidad es que cualquier cosa que hagamos
empeora la situación. Cuanto más elaboradas
son las contramedidas más se complican los
problemas.
Supongamos que se construyese una tubería a
través de la Isla Shikoku y que se bombease el
agua del Pacifico para verterla en el Mar de las
Islas. Supongamos que esto puede limpiar el
Mar de las Islas.
¿Pero de donde va a venir la energía eléctrica
necesaria para hacer funcionar la fábrica que
construiría las tuberías de acero, así como la
energía necesaria para bombear el agua?
Se necesitaría una central nuclear. Para
construirla se necesitaría cemento y toda una
serie de materiales, y también tendría que
construirse un centro de procesamiento de
uranio. Cuando se proponen soluciones de esta
índole, sólo se ponen las semillas para los
problemas de contaminación de segunda y
tercera generación, que serán más difíciles de
resolver y estarán más extendidos.
Es como el caso del agricultor ambicioso que
abre una entrada en el canal de riego demasiado
ancha y deja que el agua entre rápidamente en
su campo de arroz. Se forma una grieta y el
lomo del caballón se deshace y la tierra es
arrastrada por el agua. Entonces se hace
necesario un trabajo de reforzamiento. Se
refuerzan las paredes y se ensancha el canal de

riego. El mayor volumen de agua solamente
aumenta el peligro potencial y la próxima vez
que se debilite el lomo será necesario un mayor
esfuerzo para su reconstrucción.
Cuando se toma una decisión para solucionar
los síntomas del problema normalmente se
asume que las medidas correctivas resolverán el
problema en sí mismo. Raramente ocurre así.
Los ingenieros no parecen poder asimilar esto
en sus cabezas. Estas contramedidas están todas
basadas en una definición demasiado estrecha
de lo que va mal.
Las medidas y contramedidas humanas
proceden de una verdad y un juicio científico
limitados. Nunca puede obtenerse de esta forma
una solución verdadera.
(Por “una verdad y un juicio científico
limitados”. el Sr. Fukuoka se refiere al mundo
percibido y construido por el intelecto humano,
pues considera que esta percepción está
limitada en el entramado definido por sus
propias asunciones).
Mis modestas soluciones, tales como esparcir
paja o cultivar trébol, no causan contaminación.
Son medidas efectivas porque eliminan el
origen del problema. Hasta que se pueda
cambiar la fe moderna en las grandes
soluciones tecnológicas la contaminación sólo
puede empeorar.
EL FRUTO DE TIEMPOS DIFÍCILES
Los consumidores generalmente asumen que
ellos no tienen nada que ver con las causas de
la contaminación agrícola. Muchos de ellos
buscan los alimentos que no han sido tratados
químicamente. Pero los alimentos tratados
químicamente
son
comercializados
preferentemente en respuesta a las preferencias
del consumidor.
El consumidor exige productos grandes,
brillantes, sin defectos y de tamaño regular.
Para satisfacer estos deseos se han difundido
rápidamente productos químicos que no eran
necesarios hace cinco o seis años.
¿Cómo hemos llegado a esta peligrosa
situación? La gente dice que no le importa si
los pepinos son rectos o torcidos, y que la fruta
no tiene necesariamente que ser bonita
exteriormente. Pero entra alguna vez en los
mercados al por mayor de Tokio si quieres ver
como el precio responde a las preferencias del
consumidor. Cuando la fruta tiene una
apariencia algo mejor, entonces obtienes una
prima de cinco o diez pesetas por libra. Cuando

34

la fruta se clasifica en “pequeña”, “mediana” o
“grande” el precio por libra puede duplicarse o
triplicarse con cada aumento de tamaño.
La predisposición del consumidor por pagar
altos precios para los alimentos producidos
fuera de la estación también ha contribuido al
incremento de la utilización de métodos
artificiales de cultivo y la aplicación de
productos químicos.
El año pasado las mandarinas Unshu cultivadas
en invernaderos para su comercialización en
verano (cultivadas al exterior maduran en
otoño) alcanzaron precios diez o veinte veces
más altos que las mandarinas de la estación. En
lugar de 25 a 35 pesetas por kilogramo, se
pagaron precios escandalosos de 200 o 300 e
incluso de 400 pts/kg. Así, si inviertes varios
cientos de miles de pesetas para instalar el
equipo, comprar el combustible para la
calefacción y si trabajas las horas extra, puedes
obtener un beneficio económico.
Los productos fuera de estación se están
convirtiendo en más populares cada día. Para
tener mandarinas un mes antes la gente de la
ciudad parece estar dispuesta a pagar la fuerte
inversión del agricultor en trabajo y equipo.
Pero si te preguntas cuán importante es para el
ser humano tener esta fruta un mes antes, la
verdad es que no tiene ninguna importancia, y
el dinero no es el único precio que se paga por
esta indulgencia.
Más aún, un agente colorante, que no se
utilizaba hace algunos años, ahora está siendo
utilizado. Con este producto químico el fruto se
colorea totalmente con una semana de
anticipación. Dependiendo en que el fruto se
venda una semana antes o después del 10 de
octubre el precio se duplica o desciende a la
mitad, así que el agricultor utiliza productos
químicos para acelerar la coloración, y después
de la cosecha coloca el fruto en una cámara de
maduración para su tratamiento con gas.
Pero cuando el fruto se cosecha temprano, no es
lo suficientemente dulce, así que se utilizan
edulcorantes artificiales. Generalmente se cree
que los edulcorantes químicos han sido
prohibidos pero los edulcorantes artificiales
pulverizados en los cítricos no han sido
específicamente prohibidos. La cuestión es si
caen o no dentro de la categoría de “productos
químicos agrícolas”. De todas formas, casi
todos los agricultores los utilizan.
El fruto es entonces llevado a un centro
cooperativo de clasificación de frutas. Para

poder separar la fruta según tamaño, cada fruto
se envía rodando varios cientos de metros a lo
largo de cintas transportadoras. Los golpes son
frecuentes.
Cuanto mayor es el centro de selección
mayores son los golpes y caídas del fruto.
Después de un lavado con agua, las mandarinas
se pulverizan con conservantes y agentes
colorantes. Por último como toque final, se les
aplica una solución de parafina y se pule el
fruto hasta conseguir un brillante resplandor.
Así, desde el momento en que el fruto ha sido
cosechado hasta que se expone en el escaparate
de la tienda, se han utilizado cinco o seis
productos químicos.
Esto sin mencionar los abonos químicos y
pulverizaciones con pesticidas que se utilizaron
mientras la fruta estaba creciendo en el vergel.
Y todo esto porque el consumidor quiere
comprar fruta un poco más atractiva. Este
pequeño margen de preferencia ha puesto al
agricultor en una situación realmente apurada.
Estas medidas no se han tomado porque al
agricultor le guste trabajar de esta forma, o
porque los funcionarios del Ministerio de
Agricultura disfrutan dando trabajo extra al
agricultor, pero hasta que el sentido general de
valores no cambie, la situación no mejorará.
Cuando trabajaba en la Oficina de Aduanas de
Yokohama hace cuarenta años, los limones y
naranjas Sunkist de Estados Unidos eran
tratados de esta forma.
Yo me opuse fuertemente a la introducción de
este sistema en el Japón, pero mis palabras no
pudieron evitar que se adoptasen.
Si una explotación agrícola o una cooperativa
introduce un nuevo proceso tal como el
encerado de las mandarinas, a causa del
cuidado y atención extras aumenta el beneficio.
Las otras cooperativas agrícolas se enteran y
pronto ellas también adoptan el nuevo proceso.
La fruta que no ha sido encerada ya no
consigue un precio alto. En dos o tres años el
encerado se realiza en todo el país. La
competencia hace que disminuyan los precios,
y todo lo que le queda al agricultor es una
pesada carga de trabajo extra y los mayores
costes de los suministros y equipos. Ahora él
“debe” aplicar la cera.
Desde luego el consumidor sufre como
resultado de todo esto. Los alimentos que no

35

son frescos pueden venderse porque tienen la
apariencia de serlo. Hablando biológicamente,
la fruta en un estado ligeramente arrugado está
reteniendo su respiración y consumo de energía
al nivel más bajo posible.
Es como una persona en meditación: Su
metabolismo, respiración y consumo de
calorías alcanzan un nivel extremadamente
bajo. Incluso si ayuna la energía corporal se
conservará. De la misma manera, cuando las
mandarinas se arrugan, cuando la fruta se
encoge, cuando las hortalizas se marchitan,
están en un estado que preservará su valor
alimenticio durante el mayor tiempo posible.

Dado que la fruta natural puede producirse con
menor gasto y esfuerzo, yo razono que debe
venderse a precio más bajo. El año pasado en el
área de Tokio mi fruta era la más barata de
todas. Según muchos vendedores, su sabor era
el más delicioso.

Es un error tratar de mantener la mera
apariencia de frescor, como cuando los
vendedores rocían con agua sus hortalizas una
otra vez. A pesar de que las hortalizas tienen la
apariencia de ser frescas, su sabor y valor
nutritivo pronto se deteriora.
En cualquier caso, todas las cooperativas
agrícolas y centros de selección cooperativos
han sido integrados y ampliados para llevar a
cabo estas actividades innecesarias. Esto se
denomina modernización. Los productos son
embalados y transportados hacia el consumidor
a través del gran sistema de distribución.

Aquí se presenta la cuestión de hasta qué punto
puede extenderse la venta directa de los
productos naturales. Yo tengo cierta esperanza
al respecto. Últimamente los productores de
fruta tratada químicamente han llegado a un
punto en el que deben limitar sus gastos y esto
hace que la producción de fruta natural sea
ahora más atractiva para ellos.

Para decirlo simplemente, hasta que no haya un
giro de 180 grados en el sentido de los valores
que se preocupan más por el tamaño y el
aspecto que por la calidad, no habrá solución
para el problema de la contaminación de los
alimentos.
LA COMERCIALIZACIÓN DE LOS
ALIMENTOS NATURALES
En los últimos años yo he enviado entre 2.500 y
3.000 kg de arroz a las tiendas de productos
naturales en varios lugares del país. También he
despachado 400 cajas de 16 kg. de mandarinas
a la asociación de cooperativas de viviendas del
distrito de Suginami de Tokio. El presidente de
la cooperativa quería vender productos no
contaminados y esto formó las bases de nuestro
acuerdo.
El primer año fue bastante bien, pero también
hubo algunas quejas. El tamaño de la fruta era
demasiado variado, el exterior estaba un poco
sucio, la piel estaba a veces arrugada. etc. Yo
había expedido la fruta en cajas sin marca y
hubo algunas personas que sospecharon sin
fundamento, que la fruta sólo era una mezcla de
“segundas”. Ahora embalo la fruta en cajas con
la señal de “mandarinas naturales”.

Seria mejor, desde luego si la fruta pudiese
venderse localmente, eliminando el gasto y el
tiempo que implica el transporte pero aún así el
precio era correcto, la fruta estaba libre de
productos químicos y tenía buen sabor. Este
año se me ha pedido que envíe una cantidad dos
o tres veces mayor que la del año pasado.

No importa cuan duramente trabaje el
agricultor medio aplicando productos químicos,
coloreando, encerando. etc., solamente podrá
vender su fruta por un precio que únicamente
cubrirá los gastos.
Este año, incluso en una explotación con fruta
de calidad excepcional, solamente pueden
esperar obtener un beneficio de menos de cinco
pesetas por libra. El agricultor que produzca
una fruta de calidad ligeramente inferior
acabará no obteniendo ningún beneficio.
Dado que los precios se han hundido en los
últimos años, las cooperativas agrícolas y los
centros de selección se han vuelto muy
estrictos, seleccionando solamente la fruta de
mejor calidad. La fruta de inferior calidad no
puede ser vendida a los centros de selección.
Después de haber pasado todo el día trabajando
en el vergel cogiendo las mandarinas,
poniéndolas en cajas y llevándolas al edificio
de selección, el agricultor debe entonces
trabajar hasta las once o las doce de la noche
cogiendo de nuevo su fruta, una por una,
quedándose solamente aquellas de tamaño y
forma perfectas. (La fruta rechazada se vende a
mitad de precio a una compañía privada para
hacer zumos).
Los frutos “buenos” algunas veces solamente
promedian el 25% ó 50% de la cosecha total, e
incluso parte de estos son rechazados por la
cooperativa.

36

Si el beneficio que queda es de 5 ó 8 pesetas
por Kg. se considera como bastante bueno. El
pobre cultivador de cítricos trabaja duro estos
días y todavía sigue en un punto en el que sólo
cubre gastos.

localmente a un precio razonable. Si solamente
el consumidor se ajustase a la idea de que los
precios bajos no significan que los alimentos no
son naturales, entonces todo el mundo
empezaría a pensar en la dirección correcta.

Cultivar fruta sin la utilización de productos
químicos, abonos o laboreo del suelo implica
menor gasto por lo que el beneficio neto del
agricultor es mayor. La fruta que yo envío está
prácticamente sin seleccionar: empaqueto la
fruta en cajas, la envío al mercado, me voy
temprano a la cama. Los otros agricultores de la
vecindad se dan cuenta de que están trabajando
muy duro para luego acabar sin nada en sus
bolsillos. Está aumentando el sentimiento de
que no hay nada raro en cultivar alimentos
naturales y los agricultores están listos para
cambiar hacia una agricultura sin productos
químicos.

LA AGRICULTURA COMERCIAL
FRACASARÁ

Pero hasta que los alimentos naturales puedan
ser distribuidos localmente, el agricultor medio
estará preocupado por no tener un mercado en
el cual vender su producto.
En lo que respecta al consumidor, la creencia
general ha sido que los alimentos naturales
deben ser caros. Si no son caros la gente
sospecha que no son productos naturales.
Un vendedor me señaló que nadie compraría
productos naturales a menos de que se
vendiesen a precios elevados.
Yo sigo creyendo que los alimentos naturales
deberían venderse más baratos que los otros.
Hace algunos años se me pidió que enviase la
miel recogida en el vergel de cítricos y los
huevos de las gallinas de la montaña a una
tienda de productos naturales de Tokio.
Cuando encontré que el dueño los estaba
vendiendo a precios extravagantes, me enfurecí.
Sabía que un comerciante que se aprovechaba
de sus clientes de esta forma seria capaz de
mezclar mi arroz con otro para aumentar su
peso, y este arroz también llegaría al
consumidor
a
un
precio
injusto.
Inmediatamente cesé mis envíos a esta tienda.
Si se carga un precio alto por un alimento
natural, esto significa que los comerciantes
están embolsándose unos beneficios excesivos.
Más aún, si los alimentos naturales son caros
entonces se convierten en alimentos de lujo y
solamente los ricos pueden comprarlos.
Si los alimentos naturales han de convertirse en
populares entonces deben poder obtenerse

Cuando por primera vez apareció el concepto
de agricultura comercial, yo me opuse. La
agricultura comercial en el Japón no es rentable
para el agricultor.
Entre los comerciantes, la regla es que si un
artículo que originariamente cuesta un
determinado precio se elabora un paso más, se
añade un valor extra cuando el articulo se
vende. Pero en la agricultura japonesa esto no
es tan simple.
Abonos, piensos, maquinaria y productos
químicos se compran a precios fijados en el
exterior, y no hay forma de saber cual será su
coste unitario cuando se usen estos productos
importados. Está completamente en manos de
los mercaderes. Y con los precios de venta
también fijados, los ingresos del agricultor
están a merced de fuerzas que escapan a su
control.
En general la agricultura comercial está en una
posición inestable. El agricultor haría mucho
mejor en cultivar los alimentos que necesita sin
pensar en ganar dinero.
Si plantas un grano de arroz se convierte en
más de mil granos. Una hilera de nabos puestos
en adobo bastan para todo el invierno. Si sigues
esta línea de pensamiento tendrás suficiente
para comer, más que suficiente sin tener que
luchar.
Pero si en lugar de ello te decides a tratar de
ganar dinero, entonces subes a bordo del tren
del beneficio y éste se aleja contigo dentro.
He estado pensando últimamente en las gallinas
leghorn blancas. Debido a que la variedad
mejorada de leghorn pone durante más de 200
días al año, el criarlas para obtener beneficios
se considera un buen negocio.
Cuando se crían comercialmente, estas gallinas
se encierran en pequeñas jaulas, que se colocan
en largas hileras no muy diferentes a las celdas
de una penitenciaria, y nunca en su vida se les
permite tocar el suelo con sus patas. Son
frecuentes las enfermedades, por lo que se les

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atiborra con antibióticos y se las alimenta con
piensos llenos de vitaminas y hormonas.
Se dice que las gallinas locales que han sido
criadas desde tiempos remotos, la gallinas
marrones negras shano y chabo ponen
solamente la mitad de huevos. Como resultado
todas
estas
aves
han
desaparecido
prácticamente del Japón.

En los tiempos antiguos había guerreros
agricultores, artesanos y mercaderes. Se decía
que la agricultura estaba más cerca del origen
de las cosas que el comercio o la artesanía, al
agricultor se le consideraba el “copero de los
dioses’. Siempre era capaz de sobrevivir de una
forma u otra y de tener suficiente para comer.

Yo solté dos gallinas y un gallo en la montaña y
al cabo de un año había veinticuatro. Cuando
parecía que ponían pocos huevos, las gallinas
locales estaban ocupadas criando sus pollitos.

Pero ahora hay una gran conmoción para ganar
dinero. Se cultivan productos de moda tales
como uvas, tomates y melones. Se producen
flores y fruta fuera de estación en invernaderos.
Se ha introducido la cría de pescado y se cría
ganado porque los beneficios son altos.

Durante el primer año la leghorn pone un
número de huevos mayor que las gallinas
locales, pero después de un año la leghorn está
exhausta y es desechada mientras que la shano
con la que empezamos se ha convertido en diez
saludables polluelos correteando bajo los
árboles del vergel.

Este modelo muestra claramente lo que ocurre
cuando la agricultura se monta en el vagón de
las montañas rusas. Las fluctuaciones de los
precios son violentas. Hay beneficios, pero
también hay pérdidas.

Más aún, las leghorn ponen abundantemente
porque se crían con alimentos enriquecidos
artificialmente, que se importan del exterior y
deben ser comprados a los comerciantes. Las
aves locales escarban en los alrededores y se
alimentan libremente con semillas e insectos
del lugar poniendo deliciosos huevos naturales.
Si crees que las hortalizas comerciales son un
producto de la naturaleza, puedes llevarte una
gran sorpresa.
Estas hortalizas son una mezcla química de
agua, nitrógeno, fósforo y potasio, con un poco
de ayuda por parte de la semilla.
Y esto es justamente a lo que saben los huevos
comerciales (puedes llamarles huevos si lo
deseas), no son nada más que una mezcla de
alimento sintético, productos químicos y
hormonas. Esto no es un producto de la
naturaleza, sino un producto sintético hecho por
el hombre con forma de huevo. Al agricultor
que produce hortalizas y huevos de este tipo yo
le llamo fabricante.
Ahora, si es fabricación de lo que se habla,
tendrás que hacer maravillas con los números si
quieres obtener algún beneficio. Ya que el
agricultor comercial no está ganando dinero, es
como un mercader que no sabe sumar.
Este tipo de personas es considerado como un
tonto por las otras personas y sus beneficios son
absorbidos por políticos y vendedores.

La bancarrota es inevitable. La agricultura
japonesa ha perdido su rumbo y se ha
convertido en inestable. Se ha desviado de los
principios básicos de la agricultura y se ha
convertido en un negocio.
¿A QUIÉN BENEFICIA LA
INVESTIGACIÓN?
Cuando empecé a practicar la siembra directa
de arroz y cereal de invierno, planeaba segarlo
con una hoz, así que pensé que seria más
conveniente sembrar en líneas regulares.
Después de muchas tentativas, haciendo
chapuzas como un aficionado fabriqué una
sembradora de mano.
Pensando que esta herramienta podría ser útil a
otros agricultores, se la llevé al encargado del
centro de investigación. Me dijo que dado que
estábamos en la era de la gran maquinaria, no
podía perder el tiempo con mi “máquina”.
A continuación fui a un fabricante de
maquinaria agrícola.
Me dijo que una máquina tan simple, por
mucho que se pudiera ganar con ella, no podía
ser vendida por más de 500 pts. la pieza. “Si
construyésemos un aparato como éste, los
agricultores podrían pensar que no necesitan los
tractores que les vendemos por cientos de miles
de pesetas”.
Él me dijo que la idea actual era inventar
rápidamente sembradoras de arroz, venderlas
durante tanto tiempo como fuese posible y
entonces introducir algo nuevo. En lugar de

38

pequeños tractores ellos querían ir hacia
modelos de gran tamaño, por lo que mi
herramienta era para ellos, dar un paso atrás.
Para satisfacer las demandas de los tiempos
actuales
los
recursos
fluyen
hacia
investigaciones sin sentido, hasta la fecha mi
patente permanece en un archivo.
Es lo mismo con el abono y los productos
químicos. En lugar de desarrollar el abonado
pensando en el agricultor, el énfasis está en
desarrollar algo nuevo, cualquier cosa, para
poder ganar dinero. Después de que los
técnicos abandonan sus trabajos en los centros
de investigación, van directamente a trabajar
para las grandes compañías agroquímicas.
Recientemente estuve hablando con el Sr.
Asada, un funcionario técnico del Ministerio de
Agricultura y Montes, el cual me contó una
interesante historia.
Las hortalizas cultivadas en invernaderos son
extremadamente insípidas. Oyendo que las
berenjenas vendidas en invierno no tienen
vitaminas y que los pepinos no tienen sabor, él
investigó la causa y encontró el motivo: algunas
de las radiaciones solares no podían penetrar las
cubiertas de vinilo y plástico bajo las cuales se
cultivaban los vegetales. Su investigación se
dirigió hacia el sistema de iluminación dentro
de los invernaderos.
La pregunta fundamental aquí es si es o no
necesario para los seres humanos comer
berenjenas y pepinos durante el invierno.
Pero, dejando aparte esta cuestión, la única
razón por la que son cultivadas en invierno es
porque pueden ser vendidas a buen precio.
Alguien desarrolla la técnica para cultivarlas, y
al cabo de cierto tiempo se encuentra que estas
hortalizas no tienen valor alimenticio.
A continuación, el técnico piensa que si se
pierden los nutrientes se debe desarrollar algún
método para prevenir esta pérdida.
Dado que el problema parece estar en el
sistema de iluminación, el técnico comienza a
investigar sobre los rayos solares. Él cree que
todo irá bien si puede producir una berenjena
de invernadero con vitaminas. Me dijeron que
hay algunos técnicos que dedican toda su vida a
este tipo de investigación.
Naturalmente dado que tan grandes esfuerzos y
medios se han dedicado a la producción de

berenjenas y como se dice que esta hortaliza
tiene alto valor alimenticio, se etiqueta a un
precio todavía más alto y se vende bien. “Si
produce beneficios y se puede vender, no debe
haber nada malo en ello’.
No importa cuán duramente se esfuercen esta
gente no podrá superar a las frutas y hortalizas
cultivadas naturalmente.
Los alimentos producidos de una manera
antinatural satisfacen los deseos pasajeros de
las personas pero debilitan el cuerpo humano y
alteran su bioquímica haciéndolo dependiente
de este tipo de alimentos, Cuando esto ocurre,
se hacen necesarios los complementos
vitamínicos y los medicamentos. Esta situación
solamente crea fatiga para el agricultor y
sufrimiento para el consumidor.
¿QUÉ ES EL ALIMENTO HUMANO?
El otro día vino alguien del canal NHK de
televisión y me pidió que dijese algo sobre el
sabor de los alimentos naturales. Estuvimos
hablando y entonces le pedí que comparase los
huevos que ponían las gallinas del corral debajo
nuestro con los de las gallinas que arriba
correteaban libremente en el vergel.
Encontró que las yemas de los huevos puestos
en el típico corral eran blandas y acuosas de un
color amarillo pálido. Asimismo observó que
las yemas de los huevos puestos por las gallinas
que vivían libres en la montaña eran firmes y
elásticas, de color naranja brillante.
Cuando el anciano que rige el restaurante
“sushi” de la ciudad probó uno de estos huevos
naturales dijo que ésto era un huevo “de
verdad”, igual que los de antaño, y se regocijó
como si éste fuese un valioso tesoro.
De nuevo, arriba en el vergel de mandarinos,
hay muchas hortalizas creciendo entre las malas
hierbas y el trébol.
Remolachas, bardanas, pepinos, calabazas,
cacahuetes,
zanahorias,
crisantemos
comestibles, patatas, cebollas, mostaza de hoja,
coles, varias variedades de judías, y muchas
otras hierbas y hortalizas que crecen juntas.
La conversación se centró en si estas hortalizas
que habían sido cultivadas de una forma
seminatural, tenían mejor sabor que aquellas
cultivadas en los huertos familiares o en plan
extensivo con ayuda de abonos químicos.
Cuando nosotros las comparamos el sabor era
completamente diferente y llegamos a la

39

conclusión de que las hortalizas “salvajes’
tenían un sabor superior.
Le dije al periodista que cuando las hortalizas
se cultivan en un campo preparado con el uso
de abonos químicos se les aporta nitrógeno,
fósforo y potasa, pero cuando las hortalizas se
cultivan bajo una cobertura vegetal natural en
un suelo naturalmente rico en materia orgánica,
entonces obtienen una dieta más equilibrada de
nutrientes.
Una gran variedad de hierbas y plantas significa
que una mayor variedad de nutrientes
esenciales y micro nutrientes quedan a
disposición de las hortalizas. Las plantas que
son cultivadas en un suelo equilibrado de tal
manera, tienen un sabor más penetrante.
Las hierbas comestibles y las hortalizas
silvestres, las plantas que crecen en la montaña
y en la pradera son muy ricas en valor
alimenticio y muy útiles en medicina.
La alimentación y la medicina no son dos cosas
diferentes: juntas forman la cara y la cruz de
una moneda. Las hortalizas cultivadas
químicamente pueden ser consumidas como
alimento, pero no pueden ser utilizadas como
medicina.

insectos que vivían en el Sureste Asiático
podían comerse.
Cuando investigué este particular descubrí
asombrado que casi cualquier insecto es
comestible.
Por ejemplo, nadie pensaría que los piojos o las
pulgas pueden ser útiles para algo pero los
piojos triturados y comidos mezclados con
cereal de invierno son un remedio para la
epilepsia, y las pulgas son un remedio para las
congelaciones.
Todas las larvas de insectos son bastante
comestibles, pero deben de estar vivas.
Buscando en textos antiguos encontré historias
relacionadas con ‘manjares” preparados con
larvas de mosca de estercolero, y el sabor del
familiar gusano de seda se decía que era
exquisito sin comparación.
Incluso las polillas, si primero se les sacude el
polvo que cubre sus alas son muy sabrosas.
Así, ya sea desde el punto de vista del sabor o
de la salud, muchas cosas que la gente
considera repulsivas son realmente bastante
sabrosas y saludables para el cuerpo humano.

Cuando recoges y comes las siete plantas de la
primavera (berro, bolsa de pastor, nabo
silvestre, algodonosa, alsina, rábano silvestre,
ortiga de abeja) tu espíritu se vuelve apacible.
Y cuando comes brotes de helecho “osmund” y
bolsa de pastor se vuelve calmado. Para calmar
sentimientos de inquietud e impaciencia, la
bolsa de pastor es la mejor de todas.

Las hortalizas que biológicamente están más
cercanas a sus antepasados silvestres son las
mejores en sabor y las de valor alimenticio más
alto.
Por ejemplo en la familia de las liliáceas (que
incluye el “nira”, el ajo, el puerro chino, y los
distintos tipos de cebolla), el “nira” y el puerro
chino son los más alimenticios, son buenos
como plantas medicinales, y también útiles
como tónicos para el buen funcionamiento
general del cuerpo.

Se dice que si los niños comen bolsa de pastor,
yemas de sauce o insectos que viven en los
árboles se curan los excesos violentos de cólera
y sollozos, y antiguamente se hacía a menudo
que los niños los comieran.

Sin embargo para la mayoría de la gente las
variedades más domésticas de cebollas son las
más apreciadas. Por algún motivo la gente
moderna prefiere el sabor de las hortalizas que
se han alejado de su estado silvestre.

El “daikon” (rábano japonés) tiene como
antecesor a la planta llamada “nazuna” (bolsa
de pastor), y la palabra “nazuna” está
relacionada con la palabra “nagomu” que
significa ser ablandado. “Daikon” es “la hierba
que ablanda la disposición de uno mismo”.

Una preferencia similar con respecto al sabor se
aplica a los alimentos de origen animal.
Cuando se comen aves silvestres, son mucho
mejores para el cuerpo que las aves de corral,
tales como las gallinas y los patos e incluso
estas aves criadas en un ambiente muy distinto
del suyo natural, se consideran de buen sabor y
se venden a altos precios.

Entre los alimentos naturales a menudo se
ignoran los insectos. Durante la guerra, cuando
trabajaba en el centro de investigación, se me
designó para que investigase cuáles de los

La leche de cabra tiene un valor alimenticio
mayor que la leche de vaca pero es esta última
la que tiene mayor demanda.

40

Los alimentos que están muy alejados de su
estado salvaje y aquellos obtenidos con
productos
químicos
en
un
ambiente
completamente controlado, desequilibran la
bioquímica
del
cuerpo.
Cuanto
más
desequilibrado está el cuerpo mayor es el deseo
de consumir alimentos no naturales. Esta
situación es peligrosa para la salud.
Es engañoso decir que lo que se come es
solamente un asunto de preferencia porque una
dieta no natural o exótica oprime al agricultor y
también al pescador. Me parece a mí que
cuanto mayores son los deseos de una persona
más tiene que trabajar para satisfacerlos.
Algunos peces tales como el popular atún y el
“yelowtail” deben pescarse en aguas distantes,
pero la sardina, el besugo, el lenguado y otros
peces pequeños pueden pescarse en gran
abundancia en el Mar de las Islas.
Hablando nutricionalmente los seres que viven
en ríos y riachuelos de aguas dulces tales como
las carpas limneas, cangrejos de río y pantano,
etc., son mejores para el cuerpo que sus
equivalentes de agua salada. A continuación
vienen los peces de aguas saladas poco
profundas y finalmente los peces de mares
profundos o distantes.
Los alimentos que se encuentran más cercanos
son los mejores para los seres humanos y los
alimentos por los que tiene que luchar para su
obtención son los menos beneficiosos de todos.
Esto quiere decir que si uno acepta lo que tiene
al alcance de su mano, todo va bien. Si los
agricultores que viven en esta aldea comen
solamente los alimentos que pueden ser
cultivados y cosechados aquí no cometerán
errores.
Al final, al igual que el grupo de jóvenes que
viven en las cabañas arriba en el vergel,
encontrará que es más fácil comer arroz,
cebada, mijo y trigo sarraceno integrales, junto
con las hortalizas de la estación y plantas
semisalvajes; todo esto es asombroso y
saludable para el cuerpo.
Si se cosechan 500 Kg. de arroz y 500 kg de
cereal de invierno en un campo de 0,1 Ha. tal
como uno de estos, entonces esta superficie
alimentará de cinco a diez personas cada una
invirtiendo una media de menos de una hora de
trabajo diaria.
Pero si el campo se convirtiese en un pasto o si
el cereal se utilizase para alimentar al ganado
solamente se podría alimentar a una persona
con 0.1 Ha. La carne se convierte en un

alimento de lujo cuando su producción requiere
tierra que podría proveer directamente
alimentos para el consumo humano. (En Japón
prácticamente no existen pastos y el ganado
debe alimentarse a base de piensos importados
la mayoría de EEUU, también se importa la
mayor parte de la carne).
Esto se ha demostrado clara y definitivamente.
Cada persona podría ponderar con serenidad
cuántas penalidades está causando por
permitirse un alimento tan caro de producir.
La carne y otros alimentos importados son lujos
porque requieren más energía y recursos que las
hortalizas y cereales tradicionales producidos
localmente. De esto se deduce que la gente que
se limita a una dieta local simple necesita
trabajar menos y utilizar menos tierra que
aquellos con apetencia por manjares de lujo.
Si la gente continúa comiendo carne y
alimentos importados dentro de diez años el
Japón caerá en una crisis alimenticia. Dentro de
30 años la escasez será abrumadora. De algún
lugar ha partido la absurda idea de que el
cambio de una dieta basada en el arroz a otra
basada en el pan, indica una mejora en la vida
diaria de los japoneses. En realidad no es así. El
arroz integral y las hortalizas pueden parecer
alimentos rústicos pero es la mejor dieta
nutricional y permite a los seres humanos vivir
sencilla y directamente.
Si llegamos a una crisis alimenticia, ésta no
estará basada por la insuficiencia del poder
productivo de la naturaleza sino por la
extravagancia del deseo humano.
UNA MUERTE COMPASIVA PARA LA
CEBADA
Hace cuarenta años, como resultado del
aumento de la hostilidad política entre Estados
Unidos y Japón se hizo imposible importar
trigo de América. Había una campaña general
en todo el país para cultivar aquí el trigo.
Las variedades de trigo americano que se
utilizaban requerían un largo periodo de
crecimiento y finalmente el grano maduraba en
medio de la estación de lluvias del Japón.
Incluso a pesar de que el agricultor había
pasado grandes penalidades para hacer crecer el
trigo, a menudo éste se pudría durante la
cosecha.
Estas variedades probaron ser de muy poca
confianza y muy susceptibles a contraer
enfermedades, así que los agricultores no

41

quisieron cultivar trigo. Cuando se molía y
horneaba de la manera tradicional, el gusto era
tan terrible que casi te atragantaba, había que
escupirlo.
Las variedades tradicionales japonesas de
centeno y cebada podían ser cosechadas en
mayo antes de la estación de las lluvias, así que
comparativamente eran cultivos seguros. De
todas formas se imponía a los agricultores el
cultivo del trigo. Todo el mundo se mofaba
decía que no había nada peor que cultivar trigo,
pero pacientemente siguieron las directrices del
gobierno.
Después de la guerra se importó de nuevo trigo
americano en grandes cantidades, causando la
caída del precio del trigo cultivado en el Japón.
Esto se sumó a muchas otras razones para
acabar con el cultivo del trigo. “Abandonemos
el trigo abandonemos el trigo”, era el slogan
difundido a través de toda la nación por los
líderes agrícolas del gobierno y los agricultores
abandonaron contentos su cultivo.
Al mismo tiempo, a causa del bajo precio del
trigo importado el gobierno animó a los
agricultores a que abandonasen el cultivo de los
cereales tradicionales de invierno: centeno y
cebada. Esta política se llevó a cabo y los
campos del Japón se dejaron en barbecho
durante el invierno.
Hará unos diez años, yo fui escogido para
representar a la Prefectura de Ehime en el
concurso televisivo de la NHK: “El Agricultor
Modelo del Año”
En esta fecha me preguntó un miembro del
comité de selección: “Sr. Fukuoka. ¿Por qué no
abandona el cultivo de centeno y cebada?”.
Yo respondí: “La cebada y el centeno son
plantas fáciles de cultivar, y cultivándolas en
sucesión con el arroz nosotros podemos
producir el mayor número de calorías en los
campos japoneses. Esta es la razón por la cual
no los he abandonado”.
Se expuso claramente que alguien que tan
tercamente va contra los deseos del Ministerio
de Agricultura no puede ser nombrado
“Agricultor Modelo”, por lo que les dije: “Si
esto es lo que impide que gane el premio de
Agricultor Modelo entonces estoy mucho mejor
sin él”.
Uno de los miembros del comité de selección
me dijo más tarde: “Si yo tuviese que dejar la
universidad y convertirme en agricultor
probablemente practicaría la misma agricultura
que usted: cultivaría arroz en verano y centeno
o cebada durante el invierno cada año, como
antes de la guerra.

Poco después de este episodio, aparecí en una
mesa redonda de la televisión NHK con varios
profesores universitarios, donde de nuevo se me
preguntó: “Por qué no abandona el cultivo de
centeno y cebada?”. Yo respondí de nuevo,
muy claramente, que no lo dejaba porque tenía
una docena de buenas razones para
continuarlos.
En aquellas fechas, el slogan para abandonar el
cultivo de los cereales de invierno proclamaba
“una muerte compasiva”. Esto es la práctica de
cultivar cereal de invierno después del cultivo
de arroz debería desaparecer pacíficamente.
Pero “muerte compasiva” es un término
demasiado suave: el Ministerio de Agricultura
realmente quería que muriese en el arroyo.
Cuando vi claramente que el propósito
principal del programa era promover un final
rápido al cultivo de los cereales de invierno
abandonándolos “muertos en medio de la
carretera”, por decirlo de alguna manera,
exploté de indignación.
Hace cuarenta años, la propaganda era para
cultivar trigo, un cereal exótico, un cultivo
inútil e imposible. Entonces se decía que las
variedades japonesas de centeno y cebada no
tenían la misma calidad alimenticia que el
cereal americano, por lo que los agricultores
debían abandonar el cultivo de los cereales
tradicionales.
A medida que aumentaba a saltos el nivel de
vida se corrió la voz de que había que comer
huevos, beber leche y cambiar el arroz por el
pan. El maíz, la soja y el trigo se importaban en
cantidades crecientes. El trigo americano era
barato, así que se abandonó el cultivo del
centeno y la cebada nativos. La política agraria
japonesa consistió en medidas que forzaron a
los agricultores a tomar trabajos eventuales en
las ciudades, para que así se pudiesen comprar
los productos que se les había dicho que no
cultivasen.
Y ahora, una nueva preocupación se ha
originado ante la escasez de alimentos. Se
vuelve de nuevo a abogar por la autosuficiencia
en la producción de centeno y cebada. Dicen
incluso que darán subsidios. Pero no basta
cultivar de nuevo los cereales de invierno
tradicionales para volver a abandonarlos al
cabo de unos cuarenta años. Se debe establecer
una política agraria consecuente.
Debido a que en primer lugar el Ministerio de
Agricultura no tiene una idea clara de lo que se
debe cultivar, y porque no comprende la
conexión entre lo que se cultiva en los campos

42

y la dieta de las personas, una política agraria
coherente sigue siendo imposible.
Si los funcionarios del Ministerio de
Agricultura fuesen a las montañas y a las
praderas, recogiesen las siete plantas de
primavera y las siete plantas de otoño (Chinese
beli flower -campanilla china-. Arrowroot
-kudzu- Thoughwort -Eupatorium perfollatumValerianacea -valerianácea- Bush clover -trébol
arbustivo- Wild fringed pink -clavel orlado
silvestre-. Japanese pampas grass -hierba
pampas japonesa-) y las probaran, entonces
comprenderían cual es el origen del alimento
humano.

Japón. Si a cada individuo se le diese 0.l Ha.,
esto es 0.5Ha para una familia de cinco
personas, esta superficie sería más que
suficiente para mantener una familia durante
todo el año.
Si se practicase la agricultura natural, un
agricultor tendría también tiempo más que
suficiente para el descanso y actividades
sociales dentro de la comunidad de la aldea. Yo
creo que éste es el camino más directo para
hacer de este país una tierra feliz.

Si ellos investigasen más profundamente verían
que se puede vivir bastante bien alimentándose
de cultivos domésticos tradicionales tales como
arroz, centeno, cebada, trigo sarraceno,
hortalizas, y podrían decidir que simplemente
esto es todo lo que la agricultura japonesa
necesita cultivar. Si esto es todo lo que los
agricultores tienen que cultivar, entonces su
trabajo resulta fácil.

La extravagancia de los deseos es la causa
fundamental que ha conducido al mundo a su
difícil situación actual.
Rápido mejor que lento, más mejor que menos,
este “desarrollo’ superficial está directamente
relacionado con el colapso inminente de la
sociedad. Solamente ha servido para separar al
hombre de la naturaleza. La humanidad debe
detener el fomento del deseo de posesiones
materiales y ganancias personales y moverse en
su lugar hacia el conocimiento espiritual.

Hasta la fecha, la línea de pensamiento de los
economistas modernos ha sido de que la
agricultura auto-suficiente está equivocada, la
consideran un tipo de agricultura primitivo y
debe ser eliminada tan rápidamente como sea
posible.
Se dice que la superficie de cada campo se debe
incrementar para realizar el cambio a la
agricultura extensiva, según el modelo
norteamericano. Este tipo de pensamiento no se
aplica solamente a la agricultura, el desarrollo
en todas las áreas se mueve en esta dirección.
La finalidad es tener solamente unas pocas
personas trabajando en la agricultura. Las
autoridades agrícolas dicen que menos gente,
utilizando maquinaria potente y moderna,
puede obtener mayores rendimientos por
persona. Esto se considera como progreso en
agricultura.
Después de la guerra entre el 70% y el 80% de
los habitantes del Japón eran agricultores. Esto
rápidamente cambió al 50% luego 30%, 20%, y
ahora la cifra es de alrededor del 14%. Es la
intención del Ministerio de Agricultura alcanzar
el mismo nivel que en Europa y América
manteniendo a menos del 10% de la población
en la agricultura y desanimando al resto.
En mi opinión, si el 100% de la población
fuesen agricultores, sería ideal. Hay justamente
0.1 Ha de tierra arable por cada persona en

SIMPLEMENTE SIRVE A LA
NATURALEZA Y TODO IRÁ BIEN

La agricultura debe evolucionar de las grandes
explotaciones mecanizadas hacia las pequeñas
explotaciones apegadas solamente a la vida en
sí misma. A la vida material y a la dieta se les
debe dar un lugar simple. Si se hace esto, el
trabajo se hace agradable y el descanso
espiritual se vuelve abundante.
Cuanto más aumenta el agricultor su escala de
operaciones más se disipa su cuerpo y espíritu y
más se aleja de una vida espiritualmente
satisfactoria. Una vida practicando la
agricultura a pequeña escala puede parecer
primitiva, pero viviendo una vida de este tipo se
hace posible contemplar el Gran Camino (El
camino de sabiduría espiritual que implica
atención y cuidado en las actividades ordinarias
de la vida diaria.).
Yo creo que si uno examina a fondo su propio
entorno y el mundo cotidiano en el que vive, le
será revelado el mayor de los mundos.
Al final del año, el agricultor de antaño con
0.5Ha pasaba enero, febrero y marzo cazando
conejos en las montañas. A pesar de que se le
llamaba agricultor pobre, todavía tenía este tipo
de libertad. La fiesta de Año Nuevo duraba
cerca de tres meses. Gradualmente estas
vacaciones se redujeron a dos meses, un mes, y
ahora el Año Nuevo es una fiesta de tres días.

43

El acortamiento de la fiesta de Año Nuevo
indica cuan ocupado está el agricultor, como ha
perdido su serenidad física y su felicidad
espiritual.
No hay tiempo en la agricultura moderna para
que un agricultor escriba un poema o componga
una canción. El otro día me sorprendió el notar
mientras estaba limpiando el altar de la aldea,
de que hubiera algunas placas colgadas en la
pared. Cepillando el polvo mirando a las
deslustradas tenues letras, pude llegar a leer
docenas de poemas “haiku”. Incluso en una
pequeña aldea como ésta veinte o treinta
personas habían compuesto “haiku” los habían
presentado como ofrendas. Esto señala cuantas
posibilidades tenía la gente en sus vidas en los
tiempos antiguos. Algunos de los versos deben
tener varios siglos. Ya que hace tanto tiempo de
esto, ellos eran probablemente agricultores
pobres, pero todavía teman tiempo libre para
escribir haiku”.

podemos saber nunca las respuestas a las
grandes cuestiones espirituales, pero está bien
el no entenderlas. Hemos nacido y estamos
viviendo en la tierra para enfrentarnos
directamente a la realidad del vivir.
El vivir no es más que el resultado de haber
nacido. Ya sea que la gente coma para vivir, o
que piense que debe comer para vivir, esto no
es nada más que algo que ellos han pensado. El
mundo existe de tal forma que si la gente
pusiese de lado su voluntad humana y en su
lugar fuese guiado por la naturaleza, no habría
razón para esperar pasar hambre.

Ahora no hay nadie en esta aldea con suficiente
tiempo para escribir una poesía. Durante los
fríos meses de invierno, solamente unos
cuantos aldeanos pueden encontrar tiempo
suficiente para salir un día o dos a cazar
conejos. Ahora, para el descanso la televisión
es el centro de atención, y no hay tiempo en
absoluto para los pasatiempos que enriquecían
la vida diaria del agricultor. Esto es lo que
quiero expresar cuando digo que la agricultura
se ha convertido en algo espiritualmente pobre
y débil; solamente se preocupa del desarrollo
material.

Y los científicos, no importa cuanto investiguen
la naturaleza, no importa cuan lejos vayan con
la investigación, solamente llegan a darse
cuenta al final cuan perfecta y misteriosa es
realmente la naturaleza. Creer que mediante la
investigación y la invención la humanidad
puede crear algo mejor que la naturaleza es una
ilusión. Yo creo que la gente está luchando por
llegar a conocer lo que se podría denominar la
vasta incomprensibilidad de la naturaleza.

Lao Tzu el sabio Taoísta, dice que una vida
plena decente puede vivirse en una pequeña
aldea. Bodhidharma el fundador del Zen, se
pasó nueve años viviendo en una cueva.
Preocuparse por hacer dinero, expandir,
desarrollar, hacer cultivos comerciales y
venderlos, no es el camino del agricultor. Estar
aquí, atendiendo un pequeño campo, en
completa posesión de la libertad y plenitud de
cada día, todos los días -éste debe de haber sido
el camino original de la agricultura-.
Partir la experiencia por la mitad y denominar
una mitad física y la otra espiritual es limitante
y confuso. La gente no vive dependiendo de la
comida. En el fondo no podemos saber lo que
es la comida. Sería incluso mejor si la gente
parase de pensar en la comida.
De la misma forma estaría bien si la gente
parase de preocuparse en descubrir el
“verdadero significado de la vida”: nosotros no

Justamente vivir aquí y ahora -éste es el
verdadero fundamento de la vida humanaCuando un ingenuo conocimiento científico se
convierte en el fundamento de la existencia, la
gente comienza a vivir como si solamente
dependiera de azúcares, grasas y proteínas, y
las plantas, de nitrógeno, fósforo y potasio.

Así que el lema para el agricultor en su trabajo
es: sirve a la naturaleza y todo irá bien. La
agricultura fue antaño un trabajo sagrado.
Cuando la humanidad se apartó de su ideal,
apareció la moderna agricultura comercial.
Cuando el agricultor comenzó a hacer cultivos
para ganar dinero, entonces olvidó los
verdaderos principios de la agricultura.
Desde luego el comerciante tiene un papel que
jugar en la sociedad, pero la glorificación de las
actividades mercantiles tiende a conducir a la
gente lejos de un reconocimiento del verdadero
origen de la vida.
La práctica de la agricultura, por ser una
ocupación que tiene lugar en la naturaleza, está
cerca de su origen. Muchos agricultores son
inconscientes de la naturaleza incluso aunque
vivan y trabajen en ambientes naturales, pero
me parece a mí que la práctica de la agricultura
ofrece muchas oportunidades para un mayor
conocimiento de ésta.
“Si el otoño traerá viento o lluvia, yo no puedo
saberlo, pero hoy estaré trabajando en los
campos”.

44

Esta es la letra de una vieja canción popular que
expresa la verdad de la agricultura como un
medio de vida. No importa el resultado de la
cosecha, ni si habrá suficiente o no para comer,
ya que hay alegría en el hecho de sembrar y de
cuidar tiernamente las plantas bajo la dirección
de la naturaleza.
VARIAS ESCUELAS DE AGRICULTURA
NATURAL
Particularmente no me gusta la palabra
“trabajo’. Los seres humanos son los únicos
animales que tienen que trabajar y yo creo que
ésta es la cosa más ridícula del mundo. Otros
animales subsisten simplemente viviendo, pero
la gente trabaja como loca, pensando que debe
hacerlo para poder estar viva.
Cuanto más grande es el trabajo y mayor el
desafío más maravilloso creen que es.
Sería bueno abandonar esta forma de
pensamiento y vivir una vida fácil, confortable,
con mucho tiempo libre. Yo creo que ésta es la
vida de los animales en los trópicos, saliendo
por la mañana y el anochecer para ver si hay
algo que comer, y tomando una larga siesta por
la tarde; debe ser una vida maravillosa.
Para los seres humanos una vida con esta
simplicidad sería posible si uno trabajase para
producir directamente sus necesidades diarias.
En este tipo de vida, el trabajo no es trabajo
como la gente generalmente lo considera, sino
simplemente hacer lo que necesita ser hecho.
Mi finalidad es mover las cosas en esta
dirección. Es también la meta de siete u ocho
jóvenes que viven comunitariamente en las
cabañas de la montaña y ayudan en los trabajos
agrícolas. Estos jóvenes quieren convertirse en
agricultores, establecer nuevas aldeas y
comunidades dar una oportunidad a este tipo de
vida.
Ellos vienen a mi casa para aprender las
habilidades prácticas sobre agricultura que
necesitarán para llevar a cabo este plan.
Si miras a través del país te darás cuenta de que
bastantes
comunas
han
aparecido
recientemente. Si son llamadas congregaciones
de hippies, bien, podrían también ser vistas de
esta forma, creo yo. Pero subsistiendo y
trabajando juntos, encontrando el camino de
regreso a la naturaleza, ellos son el modelo del
nuevo agricultor.

Ellos comprenden que para llegar a enraizar
firmemente deben vivir de los productos de su
propia tierra. Una comunidad que no puede
lograr producir su propio alimento no puede
durar mucho tiempo.
Muchos de estos jóvenes viajan a la India o a la
aldea Gandhi de Francia, pasan algún tiempo en
un kibbutz en Israel, o visitan comunas en las
montañas y desiertos del Oeste de Estados
Unidos. Están aquellos a quienes les gusta el
grupo de la isla Suwanosa, en el archipiélago
Tokara al Sur del Japón, que prueban nuevas
formas de vida familiar y experimentan la
intimidad de las formas tribales.
Yo creo que el movimiento de este puñado de
gente está liderando el camino que conduce a
un tiempo mejor. Es entre esta gente que la
agricultura natural está arraigando rápidamente
y ganando fuerza.
Además varios grupos religiosos han
comenzado a adoptar la agricultura natural.
Buscando la esencia de la naturaleza humana,
no importa el camino que se siga, se debe
empezar teniendo en cuenta la salud. El sendero
que conduce al correcto conocimiento, implica
vivir cada día rectamente, y cultivar y
alimentarse con productos sanos, naturales. De
ahí se desprende que la agricultura natural ha
sido para muchos el mejor lugar para comenzar.
Yo no pertenezco a ningún grupo religioso en
particular y discutiría libremente mis opiniones
con cualquier persona.
No me preocupo demasiado haciendo
distinciones ente Cristianismo, Budismo.
Shinto y otras religiones, pero me intriga que
personas de convicciones religiosas profundas
se vean atraídas a venir a mi casa. Yo creo que
es a causa de que la agricultura natural, a
diferencia de otros tipos de agricultura, está
basada en una filosofía que penetra más allá de
las cuestiones de análisis de suelos, pH., y
rendimientos de cosechas.
Hace algún tiempo un miembro del Centro de
Agricultura Biológica de París vino a la
montaña y pasamos el día hablando.
Escuchando sobre la situación en Francia me
enteré de que estaban organizando una
conferencia internacional sobre agricultura
biológica y como preparación para este
encuentro, este joven estaba visitando
explotaciones biológicas y naturales por todo el
mundo.

45

Le mostré los alrededores del vergel y entonces
nos sentamos para tomar una infusión de
manzanilla y discutir algunas de mis
observaciones de los pasados treinta años y
pico.
Primero le dije que cuando se examinan los
principios de la agricultura biológica populares
en Occidente se observa que prácticamente no
difieren de aquellos de la agricultura tradicional
Oriental practicada en China, Corea y Japón
durante muchos siglos. Todos los agricultores
japoneses todavía seguían este tipo de
agricultura durante las Eras Meiji y Taisho
(1868-1926) y justo hasta el final de la Segunda
Guerra Mundial.
Era un sistema que enfatizaba la importancia
fundamental del compost y el reciclado de los
deshechos animales y humanos. El tipo de
gestión era intensivo, e incluía prácticas tales
como la rotación de cultivos, asociación de
plantas y el uso de abonos verdes.
Dado que la superficie era limitada, los campos
nunca se descuidaban y los programas de
siembra cosecha se sucedían con precisión.
Todos los residuos orgánicos se compostaban y
se devolvían a los campos. El uso del compost
se estimulaba oficialmente, y la investigación
agrícola estaba principalmente interesada en la
materia orgánica y las técnicas de compostaje.
Así que una agricultura que unía a animales,
cultivos y seres humanos en un solo cuerpo,
existió como la corriente principal de la
agricultura japonesa hasta los tiempos
modernos. Se podría decir que la agricultura
biológica, tal como se practica en Occidente,
tiene su punto de partida en la agricultura
tradicional de Oriente.
Continué diciendo que entre los métodos de
agricultura natural, podían distinguirse dos
tipos:
la
agricultura
natural
amplia,
trascendente, y la limitada agricultura natural
del mundo relativo. (Este es el mundo tal como
es interpretado por el intelecto). Si se nos
obligase a hablar de ello en términos budistas
las dos podrían denominarse respectivamente
las agriculturas Mahayana y Hinayana.
La agricultura natural Mahayana (amplia,
trascendente) surge de sí misma cuando existe
una unidad entre el hombre y la naturaleza. Se
ajusta a la naturaleza tal como es y a la mente
tal como es. Procede de la convicción de que si
el individuo abandona la voluntad humana y

permite que le guíe la naturaleza, ésta responde
proporcionándole todo lo necesario.
Para dar una simple analogía, en la agricultura
natural trascendente la relación entre la
humanidad y la naturaleza puede ser comparada
a la de un marido y su mujer unidos en un
matrimonio perfecto. El matrimonio no es dado
ni recibido: la pareja perfecta existe por sí
misma.
Por otro lado, la agricultura natural limitada
está buscando el camino de la naturaleza:
conscientemente
trata,
por
métodos
“biológicos” u otros, seguir la naturaleza.
La agricultura es utilizada para seguir un
objetivo determinado. A pesar del amor sincero
a la naturaleza y de proponerse ardientemente a
ella, la relación todavía es un ensayo. La
agricultura moderna industrializada desea la
sabiduría divina sin comprender su significado,
al mismo tiempo desea utilizar a la naturaleza.
Buscando incansablemente es incapaz de
encontrar a alguien a quien proponerse.
La agricultura natural de miras estrechas dice
que es bueno para el agricultor aplicar materia
orgánica al suelo y que es bueno criar animales,
y que ésta es la mejor y más eficiente manera
de utilizar la naturaleza. Para hablar en
términos de experiencia práctica, esto está bien,
pero sólo con este camino no puede mantenerse
vivo el espíritu de la verdadera agricultura
natural.
Este tipo de agricultura natural limitada es
análogo a la escuela de esgrima conocida como
escuela de un sólo golpe, que busca la victoria a
través de la habilidosa, pero consciente
aplicación de la técnica.
La agricultura industrial moderna sigue la
escuela de los golpes que cree que la victoria
puede conseguirse proporcionando la mayor
cantidad posible de golpes de espada.
En cambio, la agricultura natural es la escuela
del no-golpe. No va a ningún lugar y no busca
ninguna victoria. Poner en práctica el “nohacer” es lo que el agricultor debería esforzarse
por conseguir. Lao Tzu habló de una naturaleza
no-activa, y yo creo que si hubiese sido
agricultor habría practicado la agricultura
natural.
Yo creo que el camino de Gandhi, un método
sin metodología, actuando en un estado de
mente no-vencedor y no-oponente está
emparentado con la agricultura natural.

46

Cuando uno es consciente de que pierde alegría
y felicidad en el intento de poseerlos entonces
se alcanzará la esencia de la agricultura natural.
El fin último de la agricultura natural no es el
cultivo de las plantas sino el cultivo la
perfección de los seres humanos.
(En este párrafo el Sr. Fukuoka está señalando
una distinción entre las técnicas seguidas por el
logro consciente de un objetivo dado y aquellas
que se presentan espontáneamente como
expresión de la armonía de una persona hacia la
naturaleza, tal como se realiza a lo largo de la
actividad diaria, libre de la dominación del
intelecto volitivo).
IV
CONFUSIONES SOBRE LA
ALIMENTACIÓN
Un joven que había permanecido tres años en
una de las cabañas de la montaña dijo un día:
“Sabe, cuando la gente habla de alimentación
natural, ya no sé a qué se refieren”.
Cuando piensas en ello ves que todo el mundo
está
familiarizado
con
la
expresión
“alimentación natural”, pero sin comprender
claramente lo que en realidad son los alimentos
naturales. Hay quien cree que comer alimentos
que no tengan aditivos o productos químicos es
seguir una dieta natural, y hay otros que
vagamente piensan que una dieta natural
consiste en comer los alimentos tal como se
encuentran en la naturaleza.
Si te cuestionas sobre si el uso del fuego y la sal
en la cocina es o no natural, podríamos
responder de las dos formas posibles. Si la dieta
del hombre primitivo a base sólo de plantas y
animales que vivían en estado salvaje es
“natural”, entonces una dieta que incluya el
fuego y la sal no puede considerarse natural.
Pero si se argumenta que el conocimiento
adquirido en tiempos remotos sobre el uso del
fuego y la sal era el destino natural del hombre
entonces la comida preparada con éstos es
perfectamente natural.
¿Es buena la comida a la que se han aplicado
las técnicas humanas de preparación, o
debemos considerar buenos los alimentos en
estado salvaje tal y como se encuentran en la

naturaleza? ¿Podemos decir que son naturales
los alimentos cultivados?
¿Dónde ponemos la línea divisoria entre lo
natural y lo no natural’?
Puede decirse que en el Japón el término “dieta
natural” surgió de las enseñanzas de Sagan
Ishizuka durante la era Meijí. Su teoría fue
luego redefinida y mejorada posteriormente por
los Sres. Sakurazava (George Osawa) y Niki.
El camino de la nutrición, conocido en
Occidente como Macrobiótica, está basado en
la teoría de la no-dualidad y en los conceptos
yin-yang del I Ching.
Puesto que con ello suele entenderse una dieta a
base de arroz integral, se considera que una
dieta natural consiste en consumir cereales
integrales y hortalizas. La alimentación natural,
sin embargo no puede reducirse únicamente a
un vegetarianismo con arroz integral.
Así pues, ¿en qué consiste?.
La razón de toda confusión es que hay dos
formas de conocimiento humano: discriminante
y no-discriminante
(Se trata de una distinción hecha por muchos
filósofos
orientales.
El
conocimiento
discriminante proviene de un intelecto inquieto
y analítico deseoso de enmarcar la experiencia
dentro de un esquema lógico. El Sr. Fukuoka
cree que en este proceso el individuo se aparta
de la naturaleza. Es la “verdad y el juicio
limitados” -ver pág. 56El conocimiento no-discriminante surge sin
esfuerzo consciente por parte del individuo
cuando se acepta la experiencia tal como es sin
ser interpretada por el intelecto. Aunque el
conocimiento discriminante es esencial para
analizar los problemas prácticos del mundo, el
Sr. Fukuoka cree que en último término
proporciona una perspectiva demasiado
limitada).
La gente suele creer que el conocimiento
verdadero del mundo sólo es posible por medio
del conocimiento discriminante. Por lo tanto, la
palabra “natural”, tal como suele usarse denota
la naturaleza tal como la percibe el intelecto
discriminante. Niego la imagen vacía de la
naturaleza tal como la crea el intelecto humano,
y la distingo claramente de la misma naturaleza
tal como la experimenta el entendimiento nodiscriminante.

47

Si erradicamos la falsa concepción de la
naturaleza creo que desaparecerán las raíces del
desorden mundial.
En Occidente la ciencia natural se desarrolló a
partir del conocimiento discriminante: en
Oriente la filosofía del yin-yang y la del I
Ching se desarrollaron a partir de la misma
fuente.
Pero la verdad científica nunca puede alcanzar
la verdad absoluta, y las filosofías después de
todo no son más que interpretaciones del
mundo.
La naturaleza tal como accede a ella el
conocimiento científico es una naturaleza que
ha sido destruida, es un fantasma con esqueleto
pero sin alma. La naturaleza tal como la aborda
el conocimiento filosófico, es una teoría creada
sin especulación humana, un fantasma con alma
pero sin estructura.
El conocimiento no-discriminante sólo puede
tener lugar a través de la intuición, aunque la
gente intente enmarcarlo dentro de un ámbito
más familiar llamándolo “instinto’. Se trata de
un conocimiento procedente de una fuente
innombrable.
Para conocer la verdadera naturaleza hay que
abandonar la mente discriminante y trascender
el mundo de la relatividad. Desde el inicio no
hay este ni oeste, no hay cuatro estaciones, no
hay yin ni yang.
Al llegar a este punto el joven preguntó:
“Entonces usted no sólo niega la ciencia
natural, sino que además niega las filosofías
orientales basadas en el yin-yang y el I Ching?”
La ciencia y la filosofía tienen su valor como
recursos temporales o como indicadores
direccionales, le dije, pero no deben
considerarse como los logros más elevados. Las
verdades científicas y las filosofías son
conceptos del mundo relativo y es en éste en el
que son verdaderos y tienen valor.Por ejemplo,
para la gente actual que se desenvuelve en el
mundo relativo, rompiendo el orden de la
naturaleza y contribuyendo así al desequilibrio
de su propio cuerpo y espíritu, el sistema yinyang puede servir como un indicador
conveniente y efectivo hacia la restauración del
orden.
Estos caminos pueden considerarse teorías
útiles para ayudar a la gente a lograr una dieta
resumida y compacta hasta que lleguen a una
dieta natural. Pero cuando te das cuenta de que

el eventual fin humano está en trascender el
mundo de lo relativo en actuar en un reino de
libertad, entonces es poco afortunado avanzar
ligado a teorías.
Cuando el individuo es capaz de entrar en un
mundo en que los dos aspectos del yin- yang
vuelven a su unidad original, entonces la
misión de estos símbolos ya ha llegado a su fin.
Un joven que acababa de llegar dijo: Si llegas a
ser una persona “natural” ¿puedes entonces
comer cualquier cosa que quieras?”
Si esperas un mundo claro al otro lado del
túnel, la oscuridad de éste se te hará patente en
todo su recorrido. Cuando ya no deseas comer
algo sabroso, puedes entonces saborear el
verdadero sabor de lo que estás comiendo. Es
fácil poner sobre la mesa los alimentos
sencillos que componen una dieta natural, pero
los que pueden disfrutar de tal festín son pocos.
EL MANDALA DE LA ALIMENTACIÓN
NATURAL
Mi idea de la alimentación natural es la misma
que la de la agricultura natural. Al igual que
esta última acepta a la naturaleza tal como es, o
sea, la naturaleza tal como la comprende la
mente no-discriminante, así la dieta natural es
un modo de comer en que los alimentos
recogidos en zonas silvestres o producidos por
la agricultura natural, así como el pescado
capturado por medios naturales, se consiguen
sin una acción premeditada por parte de la
mente no-discriminante.
A pesar de que hablo de acción no intencionada
y no-método, la experiencia adquirida a través
del tiempo en el transcurso de la vida diaria es
por supuesto, reconocida. El uso de la sal y el
fuego en la cocina podrían ser criticados como
el primer paso para la separación del hombre de
la naturaleza, pero son sencillamente sabiduría
natural tal como la adquirió el hombre
primitivo y debe considerarse como sabiduría
donada por el cielo.
Los cultivos que han evolucionado durante
miles y decenas de miles de años creciendo
junto a los seres humanos, no son productos
surgidos enteramente del conocimiento
discriminante del agricultor, y pueden
considerarse como alimentos que han aparecido
naturalmente.
Pero las variedades seleccionadas rápidamente
que no han evolucionado bajo circunstancias
naturales sino que más bien han sido

48

desarrolladas a partir de una ciencia agrícola
que se ha apartado lejos de la naturaleza, así
corno el pescado y el marisco producido en
piscifactorías y el ganado, todo ello se sale
fuera de esta categoría.
Agricultura, pesca, ganadería: las realidades
diarias en alimentación, abrigo, protección,
vida espiritual- todo lo que existe- debe
constituir una unión con la naturaleza.
Imaginemos dos diagramas:
El primero reúne los alimentos que la gente
puede obtener con mayor facilidad y los
pondríamos más o menos agrupados.
El segundo sería el de los alimentos tal corno
pueden conseguirse a lo largo de los meses del
año. Estos diagramas constituirían el mandala
de la alimentación natural. (Un mandala es un
diagrama circular que en el arte y la religión
orientales simboliza la totalidad y la plenitud de
su tema).
Podemos ver que las fuentes de alimentación
dispuestas sobre la faz de la tierra son casi
ilimitadas. Si la gente eligiese su alimento a
través de la no-mente’ (término budista que
describe el estado en que no hay distinción
entre el mundo individual interior y el mundo
exterior), incluso desconociendo lo que son el
yin y el yang, entonces podría seguir una dieta
perfectamente natural.
Los pescadores y agricultores de cualquier
pueblo japonés no tienen ningún interés
particular en la lógica de estos diagramas.
Siguen las reglas de la naturaleza seleccionando
los alimentos de la estación del área en que se
encuentran.
Desde los comienzos de la primavera, cuando
brotan las siete hierbas, el agricultor puede
degustar sus siete sabores. Para acompañarlos
están los deliciosos sabores de los caracoles de
estanque y de los moluscos marinos.
La estación del verdor llega en marzo. Cola de
caballo, helechos, artemisia, “osmund”, y otras
plantas de montaña pueden comerse además de
las tiernas hojas del níspero y el melocotonero,
y los brotes del ñame de montaña.
Poseedoras todas estas plantas de un sabor
delicado y suave, pueden proporcionar un
delicioso tempura y ser también usadas como
condimento. En las zonas costeras abundan a lo
largo de los meses de primavera deliciosos

vegetales marinos tales como laminaria, fucos,
y algas de roca.
En la época en que brota el bambú, el bacalao
gris, el besugo y el pez cerdo rayado alcanzan
su sabor más delicioso. La estación de floración
del iris se celebra con el delgado pez cinta y la
cebolla ‘sashimi”.
Los guisantes y las habas son deliciosos
comidos directamente de la vaina o hervidos
junto con cereales tales corno arroz, trigo o
cebada integrales.
Hacia el final de la estación de las lluvias (En
Japón la estación de lluvias dura desde junio
hasta mediados del mes de julio) se salan las
ciruelas japonesas, las fresas y frambuesas
pueden cogerse en abundancia.
En este tiempo es lógico que el cuerpo empiece
a desear el sabor refrescante de las cebollas
tiernas junto con el de frutas acuosas tales
como nísperos japoneses, albaricoques y
melocotones. El fruto del níspero japonés no es
la única parte comestible: la semilla puede
molerse para hacer café y las hojas en infusión
constituyen una de las mejores medicinas. Las
hojas maduras del melocotonero y el caqui
proporcionan un tónico para la longevidad.
Bajo el radiante sol de verano, un buen
pasatiempo consiste en comer melones y miel a
la sombra de un gran árbol. La mayor parte de
las hortalizas veraniegas tales como zanahorias,
espinacas, rábanos y pepinos están listas para
ser cosechadas. El cuerpo también necesita
aceite vegetal o aceite de sésamo para alejar la
pereza estival.
Si se quiere considerarlo misterioso, entonces
es misterioso el hecho de que los cereales de
invierno cosechados en primavera vayan bien
con el decreciente apetito veraniego, y así se
prepara a menudo con cebada, pasta de sopa
estival de varios tamaños y formas. El grano del
trigo sarraceno se cosecha en verano. Es una
antigua planta silvestre y un alimento adecuado
a esta estación.
El comienzo del otoño es una estación feliz,
con soja y pequeñas judías “azuki” rojas,
muchas frutas, hortalizas y varios granos
amarillos madurando al mismo tiempo. Los
pasteles de mijo se saborean bajo la luna de
otoño mientras se contemplan las celebraciones
de esta época. La soja ligeramente cocida se
sirve junto con patatas “taro”.

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