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1 Introduccion a la Homotoxicologia .pdf



Nombre del archivo original: 1 - Introduccion a la Homotoxicologia.pdf
Título: Microsoft PowerPoint - 1_IAH_AC_Introducción a la Homotoxicología.ppt
Autor: user1163

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Introducción a la homotoxicología

IAH AC Introducción a la homotoxicología

© IAH 2007

La homotoxicología, desarrollada por el médico alemán Hans-Heinrich
Reckeweg, es el concepto científico subyacente a la medicina antihomotóxica.
Es una forma diferente de abordar al paciente y su enfermedad.
En la medicina convencional el concepto del “terreno del paciente” es
desconocido, y por lo tanto con frecuencia parece como si se tratara al paciente
únicamente por los síntomas que presenta.

1

Objetivos
• Conocer los principios básicos de la homotoxicología
• Enfermedad y salud
• La homotoxina
• El origen y la historia de la tabla de seis fases
• La dinámica de una enfermedad en la tabla de seis fases
• El principio de la evolución de la enfermedad

© IAH 2007

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Muchos aspectos de la medicina antihomotóxica son diferentes de la medicina
convencional. Aunque con frecuencia se utiliza la misma terminología, se refiere
a temas diferentes. Por lo tanto, es importante comprender bien qué significa
salud y enfermedad en homotoxicología.
En homotoxicología, las causas de la enfermedad se ven como homotoxinas.
Por lo tanto, deberíamos poder definirlas. Se puede encontrar información más
específica sobre las homotoxinas en el tema “IAH AC Homotoxinas”.
Como se verá con detalle en otros temas, la Tabla de la Evolución de la
Enfermedad (TEE) es un instrumento dinámico para evaluar la evolución de la
enfermedad del paciente. Es un instrumento esencial en el abordaje
antihomotóxico del paciente. El hecho de que con el tiempo el paciente
evolucione o de que el tipo de enfermedad cambie en la tabla es muy importante
porque dirigirá nuestra decisión de cómo tratar al paciente y qué medicación es
adecuada para hacerlo de una manera homotoxicológicamente correcta.

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El padre de la homotoxicología:
el Dr. H-H Reckeweg

© IAH 2007

El Dr. Hans-Heinrich Reckeweg fue el padre de la homotoxicología. Debido a su
inmenso trabajo y a sus publicaciones, la homotoxicología se convirtió en un
abordaje generalizado en medicina. No sólo la teoría, sino también el uso diario
de medicamentos antihomotóxicos, está presente en más de 70 países de todo
el mundo. En la actualidad expertos en homotoxicología de todo el mundo siguen
investigando en este campo y han hecho de la homotoxicología un abordaje
adecuado en la medicina moderna.
La convicción del Dr. Reckeweg llevó a muchos médicos a tratar a sus pacientes
de una manera diferente. Aun ahora, e incluso más que antes, más de 20 años
después de su muerte, la homotoxicología es un concepto muy apreciado en la
medicina complementaria y cada vez va convirtiéndose más en una “revelación”
en el ámbito de la medicina convencional. De esta forma, el Dr. Reckeweg
consiguió cumplir su sueño con éxito: construir un puente entre la medicina
convencional y la medicina complementaria.

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“Un día me gustaría fusionar la homeopatía con la
corriente dominante en medicina”

H.-H. Reckeweg 1905-1985

© IAH 2007

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De hecho, la homotoxicología es un concepto fácilmente comprensible, tanto
para el profesional de la medicina complementaria como para el médico de la
medicina convencional. Aunque a veces parezca que ambos tipos de medicina
son opuestos, actualmente vemos que los médicos con formación convencional
se abren cada vez más a la medicina antihomotóxica y los homeópatas están
vinculados de manera menos estricta a la medicina clásica de medicamentos
unitarios. Esto se debe a los avances de la biología molecular, que hacen que
sea más evidente el mecanismo de acción de la medicina antihomotóxica.
El Dr. Reckeweg realmente estableció un puente entre la medicina convencional
y la medicina complementaria, y de esta forma creó una plataforma integradora
que se abre camino con facilidad hacia la práctica médica diaria.

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¿Qué es la homotoxicología?

© IAH 2007

Estudiemos ahora con más profundidad los principios básicos de la
homotoxicología. ¿Qué es la homotoxicología y de qué forma se desvía del
abordaje médico convencional del paciente y de su enfermedad?

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HOMO

TOXICO

Hombre

Toxina

© IAH 2007

LOGÍA

Estudio

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El término homotoxicología procede de tres palabras: “homo”, que significa ser
humano; “toxico”, que procede de toxina o veneno; y finalmente “logía”, que
procede del griego “logos”, que significa estudio.
En resumen, podemos describir la homotoxicología como el estudio de la
influencia de las sustancias tóxicas sobre los seres humanos.

6

La homotoxicología es
el estudio de la influencia de las
homotoxinas sobre el organismo
humano
La homotoxicología es un puente
entre la medicina complementaria y
la medicina convencional

© IAH 2007

En homotoxicología estudiamos cómo la presencia de homotoxinas influirá sobre
las funciones de la célula y, a través de éstas, sobre la función de todo el
organismo humano. La reacción o la rigidez de los mecanismos de defensa
contra la homotoxina definirá la situación clínica en la que se encuentra el
paciente. Los síntomas son la expresión del intento del organismo de eliminar las
toxinas.
Como el abordaje en homotoxicología sigue siendo clínico, se ha investigado
sobre el modo de acción de este tipo de medicamentos. La homotoxicología está
muy relacionada con la medicina convencional y es muy valorada por los
médicos convencionales “abiertos de mente” porque los mecanismos de acción
subyacentes a los medicamentos antihomotóxicos se pueden explicar en
relación con los modelos de biología molecular de esta medicina convencional.
Por otro lado, y al contrario de lo que ocurre con los medicamentos
convencionales, la mayoría de los medicamentos antihomotóxicos contienen
microdosis o incluso nanodosis de componentes activos y, por lo tanto, no son
tóxicas. La escasez de efectos secundarios y de contraindicaciones, la ausencia
de interacciones con otros medicamentos y su seguridad y eficacia hacen que la
homotoxicología se clasifique como medicina complementaria “suave”. De esta
manera, la homotoxicología constituye un puente entre la medicina convencional
y la medicina complementaria. El puente se refiere al sólido diagnóstico de la
medicina convencional y al tratamiento suave y no tóxico de la medicina
complementaria.

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Definición homotoxicológica de enfermedad
• Las enfermedades son la expresión de unos mecanismos de
defensa biológicamente orientados contra las homotoxinas
endógenas y exógenas, o la expresión del intento del organismo
para compensar la lesión tóxica que ha recibido

© IAH 2007

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Desde un punto de vista homotoxicológico, la enfermedad esta producida por la
reacción del cuerpo ante la presencia de homotoxinas perjudiciales. Lo que
reconocemos como los síntomas clínicos de la enfermedad es lo que resulta
después de que el sistema de defensa haya reaccionado a la amenaza.
Esto significa que la enfermedad no es la presencia de síntomas en sí mismos,
sino que éstos sólo se deben ver como una demostración de una actividad de
defensa continua.
Mientras se consideren los síntomas clínicos sólo como una amenaza para la
calidad de vida del paciente y todo el tratamiento se dirija a la eliminación de
estos síntomas, los resultados serán superficiales y en realidad estamos
hipotecando a largo plazo la salud del paciente.
Un tratamiento bioterapéutico tiene en cuenta las homotoxinas causales y,
mediante la estimulación del propio sistema de defensa del cuerpo, afectará a
las causas reales de la enfermedad. La bioterapia siempre es un tratamiento
regulador, y no un tratamiento supresor.

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Definición homotoxicológica de enfermedad
• Las enfermedades son la expresión de unos mecanismos de
defensa biológicamente orientados contra las homotoxinas
endógenas y exógenas, o la expresión del intento del organismo
para compensar la lesión tóxica que ha recibido

© IAH 2007

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Expresión : Lo que vemos no es lo que tenemos. Los síntomas son sólo la
consecuencia de una actividad de defensa del organismo contra agresiones
tóxicas. Si, por ejemplo, hay una inflamación, el tratamiento causal significa que
tendremos que hacer algo para la inflamación que desencadenan las
homotoxinas, lo cual se puede realizar mediante la regulación de la actividad de
defensa. La mera supresión de los síntomas es comparable a empujar un
iceberg debajo del agua con la esperanza de que nunca volverá a aparecer. Si
se deja de hacer presión hacia abajo, el iceberg volverá a aparecer. Este
fenómeno explica la recurrencia de las enfermedades en la medicina
convencional.
Se puede hacer otra comparación. Los síntomas clínicos son sólo la expresión
de algo más profundo, de la misma manera que las palabras que dice una
persona son la expresión de sus pensamientos. La supresión de las palabras, la
prohibición de hablar, nunca puede modificar la causa del habla, que son los
pensamientos en la mente del hablante. El tratamiento de la mente, como en la
psicoterapia, dará lugar automáticamente a diferentes expresiones.
De la misma forma, la supresión de la fiebre en las enfermedades víricas
parecerá ser eficaz a corto plazo. A largo plazo sólo aumentará la proliferación
del virus porque la fiebre tiene un efecto virostático, ya que las citocinas actúan
mejor a estas altas temperaturas.

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Definición homotoxicológica de enfermedad
• Las enfermedades son la expresión de unos mecanismos de
defensa biológicamente orientados contra las homotoxinas
endógenas y exógenas, o la expresión del intento del organismo
para compensar la lesión tóxica que ha recibido

© IAH 2007

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Biológicamente : “Bios” significa “vida”, “logos” significa “palabra”, “estudio” o
incluso “regla”. “Biológico" significa “según las reglas de la vida”. Cualquier
acción terapéutica que vaya contra este hecho biológico va en contra de los
aspectos básicos de la vida. Si suprimimos una inflamación y este proceso
inflamatorio tenía como objetivo eliminar las homotoxinas y sus influencias
negativas sobre los tejidos, estamos interrumpiendo un proceso de limpieza y
nos quedamos con los efectos de la intoxicación. Al bloquear el efecto de
limpieza de un proceso inflamatorio tomamos una medida contra la vida porque
las homotoxinas persisten y seguirán intoxicando con más intensidad a largo
plazo, lo que significa que el efecto de las homotoxinas se verá más en la célula
que en la matriz extracelular.

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Definición homotoxicológica de enfermedad
• Las enfermedades son la expresión de unos mecanismos de
defensa biológicamente orientados contra las homotoxinas
endógenas y exógenas, o la expresión del intento del organismo
para compensar la lesión tóxica que ha recibido

© IAH 2007

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Orientados: Este término es extremadamente importante en la definición
homotoxicológica de enfermedad. Significa que la reacción del sistema de
defensa será proporcionada a las necesidades para conseguir el objetivo. Esto
incluye todos los aspectos reguladores a los que se refiere la homotoxicología.
La movilización de la defensa se realiza al nivel necesario para conseguir el
objetivo, que en la mayoría de los casos es la eliminación de la homotoxina y su
actividad interactiva negativa con la célula y con su entorno, y la restauración de
la homeostasis. La regulación del nivel de actividad se realiza mediante un
mecanismo complejo de sistemas autorreguladores que interactúan entre sí, y
esto a través de muchos mediadores y sistemas de retroalimentación diferentes.
La mayoría de las reacciones del sistema de defensa están orientadas, pero se
pueden producir reacciones inadecuadas (no orientadas) que generan
enfermedades por sí mismas. Por ejemplo, las enfermedades autoinmunes son
una reacción inadecuada del sistema de defensa. El sistema inmunitario ataca a
los tejidos propios, que en condiciones normales serían tolerados y no atacados.
Ocurre lo mismo en reacciones alérgicas como la fiebre del heno. La reacción
del sistema de defensa no guarda relación con el riesgo del agresor (el polvo o el
polen) y, por lo tanto, no está orientada.

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Definición homotoxicológica de enfermedad
• Las enfermedades son la expresión de unos mecanismos de
defensa biológicamente orientados contra las homotoxinas
endógenas y exógenas, o la expresión del intento del organismo
para compensar la lesión tóxica que ha recibido

© IAH 2007

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El mecanismo de defensa está ahí para proteger al organismo de la agresión
tóxica. No es sólo funcional cuando el antígeno está atacando al sistema. El
mecanismo de defensa debe ser un sistema en espera en todo momento. De
esta manera, si se altera la homeostasis puede activar la respuesta adecuada,
ya sea inmunitaria, hormonal o enzimática, etc… Sólo estando en espera y alerta
todo el tiempo es posible una defensa eficaz y orientada. El fallo del sistema
producirá una intoxicación.
Los mecanismos reguladores están muy controlados mediante sistemas de
retroalimentación positivos y negativos. El bloqueo o la derivación de estos
sistemas de retroalimentación impedirá la regulación y producirá enfermedades
crónicas.

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Definición homotoxicológica de enfermedad
• Las enfermedades son la expresión de unos mecanismos de
defensa biológicamente orientados contra las homotoxinas
endógenas y exógenas, o la expresión del intento del organismo
para compensar la lesión tóxica que ha recibido

© IAH 2007

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Definimos una homotoxina como CUALQUIER sustancia que sea tóxica para el organismo
humano (homo=ser humano, tóxico=veneno). La toxicidad puede ser un efecto molecular
bioquímico directo, un efecto bloqueante físico o incluso un efecto interactivo perjudicial. Por lo
tanto, a nosotros no nos interesa únicamente la homotoxina en sí misma, sino también, y tal vez
incluso más, los efectos que crea (incluso a distancia) sobre la célula.
Diferenciamos entre homotoxinas endógenas y exógenas.
Las homotoxinas exógenas son sustancias que por definición ya son tóxicas para el organismo
humano en ciertas situaciones (véase la diapositiva anterior). Algunas de ellas son bien
conocidas (tabaco, alcohol, drogas/fármacos de muchas maneras), otras son menos conocidas
(sustancias aromáticas, colorantes, edulcorantes alimentarios) y otras no son conocidas en
absoluto (cadmio, evaporación de pegamentos, gases, radiaciones...).
Las homotoxinas endógenas se crean en el propio cuerpo. La mayoría son productos
intermediarios o de desecho de procesos metabólicos (p. ej., CO2). Otras homotoxinas
endógenas son la consecuencia de un desequilibrio de la secreción hormonal (p. ej.,
estrógeno/progesterona), la inhibición o la ausencia de un mediador o de la secreción de una
sustancia intermediaria (p. ej., insulina en la diabetes, serotonina en la depresión) o de su
recaptación acelerada (p. ej., concentraciones bajas de serotonina en la depresión) o, justo al
contrario, el aumento de la estimulación repetida por un aporte exagerado de mediadores (p. ej.,
hormona tiroidea en la disfunción hipertiroidea).
Es esencial la actividad de interferencia o de bloqueo de la homotoxinas sobre el funcionamiento
normal de los sistemas orgánicos o de los sistemas activadores o reguladores (sistema
hormonal, sistema nervioso...).
Si se desea información más detallada sobre las homotoxinas, véase el tema “IAH AC Drenaje y
detoxificación”.

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© IAH 2007

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La Tabla de la Evolución de la Enfermedad (previamente denominada tabla de
seis fases) es un instrumento para evaluar la evolución de la enfermedad del
paciente. La utilización correcta de la misma no sólo da una idea de la gravedad
de la enfermedad del paciente, sino que también ayudará al médico a establecer
un plan terapéutico eficaz.
La tabla de la imagen fue la primera Tabla de la Evolución de la Enfermedad o
tabla de seis fases original de Reckeweg, traducida del alemán al español
(versión alemana de 1957).

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© IAH 2007

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En el eje horizontal vemos seis fases en esta versión inicial. La fase de inflamación (nombre
actual) se llamó “fase de reacción” porque el cuerpo está reaccionando a la homotoxina. La
actual fase de desdiferenciación (inversa de la diferenciación embrionaria de las células) se
denominó “fase neoplásica” debido a la nueva formación de tejido en los tumores.
También es interesante el hecho de que hubiera 2 bloques de 3 clases cada uno de ellos,
divididos por una división biológica. Al lado izquierdo de esta división se producen todas las
enfermedades en las que las homotoxinas causales o sus efectos son extracelulares. Al lado
derecho de la misma la presencia o el efecto de la homotoxina es principalmente intracelular.
La referencia a la matriz extracelular, o incluso la Matriz Viviente, tal y como se conoce en la
histología moderna actualmente, no existía en el momento de la elaboración de esta tabla (1957)
porque todavía no se conocía este concepto (Sistema de la regulación basal, Pischinger, 1975).
Aunque Reckeweg se refirió a la misma incluyendo el nivel mesenquimatoso como un nivel
separado (el mesénquima debe estar debajo de la capa mesodérmica), la matriz sólo adquirió
importancia en una nueva tabla de seis fases a principios de la década de 1990. Actualmente
sabemos que la Matriz Viviente tiene tres niveles que interactúan entre sí: la matriz extracelular,
la matriz intracelular y la matriz intranuclear. Analizaremos esta última en esta conferencia e
incluso con más detalle en el tema “IAH AC Histología y fisiología de la matriz viviente”.
Como el Dr. Reckeweg estaba muy interesado en la toxicología, sólo hay pocas referencias a las
enfermedades relacionadas con la mente. También esto es completamente diferente en la última
versión de la tabla.

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En el eje vertical reconocemos la 3 capas embrionarias: el ectodermo, el
endodermo y el mesodermo. Como se ha señalado en la diapositiva anterior, el
mesénquima se refiere a la fase previa de lo que posteriormente se denominó
matriz extracelular. Desde un punto de vista embriológico puro se debe clasificar
como mesodermo y no aparecer como una diferenciación tisular separada.
Es importante el orden en el que se clasifican las fases y las capas embrionarias
(y los tejidos resultantes). Es evidente que Reckeweg se inspiró en Hering
porque ambos se refieren a la ley de Hering en homeopatía. La ley de Hering
afirma que las enfermedades evolucionarán con el paso del tiempo desde el
exterior hacia el interior, desde órganos y tejidos menos importantes hasta otros
más importantes, y desde enfermedades no celulares hasta enfermedades
celulares.

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Segunda tabla de las homotoxicosis
Salud
Fases
humorales
Tejidos

Excreción

Inflamación

Ectodermo
Entodermo
Mesénquima
Mesodermo

Intercelular

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Enfermedades
Fases
de la matriz
Deposición

D
I
V
I
S
I
Ó
N
B
I
O
L
Ó
G
I
C
A

Impregnación

Fases
celulares
Degeneración

Desdiferenciación

Intracelular

17

A finales de la década de 1980 se realizaron cambios fundamentales en la tabla
existente. Para comprenderlos tenemos que recordar algunos aspectos
histológicos que se descubrieron y pusieron en práctica en aquel momento. El
dato principal es que se añadieron las Fases matriciales al concepto existente de
Reckeweg.

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El terreno del paciente
• «La bactérie n’est rien, c’est le terrain qui fait tout.»

• “Las bacterias no son nada,
el terreno lo es todo”

Claude Bernard
Siglo XIX

© IAH 2007

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En el siglo XIX el histólogo francés Claude Bernard elaboró la terminología
“terreno interno” o medio interno. Se estaba refiriendo al entorno directo de la
célula, tanto estructural como fisiológico. La calidad de vida de la célula se
relaciona directamente con la pureza de su entorno directo, porque ésta es la
zona de la que toma su alimento y su energía y en la que deposita sus productos
de desecho.
Incluso Louis Pasteur, el descubridor de los microorganismos en la medicina
moderna, se refirió a Claude Bernard cuando mencionó que una infección
bacteriana está más relacionada con una modificación del medio interno del
paciente que con la presencia de una bacteria o de otro microorganismo.
La bacteria no es la causa de una infección bacteriana, sino que el medio interno
del paciente se convierte en un medio de cultivo que favorece la proliferación del
microorganismo. Por este motivo los antibióticos, desde este punto de vista, no
son el tratamiento causal de todos los pacientes (terreno individual) de la misma
manera. En un terreno muy bueno un antibiótico puede ser un tratamiento
puramente sintomático dado que no hubiera sido necesario administrarlo.
Los antibióticos inhiben directamente la proliferación de las bacterias. El
tratamiento causal sería limpiar el terreno de tal forma que se convirtiera en un
medio poco nutritivo para las bacterias y se inhibiera su proliferación por
privación. Esto favorece al sistema de defensa, que con la misma demora debe
eliminar menos agresores y, sobre todo, un terreno limpio y exacto dará menos
probabilidad para la recurrencia.

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Célula del
parénquima
de un órgano
Membrana
basal

Célula de
defensa

Sustancia
basal

Elastina

Fibroblasto
Axón

Virchow

El sistema Pischinger

Colágeno

Axón

Mastocito
Capilar
Endocrinio

SNC

Pischinger

Biorritmo

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El medio interno de Claude Bernard es un hecho histológico. En la histología
moderna se denomina actualmente la Matriz Viviente (MV), formada por
diferentes niveles o componentes (extracelular, intracelular e intranuclear). La
matriz extracelular es una zona de transmisión entre todos los sistemas
reguladores y la célula. Los nervios, los capilares, los vasos linfáticos... todos
ellos finalizan o comienzan en la MEC. Ninguno de ellos finaliza ni se origina en
la célula. Las interacciones entre los diferentes sistemas (sistema nervioso,
torrente sanguíneo, sistema de defensa, estructura basal...) tienen lugar en los
intercambios de los mediadores muy diferenciados que se encuentran en la
matriz extracelular (MEC). De esta forma la célula se relaciona directamente con
la matriz extracelular, y la calidad de la función y sus capacidades dependen de
la pureza de la matriz MEC y de sus características de transmisión.
Si desea información detallada sobre este tema, consulte el tema “IAH AC
Histología y fisiología de la matriz viviente”.

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© IAH 2007

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La propia matriz extracelular está formada por una red tridimensional fina de
proteoglucanos y glucosaminoglucanos (mucopolisacáridos). Un proteoglucano
está formado por una molécula de ácido hialurónico sobre la cual se fija la
proteína central, unidas mediante proteínas de unión. Horizontalmente, en una
estructura arbórea, se fijan proteínas transversales que transportan complejos de
azúcares (glucosaminoglucanos, por ejemplo, condroitín sulfato).
Si desea información más detallada sobre la estructura de la matriz, consulte
también el tema “IAH AC Histología y fisiología de la matriz viviente”.

20

Segunda tabla de las homotoxicosis
Salud
Fases
humorales
Tejidos

Excreción

Inflamación

Ectodermo
Entodermo
Mesénquima
Mesodermo

Intercelular

© IAH 2007

Enfermedades
Fases
de la matriz
Deposición

D
I
V
I
S
I
Ó
N
B
I
O
L
Ó
G
I
C
A

Impregnación

Fases
celulares
Degeneración

Desdiferenciación

Intracelular

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El principal motivo por el que en la década de 1980 se incorporó la matriz a la
tabla de seis fases fue el hecho de que en aquel momento los homotoxicólogos
pensaban que el depósito de las homotoxinas se producía en la matriz. Por
supuesto, en la actualidad tenemos dudas sobre este punto.
En esta versión de la tabla permaneció la clasificación embriológica de los tejidos
(como en la tabla del Dr. Reckeweg), pero las fases se clasificaron en 3 bloques
de 2 fases. Desde una división inicial de la tabla en dos bloques (fases humoral y
celular) la tabla se dividió en 3 bloques, integrando la matriz como un hecho
histológico (fases humorales, matriciales y celulares).
Para ser más correctos en la terminología de las fases, la “Fase de reacción” se
convirtió en una fase de “Inflamación” porque la reacción del sistema de defensa
es una inflamación en la segunda fase. La fase de “Neoplasia” se convirtió en la
“Fase de desdiferenciación” debido a la característica de las posibilidades
omnipotentes de la célula en proceso de desdiferenciación (lo contrario a la
célula embrionaria en proceso de diferenciación).

21

Seis fases de las homotoxicosis
• Excreción: expulsión de los productos tóxicos
• Inflamación: inicia la limpieza mediante la activación del
sistema de defensa
• Depósito: almacenamiento de los productos tóxicos en el
espacio extracelular
• Impregnación: el principal efecto de la intoxicación se hace
intracelular. Empieza la alteración de los sistemas enzimáticos
• Degeneración: la intoxicación destruye la célula
• Fases de desdiferenciación: la célula se desdiferencia a una
célula indiferenciada, se crean neoplasias

© IAH 2007

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Aquí vemos las principales características de las seis fases de la tabla.
Posteriormente estudiaremos con más detalle las características de cada una de
ellas.

22

La división biológica marca la
diferencia entre la intoxicación
extracelular y la intracelular
Desde el punto de vista orgánico la
división biológica es con frecuencia
el punto sin retorno

© IAH 2007

La división biológica (o corte biológico) es la línea imaginaria que divide las fases de depósito y
de impregnación de la antigua tabla de seis fases del Dr. Reckeweg. Esto significa que se
encuentra en el centro de la tabla de seis fases y en el medio de las fases de la matriz. No es
simplemente una línea divisoria. Es simbólica, y su utilidad terapéutica estratégica es muy
grande.
Todo efecto intoxicador que atraviesa la división biológica produce una lesión con frecuencia
irreparable de la célula, o la propia homotoxina, por su efecto, pondrá en peligro la salud de la
célula, porque se producirá una interacción destructiva en el núcleo celular y en las estructuras
intercelulares.
Por este motivo la división biológica es la línea divisoria entre las enfermedades con buen
pronóstico y las enfermedades con un pronóstico dudoso, entre la pureza intracelular relativa y
una situación intacta y una intoxicación intracelular o un estado de deficiencia, entre la inhibición
reparable de la función y la lesión irreparable. En términos generales también se puede
considerar que forma la línea divisoria entre las patologías principalmente agudas y las
patologías principalmente crónicas.
Cuando se cruza la división biológica, el tratamiento deberá ser más profundo. Después de todo,
las fases de la izquierda de la división pueden asociarse a recuperación completa si se estimula
correctamente el mecanismo defensivo del propio cuerpo y se consigue un drenaje y una
detoxificación adecuados. No sólo desaparecerán los síntomas clínicos, sino que el terreno del
paciente dará menos ocasión a que se produzcan nuevas agresiones e intoxicaciones. A la
derecha de la línea divisoria ya participa la célula, e incluso está lesionada. Es aquí donde se
deben integrar los 3 pilares de la homotoxicología en la estrategia terapéutica. Estos 3 pilares
son: 1. Drenaje y detoxificación; 2. Inmunomodulación; y 3. Apoyo órganico y celular.

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La división biológica marca la
diferencia entre la intoxicación
extracelular y la intracelular o
su efecto, entre la autorregulación
y la compensación
Desde un punto de vista orgánico,
la división biológica es el punto
sin retorno

© IAH 2007

A la derecha de la división biológica el tratamiento se tiene que centrar en interrumpir la
disfunción intracelular debida a los procesos de intoxicación que crea la presencia intracelular de
homotoxinas o la presencia extracelular de homotoxinas con un efecto desestabilizador
intracelular (p. ej., estimulando la respiración celular mediante la utilización de catalizadores del
ciclo del ácido cítrico o dando soporte a los órganos mediante los principios de los medicamentos
compositum), “purificando” el espacio intersticial (drenaje) y compensando la lesión celular
permanente producida por la intoxicación intracelular avanzada (en la medida de lo posible).
Además de esto, con frecuencia se deben aplicar medidas terapéuticas inmunomoduladoras (p.
ej., fármacos reguladores de la inflamación) y medidas de drenaje y detoxificación (que
conforman los 3 pilares de la homotoxicología). Al final se intentara devolver el organismo de
nuevo a su autorregulación.
Las fases que están en contacto con la división biológica a la izquierda y a la derecha de la tabla
se caracterizan por períodos latentes de ausencia de síntomas, lo que permite que un organismo
evolucione discretamente a través de la división. Por este motivo el tratamiento de las fases de
depósito y de impregnación es más difícil para el bioterapeuta porque los síntomas no siempre
expresan la gravedad de la enfermedad.
Las oportunidades de una evaluación terapéutica en estas fases medias con frecuencia son
imprecisas y están enmascaradas por la ausencia de síntomas. Además, también se deberá
tratar al paciente aun cuando no tenga síntomas clínicos en absoluto, algo que algunas personas
consideran que es completamente innecesario. Después de todo, no es necesario tratar a alguien
que no se siente enfermo.
Además de activar los mecanismos de defensa al nivel del espacio extracelular, el drenaje
también es un factor crucial. A veces incluso se pueden estimular los procesos inflamatorios para
conseguir la “purificación” rápida de los tejidos intoxicados. Esta inflamación también puede
aparecer espontáneamente como otra faceta del proceso de curación. Llamamos a esto una
“evolución hacia la salud” forzada o espontánea, o desplazamiento sintomático en el buen
sentido.

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© IAH 2007

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El cuerpo maneja las homotoxinas de 6 formas diferentes. El Dr. H.-H. Reckeweg clasificó las
homotoxicosis (enfermedades) en este marco dinámico, es decir, la tabla de seis fases de las
homotoxicosis, como la denominó. Con el tiempo una enfermedad puede evolucionar desde la
fase de excreción, a través de la de inflamación (previamente las fases de reacción), a las fases
de depósito. Posteriormente hay una evolución desde las fases de impregnación, a través de las
de degeneración, hasta las de desdiferenciación (previamente las fases de neoplasia). El cuerpo
puede omitir ciertas fases, es decir, la evolución puede tener lugar sin síntomas debidos a la
aparición de estas fases.
El sistema de la tabla de seis fases no sólo nos permite conocer la gravedad de una enfermedad
(nivel de intoxicación y reacción del cuerpo a esta intoxicación), sino también hacer predicciones
terapéuticas (pronóstico).
La tabla de seis fases da al médico una clasificación clara de las enfermedades y le permite
interpretar correctamente cualquier cambio de los síntomas. Además de su utilidad como
herramienta de evaluación para el terapeuta, también tiene una importancia fundamental para
determinar los medicamentos antihomotóxicos reales (la mayoría de los productos se relaciona
directamente con una situación determinada del organismo) para estimular la evolución favorable
en el menor tiempo posible.
Las seis fases en cuestión se asignan a tres grupos de dos (las fases humorales, matriciales y
celulares), que se dividen a medio camino entre las fases de la matriz por la división biológica.
Una vez que se cruza esta división, esto indica que las homotoxinas o sus efectos evolucionan
desde el terreno extracelular al intracelular; en otras palabras, las homotoxinas que inicialmente
estaban fuera de la célula pueden evolucionar hacia el interior de la célula, o la homotoxina está
físicamente fuera de la célula pero el efecto de intoxicación se produce principalmente dentro de
la célula.

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Las fases humorales son las fases de excreción y de inflamación. Se
caracterizan por intentos repetidos por parte del cuerpo de conseguir la
detoxificación (eliminación) espontánea. Las estructuras intracelulares siempre
permanecen intactas, aunque veremos que se pueden perder numerosas células
en el proceso de inflamación, si bien serán sustituidas por células intactas y
sanas posteriormente. Hay una tendencia espontánea hacia la mejoría. Esto
significa que si se impide una intoxicación adicional y el paciente está en una
situación en la que se favorece la eliminación (p. ej., el reposo), la enfermedad
desaparecerá, siempre que no haya obstáculos mecánicos (p. ej., seno
bloqueado en la sinusitis). El pronóstico de las enfermedades en las fases
humorales generalmente es favorable y el proceso de recuperación se puede
acelerar significativamente mediante el tratamiento con medicamentos
antihomotóxicos, con mero riesgo insignificante de efectos secundarios.

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Las fases matriciales son las fases de depósición y de impregnación. Las enfermedades de estas
fases se producen en el nivel de la sustancia basal, el sistema básico de biorregulación (SBBR) o
el denominado espacio de Pischinger o el Sistema de la regulación basal según Pischinger.
Todos estos términos son sinónimos.
Las fases matriciales son cruciales en la evolución del paciente porque en estas fases se produce
el paso real desde la presencia o el efecto extracelular de la homotoxina a la presencia o el efecto
intracelular. La importancia de un sistema básico de biorregulación que funciona adecuadamente,
es decir, que no está intoxicado, es fundamental para la protección del cuerpo contra las
enfermedades degenerativas crónicas.
Las fases celulares son las fases de degeneración y de neoplasia o de desdiferenciación. Están
al otro lado de la división biológica. Esto significa que la intoxicación se ha producido no sólo
entre las células sino también dentro de las células, o que la intoxicación extracelular tiene
efectos intracelulares. De manera lenta pero segura se inhiben las funciones de las células hasta
el punto de su destrucción. Los mecanismos de autorregulación fracasan y el cuerpo intenta
compensarlo. La eliminación de las células mediante apoptosis y la actividad de los linfocitos
granulares grandes (LGG): linfocitos citolíticos naturales (linfocitos NK, células NK o células
agresoras naturales) y linfocitos citotóxicos (linfocitos Tc) es insatisfactoria.
La condensación o el depósito de las homotoxinas en la célula es el principio fundamental de las
fases celulares. Como se ha mencionado antes, puede ser la presencia de una homotoxina
intracelular o la presencia de una toxina extracelular que tiene un efecto intracelular. En este
momento el trastorno del paso normal de mediadores a la célula podría producir una disfunción
intracelular. Por lo tanto, la intoxicación del entorno de la célula y la alteración de la oxigenación
celular también pueden producir la muerte o la disfunción celular. Las estructuras intracelulares
se pueden lesionar de manera irreversible. Hay una tendencia espontánea hacia el
empeoramiento de los síntomas (si no se administra ningún tratamiento la situación del paciente
empeorará; por ejemplo, un paciente con artrosis que ha dejado de moverse y que no recibe
ningún soporte terapéutico) y el pronóstico generalmente será malo. Incluso en el caso de un
drenaje completo (en la medida en que sea posible) de las homotoxinas, el paciente permanece
enfermo de manera latente. La lesión intracelular sigue existiendo, aun cuando el paciente no
mostrara ya síntomas clínicos.

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Desde un punto de vista homotoxicológico los síntomas del paciente se pueden aliviar, pero con
frecuencia no se le puede curar completamente. La lesión intracelular y la muerte celular son
irreversibles, y la cicatrización después de la lesión permanece ya para siempre. Aparte de eso,
cualquier nueva intoxicación significativa en la zona u órgano afectado dará lugar a la creación
acelerada de una nueva fase celular en progresión. Esto significa que hay una probabilidad
elevada de que un paciente con artrosis siempre siga siendo un paciente con artrosis al nivel
celular aun cuando esté asintomático, tenga mejor movilidad, etc... Podemos mejorar mucho su
situación, pero al nivel celular quedarán los testigos de la degeneración.
Dejando aparte las patologías mentales, esta tabla proporciona una clasificación
homotoxicológica sorprendentemente sencilla de las enfermedades. La nueva tabla establece
diferencias en relación con los diversos órganos y sistemas orgánicos. También incluye las
enfermedades psicológicas, como ya hizo por primera vez el internista y homotoxicólogo italiano
Dr. Ivo Bianchi.
La tabla proporciona varios ejemplos de homotoxicosis por cada “cuadrante”. La clasificación de
todos los miles de enfermedades en esta tabla, con este tipo de letra, probablemente daría lugar
a una tabla de seis fases tan grande como una cancha de tenis. Se pretende que esta tabla sea
una ayuda al razonamiento, no una enciclopedia. Las enfermedades se pueden colocar
correctamente en la tabla mediante analogía. La tabla no contiene síntomas porque es posible
que un mismo síntoma aparezca en varias enfermedades. Por ejemplo, el dolor puede formar
parte de una fase de inflamación (p. ej., en la artritis), de una fase de depósito (p. ej., formación
de cálculos), de una fase de impregnación (p. ej., angina de pecho), de una fase de degeneración
(p. ej., en la artrosis) o de una fase de desdiferenciación (p. ej., cáncer intestinal).

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La importancia del espacio extracelular se hizo evidente a partir de la descripción
del sistema de la regulación basal de Prof. Alfred Pischinger. Por este motivo se
integró en la tabla de 6 fases. Como el depósito de las toxinas y la impregnación
de las toxinas o sus efectos desde cierta distancia de la célula se relacionan con
la localización de las homotoxinas (presentes en la MEC), ambas fases se
denominaron fases matriciales.
La alteración de la regulación de la matriz tiene un efecto directo sobre la matriz
extracelular e intranuclear. Si los mecanismos de reparación y los mecanismos
reguladores ya no pueden compensar el efecto de las toxinas sobre la matriz, se
producen enfermedades al nivel celular. Por este motivo las enfermedades que
solamente afectan a las enzimas reguladoras y producen depósitos en la matriz
extracelular se llaman fases de depósición y fases de impregnación,
respectivamente.
De esta forma se crearon 3 bloques de 2 fases cada uno en lugar de los 2
bloques de 3 fases, como aparecía en la tabla original de seis fases del Dr.
Reckeweg.
Si desea más información sobre la MEC, estudie el tema “IAH AC Histología y
fisiología de la matriz”.

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Tabla de la
Evolución de la
Enfermedad
(TEE)
Año 2007

© IAH 2007

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En la versión de la década de 1990 de la tabla de seis fases los diferentes tejidos
no se denominaron de acuerdo con su origen embrionario. Los nombres de los
tejidos se referían a la nomenclatura que se utiliza en la medicina moderna.
Debido a esto se perdió la importancia del origen embrionario del tejido. Era muy
necesario combinar la precisión del origen embrionario con la terminología tisular
moderna tal y como se utiliza en la práctica diaria. Por este motivo en 2006
expertos en homotoxicología trabajaron juntos para elaborar esta nueva tabla de
seis fases, denominada ahora la Tabla de la Evolución de la Enfermedad o TEE.
Ha cambiado mucho en comparación con las tablas anteriores. Además, se han
actualizado los ejemplos de las enfermedades que aparecen en la tabla.
La tabla actual incluye o clasifica los tejidos de nuevo según su origen
embrionario, haciendo referencia a sus vicariaciones más plausibles en la misma
capa embriológica. El principio de las seis fases sigue siendo el mismo, aunque
se ha añadido un código de colores para simbolizar desde el blanco hasta el
negro la pureza de un organismo excretor y el pronóstico sombrío de la muerte
celular y la desdiferenciación. Al contrario de la tabla original del Dr. Reckeweg,
el mesénquima se clasifica en el mesodermo porque desde el punto de vista
embriológico se origina en el mismo. No se trata más que de clasificarlo
correctamente desde el punto de vista histológico.
Según el abordaje homeopático del paciente, y en relación con la materia
medica, la “mente” está en la parte superior de la tabla, y ya no en la inferior.

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Ectodérmico

© IAH 2007

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En primer lugar, vemos que ha desaparecido la clasificación de las fases
humorales, de la matriz y celulares de la parte superior de la tabla. El motivo de
esto es dejar muy claro que esta tabla de ningún modo quiere referirse a la
posición topográfica de la homotoxina en el cuerpo, sino únicamente a la
localización de su principal efecto y a la reacción del cuerpo ante ese efecto.
Como la mayoría de las fases se difumina entre sí, como también los diversos
niveles de la matriz viviente se difuminan entre sí, cualquier referencia a la
localización topográfica de la homotoxina en sí misma podría dar lugar a
conclusiones falsas porque una enfermedad se podría producir debido al efecto
de una homotoxina muy lejos del punto en el que está alojada la propia
homotoxina.
Los principales tejidos que se originan en la capa ectodérmica son la piel, las
vías respiratorias superiores, el sistema nervioso, el ojo y el sistema nervioso
autónomo. Las enfermedades relacionadas con estos tejidos se encontrarán en
esta parte de la tabla de seis fases.

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Endodérmico

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Los tejidos endodérmicos son el aparato respiratorio inferior, el tubo digestivo y
el aparato urogenital (no los riñones). Además de estos tejidos, también se
encuentran aquí los tejidos exocrinos (sexuales, digestivos y respiratorios) y el
sistema endocrino con sus glándulas. Las enfermedades relacionadas con estos
tejidos se encontrarán en esta parte de la tabla de seis fases.

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Mesodérmico

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La mayor parte de la tabla está formada por los tejidos más profundos. Como ya
se ha mencionado antes, y al contrario de la clasificación del
Dr. Reckeweg, el mesénquima (nombre antiguo del tejido conectivo) pertenece a
la capa mesodérmica. Los tejidos que se originan en la capa mesodérmica son el
tejido conectivo, el tejido óseo, la sangre, el sistema cardiovascular, el sistema
linfático, las articulaciones (estructura intraarticular), los riñones, el tejido seroso,
los tejidos germinales (ambos sexos) y los músculos.
Las enfermedades relacionadas con estos tejidos se encontrarán en esta parte
de la tabla de seis fases.

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El Dr. H.-H. Reckeweg recibió formación en homeopatía tradicional. Uno de los
pilares de la enseñanza de esta medicina es la ley de Hering.
Esta ley afirma que una enfermedad que evoluciona hasta la recuperación de la
salud lo hará desde el interior hacia el exterior, desde órganos vitales hasta
órganos menos vitales, desde el tronco hacia las extremidades (de manera
centrífuga). Una enfermedad que se reprime o se hace crónica tiende a moverse
hacia los tejidos (órganos) más profundos (de manera centrípeta).
El Dr. Reckeweg incorporó esta ley y esta idea a su homotoxicología, como se
define en su tabla de seis fases. Al desplazamiento de los síntomas lo llamó
“vicariación”. Actualmente se ha abandonado el término vicariación debido a su
origen etimológico. El término antiguo “vicariación progresiva” se denomina
actualmente “evolución hacia la enfermedad”. La evolución hacia la enfermedad
indica lo que realmente es: el movimiento de los efectos de la intoxicación desde
la izquierda hacia la derecha y desde la parte superior hasta la parte inferior de
la tabla.

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Evolución hacia la enfermedad
La progresión de una enfermedad, en la que el movimiento se dirige desde una fase de la izquierda hacia
una fase de la derecha en la tabla de seis fases, se llama evolución hacia la enfermedad. Para el paciente
esto significa un empeoramiento de la situación, porque las homotoxinas están tendiendo hacia una fase de
depósito, posiblemente desde la zona extracelular a la intracelular, en lugar de ser procesadas y
eliminadas. Una vez más queremos poner de relieve el hecho de que no es crucial la localización
topográfica de la homotoxina, sino el efecto que tiene. En la evolución hacia la enfermedad los efectos de la
intoxicación se moverán desde la izquierda hacia la derecha en la tabla, y desde la parte superior hasta la
inferior. La evolución hacia la enfermedad induce enfermedades crónicas. Con frecuencia hay un
tratamiento supresor detrás de esta evolución. Cuando se trata una enfermedad aguda con tratamiento
supresor, las homotoxinas se podrían condensar o se podrían unir a la matriz extracelular. Después de
algún tiempo las toxinas podrían alterar los procesos de regulación interactivos al nivel de la MEC, podrían
entrar en la célula o alterar la función celular desde el exterior e interferir con la comunicación entre las
células y la matriz y con la comunicación intracelular, dando lugar a enfermedades celulares e incluso a
genotoxicidad, que produce cáncer.
Si, por ejemplo, se suprime un eccema (p. ej., utilizando una pomada de corticoides de uso externo), las
homotoxinas que producen el eccema (el eccema es la defensa biológicamente eficiente contra las
homotoxinas que se presentan al nivel de la piel) se desplazarán por el cuerpo hasta un canal de
eliminación alternativo. Esto se puede realizar por el SBBR, la circulación sanguínea o el sistema linfático.
Si estas homotoxinas se depositan en las células bronquiales con la intención de eliminarlas a través del
aparato respiratorio, afectarán al sistema respiratorio y, por ejemplo, pueden producir asma bronquial.
La evolución hacia la enfermedad puede durar décadas. Esto significa que puede haber años de salud
aparente entre dos fases de la enfermedad. Esto es así porque las fases de depósito casi siempre pasan
desapercibidas.
Muchas enfermedades aparentemente leves como la gripe, las enfermedades víricas de la infancia, el
herpes labial, etc., son más graves desde el punto de vista homotoxicológico que otras enfermedades
inflamatorias aparentemente graves y agudas desde el punto de vista de la medicina tradicional como la
artritis, la nefritis o la inflamación purulenta de la vejiga. Después de todo, el primer grupo es vírico y, por lo
tanto, atraviesa inmediatamente la pared celular, produciendo una intoxicación intracelular que supone un
riesgo muy real de lesión celular irreparable. El segundo grupo incluye todas las fases de la inflamación,
que se pueden acompañar de dolor y parecen más graves, pero en las cuales la intoxicación tiene lugar
entre las células. Las estructuras intracelulares no corren riesgo de lesión salvo que haya complicaciones.

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La comparación anterior muestra la necesidad de adoptar una actitud diferente si
se quiere que el resultado sea una evaluación homotoxicológica correcta de la
gravedad de la enfermedad. No debemos concentrarnos simplemente en los
síntomas subjetivos del paciente, sino que también debemos determinar su
posición en la Tabla de la Evolución de la Enfermedad y, lo que es incluso más
importante, en qué medida es probable que esta enfermedad se mueva hacia la
derecha o hacia la izquierda en esta tabla.
La supresión de los mecanismos de defensa corporales orientados
biológicamente, como la fiebre en el caso de las infecciones víricas, sólo es
aceptable si la situación realmente parece estar escapándose de las manos. La
supresión nunca debe ser la respuesta a los primeros síntomas. Este tipo de
abordaje terapéutico no se recomienda para la prevención en ninguna
circunstancia. La posible complicación bacteriana de una rinitis vírica raras veces
justifica un antibiótico de amplio espectro. Sin embargo, muchos médicos
generales prescriben antibióticos de manera rutinaria. Desde el punto de vista
homotoxicológico esto es una catástrofe.
Si reservamos los tratamientos supresores de los síntomas (antibióticos,
corticoides, fármacos para reducir la fiebre) para las situaciones potencialmente
mortales, actuarán muy bien en esos momentos. Si ya los hemos utilizado de
manera extensa en un paciente, encontraremos que han perdido su eficacia y
será necesario aumentar considerablemente la dosis (tóxica).

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Las enfermedades que se mueven desde la derecha hacia la izquierda en la Tabla de la
Evolución de la Enfermedad se denominan evoluciones hacia la salud. El término anterior era
“vicariación regresiva”. Se ha eliminado este término debido al origen etimológico que no dice
nada sobre lo que realmente está ocurriendo en el cuerpo. Las evoluciones hacia la salud
aparecen en un cuerpo en “recuperación” y tienen un único objetivo: la eliminación.
El paciente al que se aludió más arriba, con su asma bronquial, que ya no tiene más crisis
después de cierto tiempo pero que presenta eccema, está presentando una evolución hacia la
salud. Las homotoxinas están evolucionando desde los tejidos más profundos hasta la superficie.
El homotoxicólogo intentará tratar el eccema bioterapéuticamente, de modo que se estimulen los
mecanismos de defensa localmente en la MEC y las homotoxinas se hagan inofensivas y se
eliminen.
La evolución hacia la salud no siempre es más agradable para el paciente que la enfermedad
previa. La artritis es más dolorosa que la artrosis, el eccema es visible y el asma no siempre es
evidente, la diarrea después de un estreñimiento crónico puede ser una bendición desde el punto
de vista homotoxicológico pero puede ser un infierno para el paciente.
Por lo tanto, es esencial proporcionar al paciente el soporte adecuado para motivarle y explicarle
por qué son tan importantes las fases de reacción y eliminación. En cualquier caso, el tratamiento
supresor de los síntomas debidos a evolución hacia la salud está absolutamente contraindicado
por los motivos que ya se han explicado. Es necesario proporcionar soporte bioterapéutico a los
mecanismos de defensa del cuerpo y no intentar controlarlos. Esto último posiblemente
significaría que estaríamos actuando contra los propios mecanismos de defensa orientados del
cuerpo, algo que se debe evitar por todos los medios.

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¿Cómo clasificar las
enfermedades en la Tabla de la
Evolución de la Enfermedad?
Árbol de decisión

© IAH 2007

En esta parte de la conferencia se van a analizar con detalle las características
de cada una de las fases. Al final se presenta un árbol de decisión mediante el
cual se selecciona la fase correcta de la enfermedad actual con preguntas
sencillas.
Como la terapia antihomotóxica depende de la fase en la que está el paciente,
es obligatoria una clasificación correcta de las enfermedades por parte del
estudioso.

38

• La Tabla de la Evolución de la
Enfermedad es una clasificación
homotoxicológica dinámica de las
enfermedades. Las seis fases se
refieren a la forma en la que el
organismo maneja los diferentes
tejidos con las homotoxinas
presentes.

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La principal característica de la Tabla de la Evolución de la Enfermedad es que
tiene en consideración el aspecto dinámico de una enfermedad. La misma
homotoxina puede, con el paso del tiempo, crear enfermedades en diferentes
fases. Para evaluar a nuestro paciente hoy debemos mirar las evoluciones de la
enfermedad que se han producido en el pasado (historia del paciente) y las
evoluciones de la enfermedad que probablemente podrían producirse (abordaje
profiláctico).
La reacción del cuerpo a la presencia de las homotoxinas determina la fase en la
que está el paciente. Por lo tanto, el parámetro principal no es la propia
homotoxina, sino la forma en la que el cuerpo la maneja.

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Fases de excreción
• El organismo está en un estado
de hiperexcreción, sin ninguna
movilización de las defensas.
• Además del aumento de la
excreción no hay ningún signo
clínico de enfermedad.

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Las fases de excreción incluyen todas las hipersecreciones (endocrinas) e
hiperexcreciones que realiza el paciente en sus diferentes órganos y tejidos.
Como todas esas secreciones y excreciones son más altas en comparación con
los valores normales de la población, se deben ver como un primer estado de la
enfermedad. Por supuesto, la presencia de homotoxinas es un peligro latente y
es necesaria la eliminación y la detoxificación, pero en condiciones normales los
órganos detoxificadores y los sistemas de excreción las eliminarán sin que se
manifieste ningún síntoma clínico.
Aunque la forma de vida normal aporta una carga de intoxicación, el cuerpo la
maneja sin que se produzca ninguna manifestación de defensa. Por lo tanto, la
eliminación de las toxinas pasa por un proceso normal de aumento de la
excreción y el paciente no tiene ningún otro síntoma clínico en absoluto.

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Fases de inflamación
• Movilización de
las defensas
• El proceso de
inflamación es
una limpieza de
la MEC
• -itis

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Una vez que las homotoxinas se acumulan, se movilizará la defensa al nivel de
la MEC para contrarrestar la situación de intoxicación. Una manifestación local
de la defensa se denomina “inflamación”, el motivo por el que en las
inflamaciones agudas el paciente está en una fase de inflamación. Todas las
inflamaciones agudas se clasifican en esta fase.
Es importante que veamos esta inflamación como un intento del organismo de
librarse de las toxinas. Se puede considerar que la fagocitosis es el primer paso
la detoxificación.
Podrían estar presentes todas las características de inflamación: tumefacción,
enrojecimiento, dolor, aumento de la temperatura y pérdida del tejido afectado.
Se debe considerar la inflamación como una “turbolimpieza” de la matriz. La
célula no está afectada, aunque los procesos de inflamación pueden lesionar la
célula (p. ej., los radicales libres liberados por neutrófilos frustrados).

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Fases de deposición
• Las homotoxinas se almacenan
en la MEC
• Sin síntomas clínicos graves,
pocas quejas
• Riesgo grave de trastorno de la
función celular y de intoxicación a
largo plazo por el almacenamiento cerca de la célula

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Si las vías de la inflamación se bloquean o si la cantidad de homotoxinas se
escapa de las manos el organismo elegirá un proceso de almacenamiento
(temporal) o depósito de las homotoxinas. En último término esto se realizará al
nivel de la MEC. Literalmente las homotoxinas se unen a la red tridimensional de
proteoglucanos. De esta manera se produce una situación bastante peligrosa,
porque en las fases de depósito se ven pocos signos clínicos con muy pocos
síntomas (al principio) por parte del paciente, pero al mismo tiempo el
almacenamiento de esta carga tóxica amenazará a la célula viva y pondrá en
peligro su funcionamiento adecuado. Sólo es cuestión de tiempo que las
homotoxinas impregnen el interior de la célula o interfieran desde el exterior de la
célula con la función celular, donde puede tener muchos efectos sobre las
funciones celulares.

42

Fases de impregnación
• Las homotoxinas impregnan el
interior de la célula o permanecen
fuera de la célula, pero tienen
efectos de intoxicación
intracelular
• Las enfermedades aparecen con
frecuencia en crisis, con grandes
períodos de latencia
• Se pueden dar situaciones
agudas potencialmente mortales

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Una vez que las homotoxinas impregnan desde la MEC hacia el interior de la
célula o tienen efecto al nivel intracelular, aparecerán las enfermedades de las
fases de impregnación. Una célula tras otra presenta una mayor o menor
obstrucción intracelular de sus procesos metabólicos. Vemos cómo aparece un
funcionamiento menos adecuado de la célula, y las reacciones del organismo
hacia las homotoxinas a menudo ya no están orientadas. Con frecuencia vemos
periodos de latencia prolongados mientras una carga mínima de una homotoxina
específica produce una reacción excesiva de las defensas del organismo (asma,
fiebre del heno, migraña, úlcera gástrica...).
Se puede llegar a las fases de impregnación en un periodo muy corto. Depende
de las características de las homotoxinas. La mayoría de los virus intentará
entrar en una célula huésped para proliferar. Se produce rápidamente, y aunque
el organismo intentará elaborar una defensa específica (Ig) (eliminación inducida
por la actividad de los linfocitos T y NK), la situación aguda es una fase de
impregnación debida a la presencia intracelular de la homotoxina. Incluso si
posteriormente se produce la restauración completa del tejido y se remplazan las
células perdidas, la situación vírica permanece en la fase de impregnación
durante todo el tiempo que esté presente el virus, porque el virus se incorpora al
material genético de la célula. En los síndromes postvíricos esta situación podría
durar un periodo prolongado, incluso años.

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Fases de degeneración
• La célula muere por intoxicación
• Trastornos degenerativos
• -osis
• Pérdida de tejido y
endurecimiento del tejido

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La intoxicación intracelular por las homotoxinas o por su efecto de intoxicación
intracelular está al nivel en el que la célula muere. La progresión de la
intoxicación produce pérdida de la función de la célula afectada hasta que
muere. A largo plazo vemos pérdida tisular y disminución de la función de todo el
tejido afectado.
Por definición, las fases de degeneración incluyen las enfermedades
degenerativas crónicas, la mayoría de ellas irreversibles con el tiempo.

44

Fases de desdiferenciación
• Crecimiento celular incontrolado
• Omnipotencia de las nuevas
células (de regreso a los
orígenes antes de la
diferenciación)
• Cáncer, tumores
• Pérdida de las funciones
tisulares

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Las fases de desdiferenciación incluyen todas las enfermedades en las que la
principal característica es la proliferación celular (crecimiento tisular). Las células
pierden su especificidad y se desdiferencian a células omnipotentes
(especificidad embrionaria invertida) que pueden migrar fácilmente a otras
localizaciones del cuerpo (metástasis). Todos los tumores malignos, los
cánceres, se clasifican aquí.

45

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46

En las diapositivas siguientes analizaremos algunas preguntas mediante las
cuales es más fácil clasificar la enfermedad de un paciente en la Tabla de la
Evolución de la Enfermedad. El árbol de decisión no siempre es concluyente,
aunque en la mayoría de los casos será de gran ayuda.
Las preguntas se pueden responder comenzando con los datos clínicos, y se
puede realizar la clasificación en la fase correcta. Como se verá en otras
conferencias, la clasificación de la enfermedad del paciente en la tabla tiene
consecuencias tanto sobre la gravedad de la enfermedad como sobre el plan
terapéutico que se debe aplicar para tratar la situación actual.

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Árbol de decisión

Datos

Características de la fase Tratamiento

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47 47

En primer lugar debemos analizar las características que presenta el paciente,
compararlas con las características de las fases de la Tabla de la Evolución de la
Enfermedad y extraer estas conclusiones para determinar la estructura de
nuestro tratamiento. No todas las fases se tratarán de la misma manera y, por lo
tanto, se debe realizar este árbol de decisión.

47

Daño cromosómico,
células atípicas, neoplasia
maligna franca

Neoplasia maligna
presente
Preneoplasia
maligna presente

Sí:
Tratamiento
GPP, GPM;
GPC, GPOR

NO
Destrucción tisular

Degeneración presente

Sí:
Tratamiento
GPP, GPM;
GPC, GPOR

NO
Daño enzimático,
lesión funcional
Empeoramientos con
períodos de normalidad

Trastorno funcional
a nivel tisular

Sí:
Tratamiento
GPP, GPM;
GPC, GPOR

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48 48

En el árbol de decisión empezamos desde un escenario del peor caso hasta el mejor.
En primer lugar miramos desde un abordaje médico convencional puro si hay una neoplasia
maligna o una lesión precancerosa. Al nivel de la célula esto significa que hay una lesión
cromosómica, que podría haber células atípicas o una neoplasia maligna evidente pura. Si ocurre
esto, estamos en la fase de desdiferenciación y el tratamiento serán los 3 pilares completos de la
homotoxicología que son 1. Drenaje y detoxificación; 2. Inmunomodulación; y 3. Apoyo orgánico y
celular. Estos 3 pilares se costruyen con medicamentos que contienen grupos de preparados de
plantas (GPP), grupos de preparados de minerales (GPM), grupos de preparados de
catalizadores (GPC) y grupos de preparados de órganos (GPOR).
Si no hay una neoplasia maligna, bajamos por el árbol hasta la fase siguiente y miramos si hay
degeneración. Clínicamente encontraremos destrucción tisular. Si ocurre esto, estamos en la fase
de degeneración y de nuevo es necesario el abordaje de los 3 pilares, porque además del
tratamiento de la MEC, el sistema de defensa debe recuperar sus capacidades de regulación, y el
soporte de las células y el soporte de los órganos deben compensar la lesión celular.
Si tampoco hay degeneración se debe buscar un trastorno funcional al nivel tisular. Se podría
descubrir la lesión de una enzima, una lesión funcional, empeoramientos con periodos de
normalidad. Si ocurre esto, el paciente está en la fase de impregnación y se deben incluir los 3
pilares del tratamiento homotoxicológico en el protocolo terapéutico.

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Tejidos agregados en
crecimientos benignos
anormales, o las sustancias se
han agregado para formar
un depósito

Depósito presente

Sí:
Tratamiento
GPP, GPM;

NO
Proceso inflamatorio,
proceso único

Inflamación aguda
presente

Sí:
Tratamiento
GPP, GPM;

NO
Aumento de la secreción
de un proceso fisiológico
normal ante la presencia
de una homotoxina

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Aumento de la
excreción de líquidos,
neurotransmisores

Sí:
Tratamiento
GPP, GPM
49 49

Si no hay ninguna lesión enzimática ni tisular, se debe buscar si hay depósito.
Clínicamente se podrían encontrar tejidos agregados en crecimientos benignos
anormales o sustancias que se han agregado para formar depósitos. Si ocurre
esto, el paciente está en la fase de depósito y se le debe tratar con los 2
primeros pilares (drenaje y detoxificación por un lado, e inmunomodulación por el
otro). No se utilizan grupos de preparados de órganos ni grupos de preparados
de catalizadores.
Si no hay depósitos, se debe buscar una inflamación aguda. Clínicamente
deberíamos encontrar un proceso de inflamación evidente. Si ocurre esto, el
paciente está en la fase de inflamación. También aquí son necesarios los dos
primeros pilares del tratamiento homotoxicológico.
Si no hay inflamación pero vemos un aumento de la excreción de líquidos,
neurotransmisores u otras sustancias propias del cuerpo, el paciente se
encuentra en una fase de excreción. En este caso será suficiente principalmente
el primer pilar del tratamiento homotoxicológico (el drenaje debería ser suficiente
para proporcionar soporte al paciente). En algunos casos podría ser interesante
la inmunomodulación para acelerar el proceso de limpieza y para evitar la
recurrencia.

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